Ravello
Ravello

Como un nido posado sobre los montes Lattari, Ravello cautiva el alma de todo aquel que la visita. Reconocida por sus jardines y la esencia bohemia que respiran sus calles, la menor de las villas de la Costa Amalfitana ha inspirado a poetas, artistas y compositores. Seductora y musa, sus encantos lograron cautivar a personalidades tan reconocidas como Richard Wagner, Vistoria Wolf o Greta Garbo; convirtiéndose en uno de los referentes turísticos más importantes entre la "jet set".

Detalles históricos

Fundada en el s. VI por nobles rebeldes amalfitanos, Ravello fue una importante población en época de las repúblicas marítimas italianas gracias a los intercambios comerciales con oriente, la producción de lana y su rica agricultura; viviendo su máximo esplendor durante el s. XI, período en el que llego a ser sede obispal. Desgraciadamente, en 1137, la caída política y económica de Amalfi como república, por la invasión normanda, sucumbió la localidad en un oscuro período que se prolongó hasta inicios del s. XIX, momento en el que artistas e intelectuales de medio mundo redescubrieron la riqueza cultural y arquitectónica de uno de los parajes más bellos del sur de Italia.

Vista aérea de la localidad de Ravello

Descubriendo Ravello

Visitar Ravello induce a querer detener el tiempo. Abandonar el reloj y dejarse llevar por el compás de los biorritmos del entorno. Perder la noción del aquí y ahora recorriendo los exultantes jardines de sus fincas, dejar sentir en nuestra propia piel el tacto de su arquitectura y embeberse sosegadamente de su cultura.

Sin duda, la riqueza de la localidad se percibe a simple vista y cobra especial protagonismo en enclaves como Villa Rufolo; una majestuosa finca en la que podremos descubrir las torres de la Entrada y de Maggiore, los claustros de estilo morisco, las capillas y sus jardines de fragante botánica e impresionantes panorámicas.

Villa Rufolo, Ravello.

Villa Cimbrone es otro de los bucólicos referentes a visitar. Esta imponente finca sede de su homónimo hotel, data del s. XI y alberga un hermoso jardín con multitud de bustos de estilo romano, pequeños templos y cuevas naturales.

Villa Cimbrone, Ravello.

En el centro de la localidad deberemos dirigirnos a la Piazza del Duomo para admirar los frescos venecianos de su catedral. Las Iglesia de Santa María a Gradillo o de San Juan del Toro, son otros de los edificios religiosos que podremos visitar.

Catedral de Ravello

Sintiendo Ravello

¿Qué ver?

Para ello, debemos recorrer Via Roma. Esta calle nacida en el centro histórico del municipio se erige como una de sus principales arterias. Sus tiendas, restaurantes y talleres de artesanía permiten al viajero sentirse partícipe de esta tierra.

Ravello es además sinónimo de música. Conocida internacionalmente por su famoso "Ravello festival", este evento, celebrado cada verano en el maravilloso auditorio Belvedere de Villa Rufolo, aúna la tradición musical, artística y cultural de la localidad en uno de sus más icónicos enclaves.

Sus alrededores también son incomparables. Sus colinas de vegetación mediterránea se levantan firmes ante el mar y son recorridas de bellos caminos como el conocido como "Sendero de los Dioses", una excursión ineludible para los amantes de la naturaleza.

Auditorio de Villa Rufolo, Ravello

¿Donde comer?

Pero también la gastronomía nos ayuda a conocer, a sentir; nos ayuda a escribir nuestro propio viaje. Sin duda, el nuestro empieza con las "bruschettas" de queso de cabra del Babel Wine Bar Deli & Art, prosigue con los deliciosos mejillones en salsa de mantequilla de L’Antica Cartiera y culmina con las “delizias al limone” del Ristorante Sigilgaida.

Y si aún nos queda tiempo para un epílogo, siempre podremos saciarnos con alguno de los maravillosos helados de Baffone Gelateria Artigianale.

Plano de detalle de unos limones en su limonero.

¿Cómo llegar?

A diferencia de otras localidades de la Costa Amalfitana, Ravello es la única villa que no posee playa, por lo su llegada por mar no es posible. A partir de este precepto solo disponemos de dos opciones, que en nuestro caso partirán del campamento base establecido en Salerno; aunque es posible llegar a destino desde la ciudad de Nápoles o la localidad de Sorrento.

En coche

Ir hasta Ravello en automóbil puede resultar atractivo, pero poco práctico debido a la dificultad que entraña desplazarse por la SS 163. Reconocida como una de las carreteras más bellas del mundo, su serpenteante trazado es uno de los más estrechos y concurridos de todo el sur de Italia. De todos modos, para los más atrevidos indicar que una vez la tomemos, deberemos desviarnos por la SS 373, antes de llegar a Atrani y seguir la senda hasta destino.

En autobús

Si optamos por el autobús, Sita Bus es la opción, aunque no existe línea directa hasta Ravello. Deberemos tomar un autobús de la linea 5120 hasta Amalfi y desde allí hacer trasbordo en otro que cubra la línea hasta Scala. La frecuencia de viajes es cada media hora u hora y el precio de los billetes varía en función del tiempo de trayecto. Estos pueden adquirirse en la estación central, en estancos, quioscos, bares y recientemente también, a bordo del autobús.

Mencionar que la compañía ofrece también billetes de un día y de tres, sin límite de subidas y bajadas, que nos permitirán realizar una preciosa ruta por la Costa Amalfitana.

Plaza con macetas y flores en Ravello.

¿Dónde alojarse?

Ravello es un paraíso en la tierra y sus alojamientos la puerta de acceso a ese Edén. Cada uno de sus hoteles y villas brilla con luz propia, ofreciendo a sus huéspedes lo mejor de esta región.

Terrazas con vistas espectaculares, piscinas infinitas suspendidas sobre el mar, jardines con botánicas prodigiosas, ejemplifican el glamour de uno de los enclaves con mayor atractivo turístico de toda la Campania. En este sentido, como cabe esperar, el precio por pernoctación en la localidad es bastante elevado, tal como sucede en sus villas hermanas, pero sin duda alojarse en alguno de estos empíreos nunca volverá a estar tan al alcance de nuestras manos.

Ubicado a los pies de un acantilado, en una antigua fábrica de papel, encontramos el Ravello Art Hotel Marmorata, un exquisito cuatro estrellas con playa privada, en el que el lujo no son sus instalaciones sino el calor y la amabilidad de personas como Rafaela, Francesca o Gaitano.

Otro de sus fantásticos, el Villa Cimbrone. Reconocido internacionalmente por la majestuosidad de sus jardines, este cinco estrellas de clásico estilo mediterráneo sumerge a sus huéspedes en un maravilloso cuento de hadas. Servicio, instalaciones, entorno… en el Cimbrone todo acontece sutil y milimetradamente perfecto.

Pero si creíais que después de este dúo no había vida, estabais equivocados. La excelencia del Caruso a Belmond Hotel es capaz de devolverle la vida a cualquiera. Erigido en un reformado edificio del s. XI, este exquisito y exclusivo hotel cuenta con varios atractivos entre los que destacan su piscina infinita con vistas al mar y el servicio de excursiones gratuitas en barco para sus clientes. Sin duda un alojamiento de lo más "top".

Hotel Caruso, Ravello.

Muchas veces pensamos que lo maravilloso y extraordinario solo acontece en las películas. Soñamos despiertos imaginándonos como parte de ese celuloide. Pero cuando un al fin, un día visitas Ravello, te das cuenta de que no hay dicho más certero que aquel que cita que la realidad es capaz de superar cualquier ficción.

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