El Alcázar de los Reyes Cristianos
Alcázar de los Reyes Cristianos

En el casco histórico de Córdoba, muy cerca del Puente Romano y la Mezquita-Catedral se encuentra una de las fortalezas más importantes de España: El Alcázar de los Reyes Cristianos. Calificado Monumento Histórico en 1931 e integrado en la zona declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en la década de los noventa, es uno de los símbolos más emblemáticos de la capital cordobesa. ¿Quieres conocer los secretos que se esconden tras sus muros? Sigue leyendo y te lo contamos todo…

Fuentes del Alcázar.

Un poco de historia

Si las paredes del Alcázar hablasen, sin duda podrían contar un sinfín de historias. Y es que este palacio a orillas del Guadalquivir ha sido el lugar de residencia de pueblos culturalmente muy distintos. Por sus pasillos y jardines han paseado romanos, visigodos, califas musulmanes y, como no, la reina Isabel I de Castilla y el rey Fernando II de Aragón, popularmente conocidos como los Reyes Católicos.

El comienzo: aduana romana y alcázar islámico

Las primeras referencias datan de la época romana. En ese tiempo Córdoba era la capital de la Hispania Ulterior, por lo que este lugar fue fijado como la sede de la aduana y la residencia de altos cargos políticos. Más tarde, el territorio fue invadido por el pueblo visigodo, aunque estos no hicieron grandes modificaciones en el palacio. Sin embargo, durante el Emirato de Córdoba, el Alcázar alcanzó una de las épocas de mayor esplendor. Los califas musulmanes que pasaron por el palacio se volcaron en la construcción de importantes adelantos que supusieron un auténtico hito para la arquitectura Occidente. Los jardines se llenaron de color, se instalaron canalizaciones para regarlos y dar vida a las fuentes y se construyeron las caballerizas.

Fuente del Alcázar Córdoba

El Alcázar perdió relevancia con la llegada de Abderramán III. Se centralizó el poder y se trasladó a la corte a Medina -Azahara, localizada a las afueras de la ciudad. No fue hasta su caída cuando cobró importancia de nuevo, pasando otra vez a ser residencia real.

Reconquista castellana

Una vez que los musulmanes fueron expulsados de Córdoba, los castellanos tomaron posesión de la ciudad. Al mando se hallaba Fernando II el Santo, quien en el 1236 ordenó repartir el recinto que donde antiguamente se levantaba el Alcázar entre algunos nobles, el obispo y la orden de Calatrava. Sin embargo, su hijo, Alfonso X el Sabio, con el fin de convertirlo en residencia real, inició las obras. No obstante, la mayor parte de la edificación ocurrió años más tarde, concretamente a partir de 1328, a manos de Alfonso XI de Castilla.

Los últimos monarcas que habitaron el Alcázar fueron los Reyes Católicos. Durante los más de ocho años que vivieron allí, la fortaleza fue el centro neurálgico de varios eventos importantes como la planificación de la conquista de Granada y el encuentro entre los Reyes y Cristóbal Colón antes de marcharse hacia las Indias.

Tras acabar con el reino nazarí de Granada, los reyes católicos dejaron de utilizar el alcázar como residencia real y lo cedieron al Tribunal de la Santa Inquisición, que decidió darle un nuevo uso a la popular fortaleza.

De palacio a cárcel

Las autoridades eclesiásticas convirtieron el palacio castellano en el Tribunal del Santo Oficio. Para ello, transformaron los baños mudéjares en celdas para prisioneros y construyeron una capilla. Posteriormente sirvió como prisión y cuartel hasta que, en 1955, fue cedido al Ayuntamiento de Córdoba. Desde entonces se ha convertido en uno de los monumentos más visitados de Córdoba y es escenario de diferentes actos oficiales y celebraciones.

Visitando el Alcázar

Hoy en día, el Alcázar de los Reyes Cristianos ocupa un terreno de unos 4000 metros cuadrados. Ese vasto lugar se encuentra dividido entre el espacio residencial y los jardines que se extienden por su sector occidental. De forma casi cuadrada, su contorno se encuentra rodeado por extensos muros de sillares de piedra y cuatro torres situadas en cada uno de los vértices.

Uno de los muros del Alcázar de los Reyes Cristianos.

Torre de los Leones

Ubicada al noroeste del complejo, actualmente es la entrada principal al Alcázar de los Reyes Cristianos. Lo que hace a esta torre tan singular es su antigüedad. Y es que, datada del siglo XIII, es la más arcaica de toda la fortaleza. Su nombre se debe a las gárgolas con forma de león que se encuentran en su parte superior y, si nos fijamos en su interior, podremos observar dos partes diferenciadas: la recepción situada en la parte baja y la capilla de San Eustaquio en la parte alta. Si tienes la oportunidad de subir por la escalera de caracol, no te lo pienses dos veces. Desde este enclave podrás disfrutar de una vista espectacular de la ciudad de Córdoba casi al completo.

Torre de los Leones desde la entrada.

Torre del Homenaje

De planta octogonal, se encuentra en la esquina noreste. Su elevada la altura atrae las miradas de todos los visitantes, llegando a ser considerada la más imponente de las cuatro torres. Pero más allá de su belleza exterior, su interior formó parte de uno de los acontecimientos más importantes de la historia. Y es que se dice que su estancia principal fue el punto de encuentro de la primera visita de Colón y los Reyes Católicos.

Torre del Homenaje desde la calle.

Torre de la Inquisición

Lugar de almacenamiento del archivo del Tribunal de la Santa Inquisición, esta torre se encuentra en la esquina suroeste. También nombraba la Torre de los Jardines, es más nueva que las demás torres del Alcázar. Se reconstruyó durante el reinado de Enrique IV en el siglo XV, aunque según dicen es muy probable que la construcción anterior tuviera una fisionomía diferente a la que actualmente se conserva.

Torre de la Inquisición desde el jardín.

Torre de la Paloma

También llamada de la Vela está situada en el extremo sureste. Desgraciadamente, la torre original fue demolida a mediados del siglo XIX. Esto significa que la que se halla ahora en el palacio es una reconstrucción que tuvo lugar a mediados del siglo pasado.

Los jardines del Alcázar de Córdoba

El visitante que por primera vez vislumbra esta fortaleza se sorprende ante la inmensidad de sus jardines. Con una extensión de 55.000 m2, este espacio es el mejor broche final para un día de turismo cordobés.

La antigua Huerta del Alcázar se han transformado en una impresionante estampa donde conviven palmeras, cipreses, naranjos y limoneros que rodean una serie de elegantes fuentes y estanques. Para remontarnos a sus orígenes históricos, es necesario llegar hasta Julio César quien se encargó de ordenar plantar distintas especies florares y arboles exóticos, con el objetivo crear una amplia sombra que templara el sofocante calor cordobés que azota la ciudad durante los meses estivales.

Vista aérea de los Jardines Alcázar Córdoba.

Sin embargo, los actuales jardines comenzaron a trazarse durante la época califal. Se piensa que fueron creados para los encuentros amorosos entre el califa y su harén real. No obstante, como hemos comentado antes, la llegada de Abderramán III al poder y su consiguiente cambio de residencia a Medina Azahara provocó que el Alcázar cayera en el olvido y los jardines fueron abandonándose paulatinamente durante casi cien años. Hasta que durante la época de los Reyes Cristianos volvieron a recuperar su esplendor inicial gracias a la predilección de la Reina Isabel reina Isabel por esa parte del palacio.

Un paseo lleno de color

Bajando unos escalones de ladrillo se vislumbra una fuente de piedra. Este sector se conoce como el Jardín Alto y se ubica entre la torre de los Leones y la fachada oriental de las Caballerizas Reales. Una vez allí, si sigues el camino del agua llegarás hasta la zona de las albercas donde el agua se convierte en el principal protagonista.

Jardines Alcázar Córdoba y su fuente llena de flores.

Lo más característico de esta zona es el conocido Paseo de los Reyes. Bordeado por una fila de cipreses con forma cilíndrica y dividido en dos por dos inmensos estanques, se hallan varias esculturas de los soberanos castellanos que residieron durante décadas en el palacio. Entre los monarcas se encuentran Alfonso XI, Enrique II, Enrique III, Enrique IV y, finalmente, las figuras de los Reyes Católicos frente a Cristóbal Colón, homenajeando el momento en el que se pidió la financiación a la Corona para su viaje hacia las Indias.

Estatua de los reyes en el Alcázar.

El interior del Alcázar

Si el exterior del palacio te ha dejado con la boca abierta, la singularidad de los salones que se encuentran tras sus firmes muros de piedra no iba a ser menos.

Una vez que atravieses la puerta principal y cruces la galería de entrada, te adentras en uno de los salones más especiales de todo el recinto. Construido en el siglo XVIII, el Salón de los Mosaicos es un espacio cargado de historia. Sus paredes decoradas con gigantescos mosaicos de motivos geométricos hacen que sientas la esencia de la antigua Córdoba musulmana.

Mosaico de la exposición del Alcázar de Córdoba.

Si hay un rincón del Alcázar donde se respira deseo y pasión, es en los Baños Reales de Doña Leonor. Embaucado por su amante sevillana Leonor de Guzman, el monarca Alfonso XI mandó construir cuatro salas para el uso y disfrute de la pareja. La sala de vestuario, sala fría, sala templada y sala caliente siguen un estilo mudéjar con tragaluces con forma de estrella de ocho puntas. Sin embargo, la construcción del Salón de los Mosaicos sobre estas estancias hizo que los baños apenas tuvieras luz natural, por lo que años después se emplearían como salas de tortura. Un espacio pensado para el amor que terminó convirtiéndose en un auténtico cuarto de los horrores.

Continuando con la visita llegamos al único espacio de todo el Alcázar que permanece con la misma estructura desde su construcción. Se trata del llamado Patio Mudéjar o Morisco. De planta cuadrada se encuentra presidido por una fuente con surtidor y dos estanques situados a ambos lados de este. Con enlosado en mármol, el tranquilo murmullo del agua que se desliza por los canales y albercas crea una atmosfera refrescante y sosegada que relaja al fatigado turista.

Una de las fuentes del Alcázar.

Además, si sigues recorriendo los pasadizos que se encuentran dentro de la fortaleza, te darás cuenta rápidamente que este no es el único patio existente. Y es que el Patio de las Mujeres se localiza a escasos metros del anterior. Su nombre viene dado por la historia que lo acompaña y es que cuando el alcázar era utilizado como cárcel, las presas eran encarceladas allí.

Todos estos rincones forman parte de la herencia de una ciudad vencedora y vencida en muchas ocasiones. Por eso, te recomendamos que no tengas prisa una vez entres dentro del palacio. Deléitate con cada detalle y recuerdo de culturas que jamás volverán a nuestros días.

Horarios para visitar el Alcázar de los Reyes Cristianos

Los horarios para visitar el Alcázar dependen del día que quieras ir a visitarlo:

  • Martes a domingo (incluyendo festivos): de 8:45 a 15:15 horas. Se debe acceder como muy tarde una hora antes de cerrar (14:15).
  • Lunes: permanece cerrado

Entradas y precios al Alcázar

¿Te gustaría entrar de manera gratuita? Es posible para los menores de 13 años y los mayores de 65. Para el resto, el precio es de 5 euros. Sin embargo, si eres estudiante acreditado menor de 26 años puedes disfrutar de un descuento del 50% en el precio de la entrada. Recuerda que por motivos sanitarios solo aceptan el pago con tarjeta. Si quieres más información pincha aquí.

Actualmente, el aforo se encuentra restringido a 400 personas y solo se permiten grupos de no más de 10 personas (más guía). Además, para ofrecer un modelo de visita que garantice la seguridad de los trabajadores y visitantes es necesario reservar antes de acudir al recinto. Para ello, simplemente es necesario que rellenes los datos que aparecen en este formulario.

Contacto

¿Cómo llegar?

La inmensidad de este monumento hace que no tenga pérdida para cualquiera que quiera visitarlo. A continuación, te desvelamos algunos detalles que debes tener en cuenta si es la primera vez que vienes a Córdoba.

El Alcázar de los Reyes Cristianos está situado en Plaza Campo Santo de los Mártires s/n. Para llegar es preferible ir caminando o usar el transporte público. Si te decantar por ir en bus hay varias líneas (2, 3, 9, 01, 02) que te dejarán muy cerca de la fortaleza. Si te bajas en la parada Mártires o en la Puerta Sevilla únicamente tendrás que andar menos de diez minutos. Te recomendamos no usar transporte privado ya que en esta zona es bastante complicado aparcar.

Visitas organizadas al Alácazar de los Reyes Cristianos

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