Atrani
Atrani de noche

En el pleno corazón del estrecho valle de Dragone, entre los montes Civita y Aureo, encontramos el pintoresco pueblo de Atrani, el más pequeño de Italia.

Cuna de pescadores, este precioso municipio precipitado sobre el mar luce con encanto entre las aguas del Tirreno y los exultantes parterres de limoneros.

Considerado Patrimonio de la Humanidad como el resto de sus villas hermanas, Atrani centellea hoy con luz propia entre las estelas de enclaves tan famosos como Positano, Cetara o Ravello.

Detalles históricos

La primera prueba documentada de la existencia de Atrani data del año 596 d.C, una carta del Papa Gregorio I; aunque sin duda su historia está unida a la de las poderosas repúblicas del Mediterráneo.

Erigida como ciudad gemela de Amalfi, Atrani fue uno de los motores económicos y sociales durante la era del Ducado Amalfitano, gracias a la prosperidad de sus fábricas de pasta y telas. Saqueada repetidamente por pisanos durante el s. XII, la localidad se convirtió en hogar de la burguesía italiana, albergando sus palacios y villas.

A mediados del 1100, fue ocupada por marineros alejandrinos enviados desde la corte de Sicilia para castigar al municipio por su apoyo al Papa, iniciando un declive que culminó con el terremoto que en 1343 azotó al Tirreno y toda su costa. Tras años de austeridad y pobreza, en 1643 la peste negra volvió a poner en jaque a la ciudad, causando la muerte de gran parte de su población.

Tiempo después, a mediados del s. XX, Atrani empezó a disfrutar de un periodo más tranquilo regido por la floreciente actividad turística iniciada en la región amalfitana, la cual había sido descubierta por intelectuales, artistas y personalidades de medio mundo.

Hoy por hoy, a pesar de las vicisitudes, la localidad conserva su belleza, aquella que ha permanecido intacta durante siglos.

Imagen en blanco y negro de Atrani desde la playa.

Descubriendo Atrani

A tan solo setecientos metros del famoso municipio de Amalfi, Atrani puede presumir de ser uno de los pueblos más bellos de Italia. De estructura medieval y alma marinera, sus empinadas calles, villas y monumentos, descubren el atractivo de un sugerente enclave que ha sido inmortalizado reiteradamente por largometrajes y anuncios televisivos.

Su rica arquitectura histórica y patrimonial puede contemplarse en el conjunto litúrgico que forman la gran cantidad de iglesias y capillas que alberga la localidad; destacando entre ellas la Iglesia de San Salvatore de Birecto y su portal de bronce; la dominante silueta de la cúpula de mayólicas de la colegiata de Santa María Magdalena o el monasterio de Santa Rosalia.

Iglesia de Santa María Maddalena, Atrani

También merecen nuestra atención, la Fuente Morisca, obra de Luigi De Bartolomeis; la “Torre dello Ziro y sus leyendas de fantasmas o la Cueva de Masaniello, refugio del famoso pescador que se rebeló ante la Corona española a mediados del s. XVIII.

Pero uno de los lugares más mágicos que podemos visitar es la Gruta de los Santos. Esta cueva natural ubicada bajo el paso de la SS 163 conserva entre sus muros representaciones pictóricas de inspiración bizantina que aluden a los cuatro evangelistas y a San Jorge.

Ante un epicentro artístico de tal magnitud, la coqueta playa de Atrani no podía ser menos. Sus sombrillas de rayas blanquiazules esparcidas sobre la diminuta extensión de fina arena a orillas de las cálidas aguas del Tirreno, son una de las postales de bienvenida más buscadas por los visitantes.

Playa de Atrani desde los acantilados.

Sintiendo Atrani

¿Qué ver?

Para sentir Atrani hay que vivir al ritmo de sus habitantes, fundirnos con ellos y sentir el calor de sus fiestas y eventos. La Regata histórica de las Repúblicas Marítimas, el cuatro de agosto; las Fiestas de Santa María Magdalena, patrona de la localidad o el Festival del pescado azul y la anchoa, celebrado también en agosto; son punto de encuentro entre lugareños y turistas y el marco ideal para disfrutar de la tradición y el folclore de la región.

¿Dónde comer?

Enclaves como la “Piazzeta” (Plaza Umberto I) son ineludibles durante nuestro recorrido. Sus comercios de artesanía y la variada oferta gastronómica de sus locales la erigen como el mejor lugar para descubrir Atrani a través de los sentidos.

No os perdáis el babá de limón del Caffè Vittoria, el tartar de pescado del Ristorante Savò o el maridaje de la “spigola allá aquapazza” y el Prosecco del Ristorante Pizzeria Mistral.

Mostrador de una pasteleria de Atrani.

¿Cómo llegar?

Disponemos de tres alternativas para llegar a Atrani partiendo desde nuestro campamento base en la ciudad de Salerno, situada a escasos kilómetros de nuestro destino.

En coche

Realmente la ruta por la Costa Amalfitana fue concebida para ser descubierta en coche, recorriendo la bella estatal 163 a lo largo de su trazado, bordeando los acantilados salpicados por el color de las pintorescas villas. Pero probablemente esta no sea la opción más racional, ya que esta carretera es de las más estrechas, sinuosas y transitadas de toda la costa italiana. Nuestra recomendación es utilizar el transporte público, pero si deseáis vivir la experiencia, citar que simplemente hay que tomar esta vía y circular por ella hasta el municipio de Atrani, sin realizar ningún desvío.

En autobús

Utilizar el bus es quizás la opción más asequible. La compañía Sita Bus, ofrece sus recorridos por la Costa Amalfitana a través de su línea Sita Sud, uniendo las villas más representativas de la región. La frecuencia en la que ofrece sus viajes es cada media hora y hora en punto y el precio de los billetes se calcula en función del tiempo de trayecto. Su adquisición puede realizarse en estancos, bares, quioscos y parece que recientemente también a bordo del autobús, aunque no esta de más cerciorarse. Sita, también expende billetes que cubren jornadas enteras y de hasta tres días, las cuales resultan francamente asequibles.

En barco

Hay diversos tour operadores que ofrecen ferris, alquiler de lanchas u organizan pequeños cruceros entre los puertos de los principales municipios costeros, entre ellos Atrani. Simplemente deberemos acercarnos al puerto turístico de Salerno, comparar sus servicios y escoger el que más nos convenga.

Cabe mencionar que también existe la posibilidad de visitar la localidad partiendo desde la ciudad de Nápoles o desde Sorrento, otro de los erigidos como punto de partida de la ruta.

Vista aérea de Atrani.

¿Dónde alojarse?

Las reducidas dimensiones del municipio acotan su oferta hotelera, sin embargo, ninguna de sus opciones desmerece el prestigio de la región.

Empezamos nuestras recomendaciones con El Frennesia Luxury Rooms. Un fabuloso B&B con impresionantes vistas al mar, lujosas habitaciones e incluso playa privada. Confort en mayúsculas.

En L’Argine Fiorito, el clasicismo mediterráneo y la botánica cobran protagonismo. Esta antigua fábrica de pasta reconvertida en hotel ofrece habitaciones con pequeños balcones desde los que contemplar la belleza del paisaje circundante. Además, el establecimiento cuenta con un precioso jardín donde disfrutar de su rico desayuno buffet.

No podemos concluir nuestro ranking sin el Palazzo Ferraioli Hotel & Wellness. Ubicado en un antiguo edificio del s. XX, este encantador cuatro estrellas posee habitaciones tematizadas que llevan el nombre de actrices famosas, las cuales reflejan su personalidad a través del diseño y decoración de las estancias. El hotel también cuenta con zona de spa, sauna y solárium. Un diez.

Terraza de hotel de estilo mediterráneo con vistas al mar

Nunca antes algo tan pequeño había sido sinónimo de tanto. Historia, cultura, tradición, naturaleza, lujo, sosiego, arte, gastronomía, clima… muchos son los apelativos que hacen de Atrani un grande.

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