La Costa Amalfitana
COSTA AMALFITANA

Bordeando la costa sur italiana, a lo largo del recorrido que traza la península sorrentina, encontramos una de las regiones de la Campania con mayor interés turístico y cultural del mundo, la Costa Amalfitana.

Con una extensión total de cincuenta kilómetros, esta superficie costera inscrita como Patrimonio Mundial de la UNESCO desde mil novecientos noventa y siete, traza un precioso recorrido entre la ciudad portuaria de Salerno, situada al sureste de Nápoles, hasta el municipio de Sorrento, ubicado en la parte más septentrional de la península.

Presentada como un auténtico balcón suspendido sobre el Tirreno, este tramo de costa alberga recónditas calas que se entreveran con exultantes valles teñidos de cítricos y preciosas villas pesqueras que atesoran arquitecturas de notable belleza. Se trata de un territorio que bebe del mar y que transmite su esencia en cada rincón, cada detalle, cada uno de los platos de su rica gastronomía tradicionalmente italiana. Sin duda, un verdadero viaje al Edén.

Detalles históricos

Descubierta hace más de dos mil años, por el emperador Tiberio, la Costa Amalfitana aún hoy desprende ese halo de misterio que atesoran aquellos lugares que dieron cobijo a civilizaciones de antaño.

Erigida como parte de la antigua República amalfitana en el s. XII y considerada como punto de encuentro entre la cultura occidental y oriental, esta región debe su nombre a uno de sus enclaves más emblemáticos, Amalfi, el cual fue su capital histórica.

Cuna de turismo desde inicios del Imperio Romano, la región Amalfitana ha sido escogida como destino vacacional de primer orden, además de erigirse como musa de numerosos artistas y escritores, desde mediados del s. XX. Giovanni Boccaccio, Richard Wagner, Roberto Rossellini o Ingrind Bergman son solo algunas de las personalidades que han recorrido el “Sendieri degli Dei” (Camino de los Dioses), su mítica carretera estatal 163, a través de pasajes y escenas.

Vistas del mar Tirreno desde lo alto de los montes Lattari

Descubriendo la Costa Amalfitana

Localizada entre los golfos de Nápoles y Salerno, la ruta por la Costa Amalfitana traza un recorrido por dieciséis municipios de sinuosa topografía y enorme valor natural entre los que destacan Sorrento, Amalfi, Furore, Positano, Ravello o Tramonti; que colgados sobre los montes Lattari nos ofrecen desde sus playas y puertos unas de las mejores vistas marítimas a contemplar.

Sus habitantes, conscientes del patrimonio que atesoran, han sabido adaptarse a la orografía del lugar construyendo centenares de terrazas que, esparcidas por sus laderas, custodian cultivos de viñedos y frutales como los limoneros, de los cuales extraen sus frutos para elaborar el archiconocido limoncello, el licor típico de la región.

Esta rica opulencia paisajística compite en protagonismo con el inconmensurable patrimonio arquitectónico y cultural de la zona; vestigio del paso de multitud de civilizaciones que dejaron su huella impresa en sus villas y tradiciones.

El Duomo di Sant’Andrea, en Amalfi; las espectaculares puestas de sol de Praiano; el icónico jardín del Hotel Villa Cimbrone, en Ravello o la mágica Cueva Esmeralda ubicada cerca de Conca dei Marini, son algunos de los ejemplos de esta perfecta simbiosis que acontece de manera excepcional en muy pocos lugares en el mundo.

Interior de la gruta Esmeralda, en la Costa Amalfitana.

¿Cómo llegar?

En Bús o tren

Nuestra recomendación es iniciar el viaje en la ciudad de Salerno, situada a sesenta y tres kilómetros al sureste de Nápoles, aunque cabe señalar que también podemos hacerlo desde el otro lado de la península, tomando como punto de partida Sorrento, situada a cuarenta y nueve kilómetros de Nápoles en dirección suroeste. Opción que nos permite realizar un alto en el camino para poder visitar las excepcionales ruinas de la ciudad de Pompeya.

Aunque Salerno no forma parte intrínseca de la ruta Amalfitana, la localidad tiene mucho que ofrecer al viajero. Incluso puede erigirse como campamento base si nuestro deseo es descubrir todos los secretos de esta magnífica costa, gracias a su amplia oferta logística (alojamiento, transporte, servicios…) y a su inmejorable conexión; lo que comporta una llegada a la ciudad francamente cómoda. Veámoslo.

El aeropuerto más cercano es el de Nápoles (aunque desde Roma y Florencia también existen opciones). Desde allí podremos tomar un autobús de la empresa Alibús, que nos conducirá hasta la estación central de la ciudad, con parada en la Plaza Garibaldi. El precio de su billete, alrededor de los 3 euros.

Una vez en la estación, podremos tomar alguno de los trenes regionales o autobuses que conectan las dos localidades. Italo y Trenitalia son las compañías ferroviarias que ofrecen el servicio, con precios que oscilan entre los 4,70 y los 14,40 euros (para los billetes de alta velocidad).

En cuanto al autobús, son varias las líneas ofertadas desde la capital de la Campania. Sita Bus es la empresa que mejor conexión ofrece con Salerno. Sus autobuses parten cada hora y el precio de billete estimado es de entre 3 y 5 euros. Pero también hay otras compañías como Flixbus o SCAI Autolinee que cubren el itinerario, aunque no ofrecen frecuencias tan regulares.

En coche

También podemos llegar a la ciudad portuaria en coche. Desde el norte de Italia, por la A1 Napoli – Salerno, Salerno A30 Caserta – Roma, salida Fratte / Salerno centro, o desde el sur por la A3 Salerno – Reggio Calabria, salida Fratte / Salerno centro; teniendo en cuenta que tendremos que abonar peajes y que en Italia su cargo depende de la categoría del vehículo y la distancia recorrida. A modo de orientación, por cada cien kilómetros recorridos nos tocará desembolsar unos 9 euros.

En barco

Finalmente, podemos optar por el barco. Salerno posee un extensísimo puerto comercial en el cual atracan algunas de las compañías navales de larga distancia más importantes del mundo como Grimaldi Lines o Caronte & Tourist.

El Road Trip

Una vez llegados a destino podremos iniciar nuestro road trip amalfitano. Un precioso y vibrante itinerario concebido para ser recorrido en coche o por qué no, en Vespa, a través de la endiablada 163. Considerada como una de las carreteras más bellas del mundo, con solo dos sentidos y bordeando la costa, algunos de sus estrechísimos tramos serpenteantes se presentan profusamente concurridos, lo cual exige una notable destreza al volante. La alternativa más recomendable para los menos osados es utilizar el transporte público.

La línea de autobús más eficiente es la que ofrece Sita Bus, que opera con parada en todas las villas de la Costa Amalfitana. Otra opción es partir desde el puerto turístico de Salerno, dónde la compañía Coop. Sant’Andrea posee una extensa flota de ferris que realizan pequeñas excursiones y minicruceros a las principales villas amalfitanas.

Panorámica de Atrani, en la Costa Amalfitana.

¿Qué hacer?

Toda la provincia se presenta como un mundo de contrastes armónicos donde mar, tierra y tradiciones se conjugan para enmarcar su virgen litoral, la Costa Amalfitana. Sus playas, acantilados y grutas compiten para eclipsar una tierra caracterizada por la arquitectura e historia de sus villas; donde la cultura se narra a través de sabores, quietud y silencio. Un lugar donde escribir nuestro propio viaje.

Para los más aventureros

Fondos marinos inverosímiles, grutas secretas salpicadas por la iridiscencia de los rayos de luz, calas incógnitas de finas arenas y frondosas vegetaciones de espíritu explorar. Esta es vuestra ruta Amalfitana. Un viaje dónde trekking, paseos en bicicleta o espeleología se erige como el corazón que bombea la sangre de los apasionados de tierra. Donde snorkel, buceo, kitesurf o excursiones en velero son el lei motive de los amantes del mar.

Fondo marino de la Costa Amalfitana

Para los que quieran descubrir la cultura

Festivales, ferias y mercados amenizan la historia de una región que muestra su cultura a través de villas, iglesias y eventos como la Regata de las repúblicas Marítimas, de Amalfi; el Festival de Ravello, la llamada ciudad de la música o el Desafío de los Trombonistas de Cava de’ Tirreni. Opciones para vosotros, bohemios eruditas, que amenizaran el descubrir de la artesanía inscrita en la colorida cerámica de Vietri sul Mare, el dulce aroma del limoncello de Sorrento o la bohemia moda de Positano.

Picado del escenario de un concierto celebrado en Ravello, durante su festival.

Para los que buscan descubrir su silencio

Sin embargo, la Costa Amalfitana también brinda espacio al relax, la cura del cuerpo y la desconexión para todos aquellos que concebís un viaje slow de marcados biorritmos estivales; en entornos tan privilegiados como los que ofrecen el Terme Capasso o el Palazzio Cestari; lujosos hoteles-spa que beben de las medicinales aguas de termas como las de Contursi o Montesano, en la Marcellana.

¿Dónde alojarse?

Las alternativas son casi infinitas, aunque cabe señalar que durante la temporada estival la zona aumenta demográficamente de manera exponencial, convirtiendo en todo un reto el encontrar lugar para pernoctar. Una opción es alojarnos en Salerno y realizar el itinerario costero a nuestro ritmo, reservando habitación en alguno de los hoteles de la ciudad como el B&B Vicolo dei Sartiori, situado en su centro histórico o el Gran Hotel Salerno, un contemporáneo cuatro estrellas estratégicamente ubicado. También podemos iniciar nuestro tour y alojarnos en alguno de los emblemáticos pueblos pesqueros de la Costa Amalfitana. Las impresionantes panorámicas del Tirreno que podemos apreciar desde la piscina infinita del Gran Hotel Convento di Amalfi, en Amalfi; la romántica atmósfera que se respira en los jardines del Villa Cimbrone, en Ravello o el majestuoso descenso a playa que nos ofrece el ascensor de cristal del Casa Angelina en Praiano, son solo algunos de los fastuosos caprichos que ofrece esta lujosa e icónica región.

Ahora simplemente queda echar nuestra moneda al aire y dejarnos llevar por el azar, con la certeza que tanto cara como cruz en la Costa Amalfitana son sinónimo de un excitante viaje a través de los sentidos.

Otras actividades en la Costa Amalfitana

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