El Vesubio
Vesubio 1

En plena región de la Campania, al sur de Italia, encontramos el Vesubio, considerado uno de los volcanes activos más peligrosos del mundo. Situado frente a la bahía de Nápoles, a tan solo nueve kilómetros de la ciudad, este conocido cráter debe la fama a su ferviente actividad, siendo responsable de uno de los mayores desastres naturales causados por una erupción; la destrucción de Pompeya y Herculano, dos de las ciudades más importantes y prósperas del Imperio Romano.

Orografía y entorno

Erigido tras las colisiones entre las placas tectónicas africana y euroasiática, este volcán de mil doscientos ochenta y un metros de altura sobre el nivel del mar, está compuesto por dos elementos: el Monte Somma, rodeando la caldera volcánica del Vesubio y el "Gran Cono", por el que expulsa sus emisiones y el cual ha visto modificado su tamaño a lo largo de la historia. Estos, se encuentran separados por el valle de "Atrio di Cavallo", una extensión que en la actualidad se presenta densamente poblada de vegetación, constatando el estado latente de la formación. En la cima encontramos el corazón del volcán, un profundo cráter agrietado de más de trescientos metros encargado de desprender los vapores que constatando su latir.

Arbustos y viñedos antropizados dejan entrever los antiguos mantos de lava que dibujaron caprichosas formas tras su descenso por las laderas. En ellas encontramos dos montículos circulares surgidos tras las erupciones de mil ochocientos noventa y uno y mil ochocientos noventa y cinco, y que hoy, constituyen el hábitat de la fauna de la región. Lirones, garduñas, íbices, gecos, mariposas y aves como buitres, águilas y milanos; colonizan unos suelos que, devastados por las llamas, resurgen fértiles y fructíferos gracias a sus singulares particularidades.

Orografía del volcán Vesubio, Italia.

Detalles históricos

Aunque el Vesubio no es el único volcán italiano que ha erupcionado en los últimos siglos (el Etna en Sicilia, el dieciséis de febrero de este mismo año y el Estrómboli en las Islas Eolias, el veintiocho de agosto de dos mil diecinueve), lo cierto es que hasta el momento ninguno ha provocado tanta devastación y mortandad.

Su actividad empezó a manifestarse hace ya más de veinticinco mil años, cuando emitió una serie de flujos de lava intensos; aunque no fue hasta el segundo milenio a. C (en la Edad de Bronce), cuando se produjo una de sus erupciones más importantes “Pomici de Avellino” (erupción Avellino), la cual destruyó varios poblados.

Pero sin duda, la nombradía de este portentoso autócrata está estrechamente vinculada a la desaparición de Pompeya y Herculano, en el s. I a. C.

Estas dos localidades romanas eran de las más densamente pobladas del Imperio, gracias a la fertilidad de la región donde se asentaban, la cual ya había sido escenario de diversos temblores como el que causó la destrucción de gran parte de la bahía de Nápoles en el año sesenta y dos.

Aun así, la erupción producida durante la "Vulcanalia" (fiestas celebradas en honor al Dios Vulcano), entre el veinticuatro y el veinticinco de agosto del año setenta y nueve, no tuvo precedentes. Esta sepultó las ciudades bajo una lluvia de lava, fuego y cenizas, acabando con la vida de sus más de diez mil habitantes, los cuales permanecieron rezagados en sus casas.

Uno de los pocos en sobrevivir fue Cayo Plinio Cecilio Segundo (Plinio el Joven); un joven abogado, escritor y científico testigo del suceso y artífice de su relato a través de una carta remitida a Publio Cornelio Tácito; historiador y político romano de la época flavia. Gracias a esta, hoy, tenemos conocimiento de los hechos ocurridos en uno de los lugares el cual, los romanos, consideraban sagrado.

Desde entonces el Vesubio ha mantenido su actividad alternando fases de menor actividad con otras más destructivas, la última producida en mil novecientos cuarenta y cuatro, durante la Segunda Guerra Mundial, la cual asoló las poblaciones de San Sebastiano al Vesuvio, Massa di Somma y San Giorgio.

Escultura en las ruinas de Pompeya, Italia.

Visita al volcán

En mil novecientos noventa y cinco el Vesubio y su área circundante se convirtieron en un bello Parque Nacional, que tiempo después fue declarado Reserva natural de la Biosfera por la UNESCO, con el objetivo de preservar las particularidades geográficas de la región y las más de mil especies censadas que conforman su biotopo.

Aunque es posible visitar el Parque Nacional a cualquier hora del día a través de la pequeña red de senderos señalizados que se extienden sobre las colinas, las ascensiones hasta la cumbre del volcán se encuentran debidamente reguladas y sujetas a horario. Así, deberemos adquirir la pertinente entrada en las taquillas ubicadas en la zona de estacionamiento público situada a media cima del volcán, lugar donde se inicia el recorrido hasta el cráter.

El horario de visita varía según la estación y el precio del billete general es de 10 euros.

El Vesubio visto desde las ruinas de Pompeya, Italia.

¿Cómo llegar?

Acceder al Monte Vesubio es sencillo y podréis hacerlo tanto en transporte público como en coche. A continuación, os detallamos las opciones de las que disponéis partiendo de la ciudad de Nápoles.

En coche

Si no os asusta el caos circulatorio y sois de esos conductores encomendados a la virgen, decantarse por el coche os permitirá desplazaros libremente y a vuestro aire. La ruta hasta el Vesubio es sencilla. Deberemos tomar la autopista A3 Nápoli-Regio Calabria y desviarnos por la salida de Ercolano o la de Torre del Greco, para continuar las señalizaciones hasta el volcán. Añadir que al elegir esta opción deberemos tener en cuenta el pago de peaje (en Italia, sujeto al tipo de vehículo en el que nos desplacemos y el trayecto que recorramos) y del estacionamiento del vehículo en el parking situado a escaso kilómetro del cráter (unos 6 euros).

En tren

Para llegar hasta el Vesubio en tren deberemos realizar un pequeño trasbordo en la ciudad de Pompeya o la de Ercolano. Dicho esto, tenemos dos opciones, utilizar alguno de los ferrocarriles que ofrece Trenitalia o uno de los de la red Circumvesuviana.

Trenitalia

Desde la estación de Piazza Garibaldi tomaremos uno de sus trenes con destino a Salerno, apeándonos en Portici-Ercolano. Desde aquí, nos acercaremos a la parada de autobús situada en Gianturco-San Pasquale para coger uno de los pertenecientes a la línea 5 bajándonos en Vesubio, la parada más cercana. Llegados a destino, seguiremos a pie.

En la web oficial de Trenitalia podréis consultar los horarios y precio de los trenes y si lo deseáis, adquirir los billetes on-line. A modo orientativo, el precio se sitúa en torno a los 3 euros y los trayectos no sobrepasan los cuarenta y cinco minutos.

Circumvesuviana

Para ello partiremos de la Estación Central de Nápoles, donde tomaremos uno de los trenes de la línea Circumvesuviana Napoli-Sorrento apeándonos en Ercolano Scavi o en Pompeya. Aquí podréis consultar precios y horarios.

Si nos bajamos en Ercolano deberemos coger uno de los autobuses de la Vesubio Express hasta nuestro destino. Si la parada es Pompeya, frente a la estación, en la Piazza Anfiteatro encontraremos la parada donde podremos tomar alguno de los tranvías que realizan el trayecto turístico hasta el volcán o subirnos en los autobuses de EAV que ofrecen el servicio regular que cubre esta distancia.

En autobús

Esta es sin duda la opción más práctica, aunque no es posible optar a ella entre el uno de enero y el veintiocho de febrero, ya que no está disponible.

En la parada situada al final de Piazza Piedigrotta en Nápoles, tomaremos uno de los autobuses de la EAV Nápoles-Vesuvio, los cuales ofrecen un servicio directo hasta el inicio del sendero que asciende hasta el cráter del volcán.

Tranvía turístico del Vesubio.

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