Positano
Positano en Costa amalfitana

Si hay algún otro enclave en la Costa Amalfitana capaz de competir con la exultante belleza de Amalfi, ese es sin duda, Positano. Considera como una de las joyas más exclusivas de toda Italia, esta bella villa secuestra el corazón de todo aquel que la visita.

Construida sobre la ladera de una montaña, Positano se aferra a las rocas de manera anárquica; abriéndose paso a través de erguidos tramos de escaleras que zigzaguean entre terrazas y pérgolas pletóricas de vegetación. Su visita pide dejar a un lado el ritmo cotidiano del día a día y experimentar la “dolce far niente” mientras la salobre brisa del Tirreno penetra en nuestra alma.

Detalles históricos

La Costa Amalfitana se erige como un lugar icónico en cuanto a mitología se refiere y Positano es sin duda el marco ideal. En este caso, la leyenda cuenta que fue Poseidón, dios del mar, quien construyó la ciudad como ofrenda a su amada Pasitea, una de las diosas Cárites.

Por desgracia, una cosa son los mitos y otra la historia, y la de Positano transcurre de la mano de la de Amalfi, otro de los "top five" de esta región costera.

Del mismo modo que su vecina, Positano fue fundada bajo el reinado del emperador Tiberio. Tras la caída del Imperio Romano y el posterior devenir de Amalfi como república, la localidad pasó a ser parte activa en los tratados comerciales erigidos entre los s. IX y XI en el mediterráneo. Tiempo después, en 1343, el maremoto que azotó la costa sur italiana culminó un período de decadencia que acometieron los normandos y que dejo sentir sus efectos hasta mediados del s. XX, provocando una fuerte despoblación inducida por la pobreza que acontecía al entorno.

No fue hasta inicios de los años cincuenta, cuando Positano logró resurgir cual ave Fénix, gracias a un turismo atraído por la exclusividad de su bello entorno y sus favorables constantes climáticas. Desde entonces, el reinado de localidad sigue impertérrito.

Panorámica de la villa y la costa de Positano desde el mar.

Descubriendo Positano

Conocido coloquialmente como el “pueblo de las escaleras” este paradisíaco y diminuto municipio se presenta literalmente suspendido en un acantilado. El recorrido que trazan sus estrechas y perpendiculares calles, contrasta con el apacible sosiego que se respira en sus florecientes balcones colmados de cítricos y buganvilias, convirtiendo Positano en una auténtica villa de contrastes.

Concebida para ser descubierta a cada paso y a pesar de no albergar demasiados monumentos turísticos, la población posee un encanto especial que no solo denota su entorno. Su coqueto centro histórico, flanqueado por la artesanía de sus boutiques; la calle peatonal que nos conduce hasta la Piazza dei Mulini, donde se ubica la espectacular Iglesia de Santa María de la Asunción, construcción originaria del s. X que posee una espectacular cúpula revestida de azulejos de colores; sus playas o sus torres sarracenas (la Torre della Sponda, presidiendo la playa de Marina Grande, la Torre Trasita, entre playa Fornillo y Marina Grande y la Torre Fornillo, popularmente conocida como Torre Clavel) son algunos de los imprescindibles a descubrir en el transcurso de nuestra visita a Positano.

Y si aún nos quedan fuerzas, sus alrededores ofrecen atractivos recorridos como el del Sendero de los dioses. Una preciosa ruta de siete kilómetros sin demasiada dificultad desde la que inmortalizar preciosas panorámicas de la costa y la isla de Capri.

Iglesia de Santa María de la Asunción, Positano.

Sintiendo Positano

¿Dónde comer?

Positano es soberbia y sencilla, llena de energía y calmada. Un vigor y docilidad que se palpan en el frenético ir y venir de Via dei Mulini y se siente dejándote llevar por el cítrico perfume de sus bazares. Cada paso es un estímulo para los sentidos. Y es que Positano se ve, se huele y se saborea.

Prueba de ello, la mozzarella a la plancha envuelta en hojas de limonero del Da Adolfo, ubicado en la exclusiva playa de Laurito a la que solo puede accederse por mar; los productos locales que salen de los fogones de la cocina abierta de la Taverna del Leone o las ricas pizzete de la Latteria, una pequeña charcutería situada en la parte alta de Positano, en la que sirven deliciosos bocadillos para llevar.

Y aunque quizás hayamos quedado saciados, nos será imposible no sucumbir a los refrescantes granizados de limón ambulantes, que abanderan sus medrados cultivos; mientras nos perdemos entre cerámicas, bordados y souvenirs.

Cartel de madera pintado, de un restaurante de Positano

¿Cómo llegar?

Tenemos varias opciones para viajar hasta Positano. Nosotros os proponemos algunas partiendo desde nuestro campamento base en Salerno, ya que su excelente ubicación y comunicación hacen que su llegada desde Nápoles sea francamente sencilla y asequible.

En coche

Desplazarse hasta Positano en coche y a nuestro ritmo, contemplando las magníficas vistas del Tirreno, puede resultar muy sugerente, pero el hecho de circular por la estatal 163 es poco recomendable. Se trata de una de las carreteras más estrechas, sinuosas y transitadas del mundo, la cual requiere de un excelente dominio al volante. Nuestro consejo es optar por el transporte público.

En autobús

Los autobuses de Sita Bus son los que unen Salerno con el resto de villas amalfitanas, con viajes cada media hora y hora. La adquisición de billetes puede realizarse en estancos, quioscos o bares, para su posterior validación en el autobús. Su precio varía en función del tiempo de trayecto y parte de los 2 euros / 45 minutos. También existen billetes de un día (sin límite de apeaderos) y de tres que nos permitirán visitar el resto de poblaciones de la costa.

En barco

Si nuestro deseo es navegar por las aguas del Tirreno y apreciar la belleza de sus golfos y bahías, podemos llegar a Positano en alguno de los ferris que parten del puerto de Salerno. Hay muchas compañías que ofrecen rutas con escala en los principales pueblos de la región amalfitana.

Playa de Positano

¿Dónde alojarse?

Como en el resto de localidades de la zona, alojarse en Positano es todo un desafío logístico y económico. El distintivo que lo erige como uno de los enclaves turísticos más deseados y glamurosos del mundo, hace que pernoctar en la localidad sea casi imposible en plena temporada estival y probablemente poco factible para la mayoría de bolsillos de cualquier viajero medio que se precie.

No obstante, conscientes de que ningún otro viaje puede merecer más la pena, os sugerimos algunos de los hoteles más emblemáticos en los que sacrificar nuestra economia.

El hotel Le Sirenuse. El más conocido de Positano gracias a las impresionantes instantáneas instagrameables que se pueden tomar desde su terraza. El Villa Anfitrite, situado a solo trescientos metros de la famosa playa de Fornillo o el Poseidón, de exquisito estilo mediterráneo y el cual posee un relajante baño turco excavado en plena roca, son algunos de los ejemplos de la exclusividad que se respira en el entorno.

Panorámica nocturna de Positano desde una de sus playas

Como escribió el norteamericano John Steinbeck, “Positano te marca. Es un lugar de ensueño que no parece real cuando estás allí, pero se hace muy real en la nostalgia cuando te has ido”. Y es que una vez visitas Positano, no dejas de anhelar volver.

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