Amalfi
Amalfi en costa Amalfitana

En la boca de una profunda garganta, a los pies del Monte Cerrati, las cristalinas aguas del Tirreno custodian uno de los más bellos tesoros de la Costa Amalfitana. Así es como se presenta Amalfi ante el viajero, como un vergel donde la luz, el cielo y el mar irrumpen creando un todo. Dotando de un encanto especial cada rincón de esta preciosa y diminuta villa pesquera encaramada a las jalonadas y cítricas laderas. Un lugar donde detener el tiempo y dejarse llevar.

Detalles históricos

Aunque para la historia Amalfi fue fundada durante el Imperio Romano, lo cierto es que según cuenta la mitología, Hércules, hijo de Zeus y Alcmea, se enamoró de una preciosa ninfa llamada Amalfi. Pero la tragedia se cernió pronto sobre ellos. Amalfi murió repentinamente y Hércules, roto por el dolor, quiso darle sepultura en el lugar "más bello del mundo" y bautizar con su nombre a la ciudad erigida en su honor.

Leyendas aparte, los primeros documentos de los cuales se tiene constancia sobre la ciudad, datan del año 533; periodo en el que Amalfi sucumbe al Imperio Bizantino y pasa a formar parte del ducado de Napoli. Tras la revuelta del 839, esta se erigió como una de las cuatro repúblicas marítimas italianas, la más potente, convirtiéndose en sede de distribución del exótico comercio de oriente.

Durante los s. X y XI el territorio gozó de una próspera expansión, posicionando a la ciudad como uno de los enclaves más importantes en el Mediterráneo. Este hecho provocó que Amalfi librara repetidas batallas contra bizantinos, sarracenos y normandos a lo largo de la historia, por la soberanía en occidente.

En 1343, un maremoto sumergió parte de la localidad, destruyendo astilleros, almacenes y objetos de navegación; iniciando un declive que concluyo con el devenir de la peste y que volvió a convertir en modestos pueblos pesqueros aquellas localidades que, como Amalfi, un día fueron exultantes y opulentas ciudades.

A día de hoy, puede constatarse su excelente recuperación.

Vistas de la playa de Amalfi desde sus colinas, en la Costa Amalfitana

¿Qué ver en Amalfi?

Como capital de la preciada Costa Amalfitana, la localidad es uno de los principales destinos turísticos desde inicios del s. XVIII. Aunque su principal reclamo recae en su enclave, un paraje de excepcional belleza; Amalfi posee una herencia cultural que se percibe no solo en su centro histórico donde se aúnan los principales monumentos. Sus intrincadas callejuelas emanan el vestigio de las civilizaciones que siglos atrás las moraron.

De reducidas dimensiones, que hacen posible descubrir sus encantos en un solo día; uno de sus principales atractivos turísticos es Il Duomo di Sant’Andrea. Esta majestuosa catedral datada en el s. IX posee un impresionante claustro ajardinado. Ubicado en la Piazza Duomo, donde se encuentra la Fontana di Sant’Andrea, conocida también como la "Fontana del Popolo" (del pueblo), el enclave se convierte en un "had trick" irrepetible. La Piazza dei Dogi, donde podemos admirar los restos del antiguo astillero, el Museo della Carta o la Fontana Cap è Ciuccio, son otros de los imprescindibles que esconde Amalfi.

Pero también sus alrededores son ineludibles. El paseo marítimo, sus playas o las panorámicas vistas desde la Torre dello Ziro son el testimonio ideal de la inmensidad de esta pequeña gran ciudad.

Fachada del Duomo di Sant'Andrea, Amalfi

Sientiendo Amalfi

¿Dónde comer?

Amalfi no se ve, se vive. Y es con este "lei motive" con el que debemos descubrirla. Italia es una explosión para los sentidos y la Costa Amalfitana todo un volcán. Su excelente gastronomía y comercio, basados en el producto local, se dan cita en Via Lorenzo D’Amalfi, la calle principal, donde encontraremos multitud de cafeterías, restaurantes, heladerías y establecimientos donde comprar especies, hierbas, toda clase de souvenirs y como no, catar su dulce limoncello.

Los típicos conos de pescado frito del Cica o los "linguini ai frutti di mare" servidos en la terraza junto al mar del Marina Grande son algunas de las especialidades amalfitanas que no podemos obviar. Dejando siempre lugar para el postre, pues es imposible no caer en la tentación de las sfogliatellas de la Pasticceria Pansa Amalfi.

Calle de Amalfi

¿Cómo llegar?

Existen varias opciones para llegar a destino. En nuestro caso os sugeriremos algunas de ellas partiendo desde Salerno, ciudad portuaria situada al sureste de Nápoles y a la cual podremos llegar desde la capital sin problemas; ya sea en vehículo particular o transporte público. Una vez allí, el abanico de posibilidades se extiende.

En coche

La primera alternativa que se nos presenta es desplazarnos a Amalfi en coche. Esta opción, aunque atractiva y sugerente por el hecho de resultarnos más rápida y poder atravesar la que está considerada como la carretera más bella del mundo, la estatal 163, es poco recomendable; ya que este serpenteante recorrido costero requiere notable destreza al volante y se presenta profusamente concurrido. Nuestro consejo es utilizar el transporte público.

En autobús

Si optamos por el autobús, deberemos tomar los de la compañía Sita Bus. Estos ofrecen una línea que une Salerno con Amalfi. Hay viajes cada media hora y los billetes pueden comprarse en estancos, quioscos y bares; nunca dentro del autobús. Su precio varía en función del tiempo de trayecto. Para llegar hasta Amalfi unos 2,90 euros, cubriendo 90 minutos de desplazamiento. También existen billetes de un día (sin límite de subidas y bajadas) y de tres, con los que será posible visitar otras importantes villas de la Costa Amalfitana como Positano, Maiori, Ravello

En barco

Finalmente, podemos partir del puerto de Salerno, tomando alguno de los ferris de la Cooperativa Sant’Andrea que realiza excursiones y minicruceros a las villas de la Costa Amalfitana.

Puerto de Amalfi desde el mar

¿Dónde alojarse?

Amalfi es un lugar bastante caro y los precios en verano se disparan. Pero eso es lo que cuesta alojarse en el lugar "más bello del mundo"; una afirmación que patentan algunos de los hospedajes más emblemáticos de la localidad como el Gran Hotel Convento di Amalfi y su piscina infinita suspendida sobre el Tirreno o el Luna Convento y su antiguo claustro del s. XIII.

Lo más recomendable si no disponemos de un extenso presupuesto, es establecer nuestro campamento base en ciudades como Nápoles, Sorrento o Salerno y desplazarnos hasta la localidad.

Habitación de hotel con vistas al mar, en Amalfi

Los siglos pasan, pero el encanto de Amalfi sigue siendo eterno, exactamente como el amor entre Hércules y su dulce ninfa.

Otras actividades en la Costa Amalfitana

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