La antigua ciudad de Pompeya
Pompeya

Resiliente y divina se alza Pompeya, a los pies del Vesubio. Una ciudad conocida por el horror y la devastación del rugir de la Tierra y que hoy resurge de entre sus cenizas para evocar el carácter y la luz que la prendían a inicios del Imperio Romano.

Ubicada en el golfo de Nápoles, a tan solo diez kilómetros de la capital de la Campania, Pompeya es mundialmente conocida por protagonizar uno de los episodios catastróficos más horrorosos de la historia.

Asolada y sepultada por la erupción que el volcán emitió en el año setenta y nueve; esta antigua ciudad alberga una belleza inspiradora, más allá del sufrimiento de aquellos que, sorprendidos por las coladas, aún hoy la contemplan con pavor.

Recorrer sus calles y visitar cada uno de los rincones que se muestran desempolvados ante las curiosas miradas de los viajeros, nos transporta a su propio crono topo. Un lugar único, mágico. Dónde todos los pasajes de la historia y sus dinastías aparecen yuxtapuestos en un marco espacio-temporal orquestado por la nuestra curiosidad y afán por descubrir.

Visitar Pompeya es sin duda detener el tiempo, fundirse en sus crónicas, revivir su esplendor y evocar su pretérita gloria.

Ubicación

Detalles históricos

De origen tan incierto como el de su topónimo, los restos más antiguos hallados en Pompeya se remontan al s. IX a. C. Aunque se especula que esta ya estuvo habitada cuatro siglos antes por los oscos, un pueblo italiano centro-meridional; así como por griegos y samnitas.

Pero no fue hasta el año noventa y uno a. C cuando la ciudad pasó a formar parte del alto Imperio, erigiéndose como enclave estratégico para el comercio marítimo romano y convirtiéndose en residencia de su más célebre burguesía.

Los ciento cincuenta años posterior, fuero para la ciudad una época de gran desarrollo gracias a la fertilidad del territorio, el cual incentivó una importante actividad agrícola y ganadera; así como la creación de pequeñas industrias de índole familiar.

En el año setenta y nueve durante el momento de máximo esplendor económico, social, político y cultural, el Vesubio despertó con toda su furia y se abalanzó sobre la localidad, asolando todo lo que encontraba a su paso y perpetrando el horror en su población.

Un horror que ha permanecido intacto hasta hoy en los gestos de cada uno de las réplicas de yeso que recrean las decenas de cuerpos hallados en la excavación.

Olvidad durante centenares de años, Pompeya fue redescubierta en mil setecientos cuarenta y ocho, de manera casual bajo una densa capa de ceniza de alrededor de siete metros. Aunque se cree que ya en mil quinientos cincuenta, el arquitecto Domenico Fontana encontró algunos de sus famosos frescos eróticos y, escandalizo por la estricta moral del Renacimiento, los volvió a enterrar.

Hoy, la antigua ciudad no necesita presentación. Es uno de los lugares más turísticos de toda Italia. Atrayendo a miles de visitantes a los que, de forma irrevocable, deja totalmente impresionados.

Replica de yeso de un cuerpo hallado en Pompeya.

Visitar Pompeya

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en mil novecientos noventa y siete, el yacimiento arqueológico es uno de los más fascinantes del mundo.

Ubicado en las inmediaciones del centro de la actual Pompeya, este forma parte del parque Nacional del Vesubio.

Con una extensión total de sesenta y seis hectáreas, solo doce de ellas están abiertas al público. Las suficientes para dedicar una jornada entera a su visita, aunque en unas cuatro horas podemos descubrir algunos de sus imprescindibles.

El recinto cuenta con tres puertas de acceso. La principal, Porta Marina, está situada junto a la estación de trenes que une Pompeya con Nápoles. Un poco más al sureste encontramos la Porta Piazza del Anfiteatro, otra de las entradas más concurridas. Pero si lo preferimos podemos pasar al complejo arqueológico a través de Porta Marina, aunque para ello deberemos tomar alguno de los autobuses locales de la ciudad, ya que se encuentra algo más alejada del centro urbano.

Una vez cruzados sus muros, el telón se alza y empieza el espectáculo. No hay ni un solo rincón, ni una sola piedra, ni una sola estatua que no provoque un sentimiento en el viajero.

Muchos son sus atractivos y lugares de interés entre los que sin duda destacamos la Terme Suburbane, unos antiguos baños públicos famosos por sus frescos eróticos; el Foro Romano, centro de la actividad comercial, política y cultural de la ciudad; el Granero del Foro, donde se encuentra la mayor exposición de ánforas y moldes humanos extraídos de las cavidades que los cuerpos sin vida dibujaron en las cenizas solidificadas; la Villa de los Misterios, una de las casas más majestuosas del complejo arqueológico; el Lupanare, un prostíbulo en el que aún hoy se conservan las antiguas camas de piedra; los teatros; la palestra, adyacente a la entrada por la Puerta de la Plaza del Anfiteatro o algunas de sus nobles villas.

Enclaves que despuntan entre los vestigios de las populares hosterías y comercios de la antigua ciudad, testigos de su lejana vida cotidiana.

El yacimiento está abierto todos los días del año, a excepción de festivos señalados como Navidad o Año nuevo, entre otros.

Podéis consultar toda la información necesaria en su web oficial, ya que algunas de sus casas o museos requieren entrada particular y están sujetos a horarios concretos. Además, a través de esta podéis conocer que exposiciones o eventos se acontecen en la actualidad.

Escultura en las ruinas de Pompeya, Italia.

¿Cómo llegar?

Nuestras indicaciones parten desde la querida y bella Napoli”, ya que allí se encuentra el aeropuerto más cercano y las comunicaciones hasta nuestro destino son excelentes, tanto en vehículo particular como en transporte público. Aunque también es posible llegar desde Roma, tomando alguno de los trenes rápidos que parten des de la estación de Termini y que unen la “ciudad eterna” con la capital de la Campani.

En coche

Si no os asustan las circulaciones caóticas y sois unos profesionales de la conducción temeraria, decantarse por el coche puede ser una alternativa que os permitirá gozar libremente de vuestra visita a Pompeya.

La ruta es sencilla. Una vez ante el volante, deberemos tomar la autopista A3 Nápoli-Regio hasta la salida Pompei Oeste. Cabe señalar que esta opción incluye el pago de peaje, que en Italia está sujeto al tipo de vehículo en el que nos desplacemos y el trayecto que recorramos.

En tren

Para llegar hasta Pompeya en tren tenemos diversas alternativas. Podemos utilizar alguno de los ferrocarriles que ofrece Trenitalia o uno de los de la red Circumvesuviana.

Trenitalia

Desde la estación de Piazza Garibaldi tomaremos uno de sus trenes con destino a Salerno, apeándonos en Pompei. En su web oficial podréis consultar horarios y precios y si lo deseáis, adquirir los billetes on-line. Esta opción nos permite entrar a las ruinas por la Piazza Anfiteatro.

Trenitalia ofrece también un servicio combinado de tren+bus que une la capital directamente con el Parque Arqueológico de Pompeya.

Circumvesuviana

Con la línea Circumvesuviana tenemos dos opciones. Partiendo de la Estación Central de Nápoles, podemos tomar uno de los trenes de la línea Napoli-Sorrento, apeándonos en Pompei/ Villa del Misteri para entrar a las ruinas por Porta Marina. O bien coger los que realizan el recorrido Napoli-Poggiomarino y bajar en Pompei Santuario. Tomando esta línea entraremos a Pompeya por la Piazza Anfiteatro. Aquí podréis consultar los precios y horarios de los diferentes ferrocarriles.

En autobús

Hay varias compañías que ofrecen traslados a la ciudad desde Nápoles o que tienen parada en ella, entre las que destacamos Busitalia Campania, EAV (compañía que opera la Circumvesuviana) y SITA Sud, sin duda la mejor opción. Sus autobuses parten desde la Estación Central de Piazza Garibaldi.

Visitantes accediendo a las ruinas de Pompeya.

¿Dónde comer?

Dentro del recinto arqueológico hay una cafetería donde se pueden degustar algunos de los platos regionales más conocidos a precios francamente razonables; al igual que en toda la zona adyacente a Porta Marina, donde encontramos más de una docena de restaurantes, bares y cafeterías.

Pero si nos alejamos del bullicio turístico y nos aventuramos a conocer a la nueva Pompeya, descubriremos auténticas joyas con estrella como el Ristorante President Pompei; con una gastronomía que juega en otra liga. Su especialidad, los productos del mar; a los que Paolo Gramaglia, su xef, da un vuelco creativo y convierte en platos tan espectaculares como los “Tagliatelle del Mediterráneo al Este.

Algo más asequible, pero no menos suculenta es la carta que ofrece la Osteria Nonna Cherubina. Ambiente relajante y cocina para soñar. Hincad el diente a su "Tagliere di mare con trittico di pesce affumicato e fritto di gamberi e calamari", una tabla que combina ahumados y fritura y que quita el sentido.

Y no podíamos terminar sin recomendaros una buena pizzería. La Trammiere es sin duda una de las mejores de la ciudad. Antonio, conocido como el “Maradona” de las pizzas, lleva toda la vida elaborándolas. Una experiencia que muestra a sus clientes tanto durante la elaboración de la masa como en su punto justo de horneado. Irresistibles la Mediterránea y la Caprese; y para los más “healthy” también las encontraréis hechas con harina integral.

Pizzas napolitanas

¿Dónde alojarse?

Como cualquier ciudad contemporánea, la nueva Pompeya ofrece múltiples opciones de alojamiento adecuadas a todo tipo de presupuesto; muchos de ellos no muy lejos de la vieja ciudad. Hoteles, apartamentos, pensiones, hostales o Bed & Breakfast; os dejamos nuestra variada selección para que decidáis.

Empezando de mayor a menor encontramos el Hotel Vittoria, un cuatro estrellas situado frente a las ruinas que ofrece amplias habitaciones y un desayuno bufete con algunos de los dulces más tentadores de la región. Además, cuenta con restaurante, bar, terraza, estacionamiento gratuito y servicio de traslado hasta el aeropuerto de Nápoles.

A tan solo quinientos metros del complejo arqueológico, nos alojamos en el Hotel Diana. Colorido y familiar, este establecimiento alberga un precioso jardín mediterráneo con limoneros que se erige como idílico oasis para disfrutar de un refrescante Aperol Spritz. Entre sus muchos servicios el Diana organiza, bajo petición, excursiones a algunas de las localidades más aclamadas de la Costa Amalfitana como Positano, Amalfi o Sorrento, además de visitas al Vesubio.

Finalmente, os hablamos del Pompei Palace Bed & Breakfast. Algo más alejado del epicentro turístico de la ciudad, este coqueto hospedaje cuenta con habitaciones con balcón decoradas con gusto y esmero. Pero sin duda lo mejor es la atención y amabilidad de Amelia, quien siempre se muestra pendiente de todos los detalles; pero en especial, del viajero. Atención personalizada en cada habitación y siempre ofreciendo toda la información necesaria sobre la zona, Amelia es sin duda el “must”, del Pompei Palace.

Frescos de una de las villas romanas de Pompeya.

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