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Furore
COSTA AMALFITANA

A medio camino entre las hermosas villas de Amalfi y Positano encontramos uno de los burgos más bellos de Italia, Furore.

Conocido como “il paese che non c’è” (pueblo que no existe), este diminuto municipio pesquero cognado con el entorno, es uno de los más representativos y anhelados de toda la Costa Amalfitana debido a su peculiar ubicación. Erigido a los pies de un fiordo de belleza indómita y dolomítica, Furore aparece y se desvanece de manera nigromante ante el viajero, fundiéndose entre las rocas, con las últimas luces del ocaso.

Detalles históricos

De arquitectura deconstruida, la localidad se presenta anárquicamente esparcida sobre los mordaces acantilados que custodian el Tirreno. Quebrado en dos, su puerto pervive a orillas del golfo que el impertérrito fiordo creó, mientras su núcleo urbano se esparce sobre las erguidas crestas de los acantilados.

Su origen se remonta a tiempos romanos, cuando Furore formaba parte de la República Amalfitana, como villa dependiente de su capital, Amalfi. Siempre inaccesible y oculto, este bastión planto cara al dominio sarraceno impidiendo su invasión gracias a las características orográficas del territorio.

Los primeros documentos que hacen mención sobre el lugar datan de 1752 y describen Furore como una pequeña localidad medieval dedicada a la ganadería y la artesanía; con un diminuto puerto comercial en el que se llevaban a cabo otras actividades como el molido de grano o la manufactura de papel.

A modo de anécdota mencionar que, las calles de la población deben su nombre al apellido de algunas de las familias más importantes que la moraron.

Imagen del las casas sobre el acantilado en el municipio de Furore.

Descubriendo Furore

Furore no se presenta, te reta a que lo descubras. Que explores el corazón de una tierra de salobre y sosegado encanto italiano.

El reflejo de su abrupto paisaje en el mar, su evocadora vegetación o las bondades climáticas de la Campania lo encumbran como un verdadero lugar de ensueño.

Sin duda, uno de los mayores atractivos es su fiordo. Este estrecho desfiladero entre rocas formado por el paso de las aguas del Schiato descendiendo desde los montes Lattari, ha dado origen a una de las playas más exclusivas y fotogénicas de las redes sociales, donde además podemos encontrar un museo que alberga la historia local de la villa y un antiguo horno, ahora reconvertido en bar. Las impresionantes vistas y contrapicados que pueden capturarse desde lo alto del arco que corona el fiordo y sostiene el paso de la estatal 163, son unos de los “must have” que ver en la Costa Amalfitana.

Pero la localidad no solo deslumbra por su exterior. La tranquilidad de las calles de Vallone de Furore, nombre con el que se conoce a la barriada superior; sus pequeñas plazas; el característico colorido del frente de sus casas, la ancestralidad y arquitectura de sus edificios y el plácido recorrido que trazan los itinerarios que atraviesan la población, son la prueba feaciente del respeto del hombre por este entorno.

Acercarnos hasta esta villa y poder contemplar iglesias como la de San Giacomo, San Michele o Sant’Elia o recorrer alguno de sus caminos como el “Sendero de los Nidos de Cuervos”, el de los “Murciélagos Locos” o el del “Agave en Flor” nos permiten cruzar ese umbral intangible hacia nuestro propio yo.

Panoróamica del Tirreno desde uno de los senderos que atarviesan el municipio de Furore.

Sintiendo Furore

Este orbe de intensa cromática y suave holística mediterránea se presenta como una verdadera obra de arte al aire libre. Prueba de ello, el festival que acontece cada septiembre, en el cual las casas de la villa son el lienzo de vellos murales tiznados, erigidos como símbolo de su identidad; mientras el sabor de los lentiscos y el romero embriaga un recetario gastronómico asentado en el producto local y las capturas de mar.

El pescado del día y sus guarniciones de los fogones del Ristorante la Locanda del Fiordo, las impecables frituras de calamares del Relish Lounge Bar & Ristorante o el excelente maridaje que ofrece la bodega del Bianca Zita Restaurant & Wine, son la exaltación de la verdadera cocina italiana.

Fritura de calamares típica de los pueblos pesqueros de la Costa Amalfitana

¿Cómo llegar?

Tenemos tres opciones para llegar a Furore partiendo de la ciudad de Salerno, la cual se encuentra a escasos treinta kilómetros de nuestro destino.

En coche

Esta es quizás la opción más atractiva, ya que nos permite disfrutar de las impresionantes vistas de una de las regiones más deseadas del planeta y a nuestro ritmo. Pero probablemente no sea la más racional. La carretera que traza el recorrido costero, la SS 163, se presenta exacervadamente sinuosa y transitada, sobre todo en verano; requiriendo muchísima calma y dominio al volante. Nuestra recomendación es aprovecharnos de las magníficas comunicaciones que ofrece Salerno y utilizar el transporte público para gozar realmente del trayecto.

En autobús

Si decidimos optar por el bus, la compañía Sita Bus cubre el recorrido costero con servicios cada media hora u hora en punto. La tarifa del billete se calcula en función del tiempo de trayecto, partiendo de un mínimo de 2 euros por cuarenta y cinco minutos. También existen billetes de un día y de tres, que nos permitirán apearnos y conocer otras villas Amalfitanas. Su adquisición debe realizarse en estancos, quioscos o bares, ya que el autobús no los dispensa.

En barco

Las cobálticas aguas de Tirreno, la belleza de sus costas. ¿Por qué no llegar hasta Furore por mar? Hay diversos tour operadores que ofrecen alquiler de lanchas u organizan pequeños cruceros que nos permitirán apreciar el esplendor de esta magnífica costa partiendo del puerto turístico de Salerno o desde el de otras preciosas localidades como Amalfi y Positano.

Cabe señalar que existe la posibilidad de llegar a Furore partiendo desde Sorrento, otra de las puertas de entrada a la paradisíaca Costa Amalfitana.

Cala del firodo de Furore

¿Dónde dormir?

Para culminar nuestra visita a una de las más preciadas joyas de la Campania, que mejor que hospedarnos en alguno de sus coquetos hoteles y disfrutar de la calma y el marco incomparable que ofrecen sus panorámicas. El B&B La Casa del Melograno, aferrado al desfiladero de un acantilado o el Le Arcate Holiday, ubicado cerca de la bodega Cantine Marisa Cuomo, son referentes de la hospitalidad y cortesía napolitanas.

Debemos tener en cuenta que nos encontramos en una de las zonas más prestigiosas de la región, por lo que los precios por pernoctación en cualquiera de sus municipios costeros, suelen ser bastante elevados y casi imposibles durante la temporada estival. En este sentido, siempre podremos optar por alojarnos en ciudades próximas como Salerno o Sorrento, las cuales ofrecen un amplio abanico de opciones.

Vistas del mar Tirreno desde uno de los hoteles de Furore

Sin duda la Costa Amalfitana enamora, se saborea, se vive, se anhela, pero Furore… Furore se sueña.

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