Sorrento
Sorrento

Situada al suroeste de Italia, esta pequeña localidad de la Campania se erige como uno de los puertos de entrada a la preciada Costa Amalfitana. Presidiendo el golfo de Nápoles, custodiada por las aguas del Tirreno, Sorrento destaca por ser una de las ciudades más turísticas y emblemáticas de la región, al lado de villas tan imponentes como Positano, Amalfi o Ravello.

Detalles históricos

Según cuenta la mitología, el nombre de la ciudad toma como origen la figura de las míticas sirenas, seres mitad mujer, mitad pez, que cautivaban a los navegantes con sus cantos y propiciaban el naufragio de sus embarcaciones. De probable origen griego, Sorrento fue fundada por Líparo, hijo del rey de los “ausones”, y controlada posteriormente por los romanos en el 89 a. C, erigiéndose como uno de los enclaves con más actividad comercial debido a su estratégica ubicación. Tiempo después, tras la caída del Imperio pasó a manos bizantinas en el año 552.

Durante el s. IX se convirtió en un ducado autónomo en lid contra ciudades importantes como Amalfi o el pueblo sarraceno, hasta que en 1337 paso a formar parte del reino normando y más tarde, del reino de Sicilia; corriendo la misma suerte que otras localidades de la región.

A lo largo de la historia, fue saqueada, reconstruida y asolada por la plaga de la peste negra, hasta que en el s. XIX, su incorporación a la República Napolitana favoreció el desarrollo económico y social de la ciudad. Un status que quedó confirmado por el aumento de su actividad turística a partir de 1861, cuando Sorrento pasó a formar parte del Reino de Italia.

Durante las primeras décadas del s. XX, la localidad se convirtió en refugio y musa de artistas, escritores y grandes personalidades que, aún hoy, buscan descubrir ese legado místico que la rodea.

Arcos del claustro de una de las iglesias de Sorrento

Descubriendo Sorrentomuralla medieval

Construida sobre uno de los parajes naturales más bellos del sur de Italia, Sorrento muestra en cada uno de sus rincones el legado arquitectónico y cultural de las grandes civilizaciones que la rigieron. Su centro histórico de origen romano y su muralla medieva son un marco incomparable donde admirar las antiguas villas y palacios y las hermosas iglesias que alberga la ciudad. Perderse por sus calles y plazas nos permitirá descubrir algunos de sus ineludibles referentes turísticos. Nosotros os recomendamos que iniciéis el recorrido en Piazza Tasso. Esta preciosa plaza construida en el s. XIX en honor al poeta Torquato Tasso, es hoy el centro neurálgico de la ciudad. Flanqueada por hermosos edificios, su mirador ofrece unas impresionantes panorámicas al golfo y al Vesubio.

A escasos pasos encontramos el parque Villa Comunale. Enorme balcón a la marina, es el lugar ideal para capturar los atardeceres más bellos de Sorrento y de paso poder visitar el Claustro de San Francisco, situado junto a uno de los laterales del parque.

Estatua de bronce en un parque de Sorrento.

No muy lejos de la “piazza” está la Basílica de Sant Antonio Abate. Esta construcción románico-barroca erigida para acoger los restos del patrón de la ciudad, conserva en su sacristía un belén del s. XVII. La Catedral de Sorrento es otra de las muestras de arquitectura religiosa que podemos admirar en la localidad, presidida por una hermosa cúpula.

Los palacios y villas señoriales son otro de los reclamos turísticos ineludibles. Edificaciones como la Casa quattrocentesca o los Palazzos de Correale o Veinero no dejan lugar a duda sobre la magnificencia y esplendor de la Sorrento de los s. XIII y XIV.

Siguiendo nuestro tour por la parte alta de la ciudad, debemos hacer parada en Il Vaione deu Mulini, un estrecho valle entre desfiladeros surgidos a raíz de una erupción volcánica, en el que encontramos los restos de un antiguo molino del s. XVII.

Valle del molino, Sorrento.

No solo la arquitectura merece nuestra atención. Sorrento nos brinda la oportunidad de visitar museos como el Correale di Terranova y su exposición de obras de arte del s. XVIII, joyas venecianas y objetos greco-romanos; o el Bottega della Tarsia Lignea y su amplia colección de muebles realizados por maestros ebanistas.

Museo Correale di Terranova, Sorrento.

Sin duda, después de este apasionante y exhaustivo recorrido lo mejor es gozar de las playas y alrededores de uno de los enclaves más bellos de esta parte de la costa italiana. Marina grande es un ejemplo. Este antiguo pueblo de pescadores e histórico puerto pesquero de Sorrento, es hoy uno de los lugares más visitados de la ciudad. Sus coloridas y pintorescas casas, los pequeños botes y sus redes descansando sobre las finas arenas de su playa...

En otro contexto totalmente opuesto, encontramos Marina Piccola. Su puerto turístico da la bienvenida a todos los barcos y ferris que llegan desde Nápoles o la Costa Amalfitana. Su pequeña playa es el lugar idóneo para disfrutar de las cálidas aguas del Tirreno.

¿Un secreto?, si os habéis quedado con ganas de más, no dejéis de visitar “Bagni della Regina Giovanna”, una paradisíaca cala de impresionantes aguas cristalinas escondida a pocos kilómetros del centro.

Antigu hotel de Sorrento visto desde una de sus playas.

Pero Sorrento también huele a naturaleza, vegetación y Bahía de Ieranto y Punta Campanella son unos de los enclaves más relevantes desde los cuales contemplar como los elementos se aúnan en esta región.

Punta Campanella, Sorrento.

Sintinedo Sorrento

Ubicada entre Nápoles y Positano, la ciudad posee el hedonismo y la caótica característicos de la región. Su patrimonio histórico, la pasión de sus gentes y una rica agricultura basada en el cultivo de viñedos, olivos y cítricos, ofrecen al viajero todo un espectáculo cultural y gastronómico.

Sentir Sorrento es perderse por Corso Italia y dejarse guiar por el aroma de sus bares y restaurantes, siguiendo ese “dolce far niente” italiano. Acercarse hasta Via San Cesareo y quedar eclipsados por el dorado de sus destilerías artesanales donde encontraremos los mejores “limoncellos” de la zona. Sumergirse en el pasado, cada primer sábado de mes, en el mercadillo de los recuerdos de Piano di Sorrento. Degustar los “gnocchi alla sorrentina” de L’Antica trattoria; probar las auténticas pizzas napolitanas de Il Leone Rosso o deleitarnos con los helados y pastas artesanales del Fauno Bar.

Auténtica pizza italiana.

¿Cómo llegar?

La ciudad de Sorrento está muy bien comunicada por lo que es posible llegar a ella tanto en transporte público como en vehículo privado; tanto si nos encontramos en la ciudad de Nápoles, situada a escasos cincuenta kilómetros, como si lo hacemos desde Roma o Florencia. Nosotros os indicamos las opciones de las que disponéis partiendo desde el aeropuerto de la capital de la Campania.

En coche

Para llegar a Sorrento en coche, deberemos tomar la autopista A3 Napoli – Pompei. Seguidamente, nos desviaremos por Castellammare di Stabia y continuaremos por esta siguiendo las indicaciones pertinentes hasta nuestro destino. Si escogemos esta opción, deberemos tener en cuenta los peajes. En Italia su tarifa se calcula en función del vehículo en el que nos desplacemos y los kilómetros que realicemos con él. Añadir que el estacionamiento en la ciudad es bastante elevado.

En tren

Si escogemos viajar en tren, deberemos acudir a la estación central de Nápoles, en Piazza Garibaldi y tomar alguno de los ferrocarriles de la línea Circumvesuviana, una de las arterias principales del transporte público en el área del Vesubio. Estos nos llevarán hasta Sorrento en aproximadamente una hora. La frecuencia de viajes es cada treinta minutos y el precio de los billetes es de unos 5 euros.

En autobús

Podemos tomarlo en la misma estación central de Nápoles. Hay diversas compañías como Flixbus o Ente Autonomo Volturno que realizan este trayecto de unos noventa minutos, con billetes que rondan entre los 4 y 8 euros. Flixbus ofrece dos viajes al día, mientras que Ente dispone de cinco. Señalar que, si llegamos en avión a Nápoles, la compañía Curreri opera directamente desde el aeropuerto hasta Sorrento, con un trayecto de poco más de una hora, a la razón de unos 10 euros.

En barco

Por último, el barco. Desde Molo Beverello, en el puerto de Nápoles, podremos contratar los ferris de alguna de las compañías que ofrecen conexión con Sorrento. La web Direct Ferris aúna la información de todas ellas, detallando horarios y tarifas.

Cala de Bagni della Reggina

¿Dónde alojarse?

La ciudad sorrentina merece un alto en el camino. Es uno de los mejores enclaves para establecernos e iniciar nuestra ruta por la Costa Amalfitana debido a su excelente ubicación y comunicación. Sorrento, posee todo el encanto de los pueblos de la región, pero ofrece al viajero más alojamientos y con precios menos excesivos que otras localidades como Amalfi, Ravello o Positano; facilitando el hospedaje incluso en plena temporada estival.

Pernoctar en el Hotel Rivage es una de las opciones de las que disponemos. Este extraordinario tres estrellas situado coronando un acantilado, nos permite contemplar unas espectaculares vistas de la bahía y el Vesubio desde su piscina o mientras cenamos en la terraza de su restaurante.

En el Romantic Relais Sorrento, la amabilidad y proximidad de Antonella y el resto de empleados son la guinda de una de las estancias con más encanto de la ciudad. Vistas, naturaleza, desayuno de ensueño…

Si hasta ahora no hemos encontrado el suficiente glamour, decir que todo el lujo de la “costiera” lo encontraremos en el Grand Hotel Royal. Cinco estrellas, vistas panorámicas, exuberantes jardines con palmeras, decoración clásica, playa privada con sombrillas y hamacas gratuitas para sus huéspedes… ¿Más?. El Royal posee su propio complejo gastronómico albergando diversos bares y restaurantes. Definitivamente todo lo que el viajero puede desear.

Jacuzzi del hotel Belair en Sorrento

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