Entrada Rijksmuseum

El Rijksmuseum de Ámsterdam: Una visita al museo nacional de arte de Países Bajos

El inicio del siglo XIX fue un momento de industrialización, revolución y de recogida de los frutos de la ilustración en Europa. Y si en lo cultural había mucha “-ción”, en lo artístico empezaba la etapa de los “-ismos” con el neoclasicismo y el romanticismo, los cuales miraban al presente pero pensando en el pasado, fuera de forma académica o de forma más sentimental. También el colonialismo y el comercio internacional hacía común el traer muchas piezas de arte exóticas de Asia, África y América. Todos estos ingredientes facilitaron que proliferasen los museos en Europa.

Su historia

Por esa razón en 1795, Isaac Gogel que era ministro de finanzas de la República de Batavia (actualmente los Países Bajos), consideró que era buena idea hacer un museo nacional de arte al igual que en Francia se había hecho con el Louvre. En 1800 se abriría en Den Haag (La Haya) la primera versión del museo que aquí tratamos bajo el nombre de Kunst-Galerij, en la que los dirigentes políticos de entonces hicieron una colección de 200 obras con sus fondos personales. Pero este inicio de siglo en Europa contaba con la presencia de Napoleón y sus ansias de dominio territorial, cosa que influyó en los Países Bajos.

Napoleón convirtió Batavia en el Reino de Holanda en 1806 y puso a su hermano Louis Bonaparte como monarca. Este último ordenaría que el museo fuese trasladado a Ámsterdam y que se absorbieran las colecciones municipales en este. A lo largo del siglo, su ubicación iría variando: primero en el Palacio Real, luego en la mansión de Trippenhuis, posteriormente se dispersó la colección a Den Haag y Haarlem y finalmente en 1876 se haría un concurso para hacerle un nuevo edificio. Este lo ganaría Pierre Cuypers, el cual ya se había presentado en una convocatoria anterior en 1863 de la que no hubo ningún elegido.

En 1885 se inauguraría el nuevo edificio y en 1890 se le anexionaría otro en el lado sur hecho de material de otros edificios demolidos. Actualmente este ala del Rijksmuseum se la conoce como el Ala Philips y durante unos años tuvo un papel crucial en la continuidad del museo. Eso se debe a que entre 2003 y 2013 la zona principal del Rijks se puso en un largo proceso de renovación que hizo que el Ala Philips fuera una bombona de oxígeno con la que la institución se mantenía en vida. En ella se expondrían las consideradas obras maestras y junto a ello, se irían haciendo exposiciones itinerantes a nivel internacional.

Obras destacadas

Rembrandt

  • Autorretrato de joven
  • Autorretrato como el apóstol Pablo
  • Jeremías lamentando la destrucción de Jerusalén
  • Retrato de Johannes Wtenbogaert
  • Retrato de Mari Trip, Isaac y Rebeca (La novia judía)
  • Los síndicos del gremio de los pañeros
  • Milicianos de Ámsterdam al mando del capitán Frans Banninck Cocq

Hals

  • El alegre bebedor
  • Retrato matrimonial de Isaac Abrahamsz Massa y Beatrix van der Laen
  • La compañía del capitán Reijnier Reael

Vermeer

  • La lechera
  • Mujer leyendo una carta
  • La carta
  • La callejuela

Su contenido

Tras la reinauguración del año 2013 el Rijksmuseum ha contado con una ordenación de salas estable hasta la actualidad y de la que os contaremos su contenido. Para ello os haremos un recorrido para poder ver sus obras en orden cronológico y nos situaremos en una de sus dos entradas. Tanto por la fachada del canal (norte), como por los jardines (sur) se accede a un pasillo para peatones y bicicletas donde se encuentra la entrada. Al llegar a la entrada deberemos bajar a la Planta 0 donde conseguir los tickets e iniciar la visita y ya nos podremos dirigir a la primera sección dedicada a Objetos Especiales. Entre ellos podemos ver miniaturas de barcos, armas o joyería.

Otra sección relacionada en esta planta es el Pabellón Asiático, donde se preservan figuras de divinidades, esculturas de porcelana o cuberterías. Esos objetos tienen una fuerte conexión con el colonialismo y la exploración de otros mundos de los que se obtenía materias y arte exóticos. Además el periodo imperial francés con Napoleón (1804-1815) reforzó mucho estas prácticas y las trasladó a los países a los que tenía influencia. Probablemente en estas épocas se reforzó el concepto místico, de finura y sofisticación de muchas de las creaciones orientales. La otra parte visitable, ya nos habla del primer periodo artístico acotado por el museo, 1100-1600.

En esta mitad este de la planta nos encontramos una colección que aborda desde el mundo románico hasta la llegada del Barroco. Entre los primeros objetos que veremos, habrá mucho arte religioso y objetos de uso cotidiano con casi un milenio a sus espaldas. Podemos destacar la gran belleza de la orfebrería, cerámicas decorativas, esculturas medievales de notable realismo o pinturas góticas en las que domina todo lo contrario, el drama por encima del realismo. Igualmente, la colección se pone muy interesante al entrar en la pintura del Renacimiento y de los Primitivos Flamencos. Grandes artistas del país como Geertgen tot Sin Jans, Anthonis Mor o Jan van Scorel están presentes en la colección y a estos se suman otros foráneos como Fra Angelico, El Greco o Tintoretto.

En la misma planta dispondremos de la cafetería para repostar y la tienda de recuerdos por si queremos visitarla antes de seguir nuestro recorrido. Y es que tras el paso por la planta 0, el museo nos hace una jugada un tanto extraña al mandarnos a la Planta 2 para seguir correctamente el orden temporal de sus obras. En ella se nos hace un recorrido por el siglo XVII neerlandés con algunos invitados extranjeros que nos sirven para ampliar el contexto. Lo relevante de esta centuria es que el arte Barroco de los Países Bajos es uno de los más relevantes en el mundo europeo, ya que al tener mayor conexión con el mundo mediterraneo, tuvo más capacidad de influir y ser reclamado por los territorios ricos del sur.

Esta conexión se debe a que entre 1555 y 1714 las tierras neerlandesas fueron parte del Imperio Español y el intercambio político y cultural era constante por entonces con la Península Ibérica. Por esa razón grandes pintores de este periodo han logrado ser más reconocibles para la cultura popular como Vermeer, Rembrandt, Hobbema o Frans Hals. Pero también tenemos grandes maestros de territorios muy cercanos que por entonces también estaban relacionados con el imperio, por ejemplo Rubens o Van Dyck. También se enriquecen los centros de las salas con una maqueta del barco William Rex, una bella casa de muñecas de la época o un cofre con relieves del jurista y escritor Hugo de Groot.

También merece la pena destacar que en esta segunda planta también hay un acceso a la biblioteca del Rijksmuseum, la cual resulta imponente tanto por su tamaño como por su aspecto clásico y sus escaleras de caracol. Pero tras echar un vistazo a este bello espacio, el museo nos vuelve a mandar hacia abajo, a la Planta 1. En ella nos esperan las colecciones de siglo XVIII (ala este) y siglo XIX (ala oeste). En la sección de los 1700’s nos encontramos una continuación del arte barroco visto en el siglo anterior a través de pinturas de artistas como Cornelis Troost o Jan Ekels, porcelanas de pájaros con bellos colores, una sala que conserva la decoración típica de la época o un cañón.

En el ala de los 1800’s, nos despedimos del Barroco y Rococó para entrar en una época de Neoclasicismo y Romanticismo. Debemos entender que en estas coordenadas de Europa existía un interés mayor por el elemento costumbrista, el día a día y el paisajismo, cosa que claramente se percibe en las obras de los hermanos Maris, Jan Weissenbruch o Pieter van Os. Al mismo tiempo se conserva un retrato hecho por Goya que no desentona en nada con el espíritu más realista y menos épico de las tierras neerlandesas. Pero también la segunda mitad del siglo nos ofrece una vista de la renovación artística que empezó a fraguarse tras el nacimiento de la fotografía. Artistas como Van Gogh, Isaac Israels o Breitner, ya trabajaban en una pintura impresionista o emocional que ofrecía algo diferente a una foto.

Para cerrar a nivel temporal el recorrido del Rijksmuseum debemos ir a la Planta 3, donde encontraremos la sección dedicada al siglo XX. Para acceder a ella se debe volver a la Planta 2 y tomar unas escaleras que hay en el Gran Hall o los ascensores (los cuales son un gran aliado si queremos ver el contenido por orden). En esta sección final se nos muestra en un espacio más reducido arte de todo tipo de disciplinas en el que se nos ilustra la cada vez más dominante presencia de las vanguardias. Desde cartelería de Reijel Stolk, pasando por pinturas de Karel Appel y acabando por el trabajo de escultor e ilustrador de Shinkichi Tajiri. Esto se combina con otros objetos como jarrones, platos o vasos decorativos; la ropa de prisionero en un campo nazi o una avioneta que mezclan lo común con lo extravagante, la normalidad con lo histórico.

Como alicientes extra a lo que ofrece la exposición base, tenemos la función actual del Ala Philips que es acoger exposiciones temporales. En su parte de la Planta 0 este ala está acompañado del Restaurante Rijks, el cual tiene muy buena reputación dentro de la ciudad de Amsterdam. En 2016 este restaurante fué galardonado con una Estrella Michelín por la calidad de sus platos y constantemente trae a chefs invitados de todo el mundo para que ofrezcan sus especialidades. Tenemos que hacer referencia también a los preciosos jardines laterales del museo en los que se ubican varias piezas de arte contemporáneo, generando una mezcla de orden y belleza por un lado y creatividad y vanguardia por el otro.

Finalmente cerramos el apartado de contenidos con una referencia a los enormes jardines que se ubican en la parte trasera del museo y que sirven como espacio de reposo y contemplación de la ciudad de Ámsterdam a su alrededor. Y así con reposada perspectiva podemos hablar de un museo que ha ido asentando su éxito hasta situarse entre uno de los 20 más visitados del mundo en la última década. Pero no resulta extraña su afluencia de más de 2 millones de visitantes anuales, ya que es un espacio con una selección artística amplia, variada y muy representativa del país y de sus influencias exteriores. Ámsterdam es una ciudad que ofrece muchos alicientes para ser vista, pero simplemente este museo ya justifica su visita.

Horarios

Todos los días de 9 a 17h

Precio

20 euros (entrada normal), 10 euros (descuento tarjeta Eyca), Gratis (menores de 19 años)

Contacto

Teléfono: +31 206 74 70 00

Web: rijksmuseum.nl

Dirección: Museumstraat 1, 1071 XX Amsterdam, Países Bajos (ver en Google Maps)

Cómo llegar

Y como es costumbre en este portal, si la visita está justificada os ofrecemos unas indicaciones para poder viajar a la ciudad y llegar al museo. Para empezar, el aeropuerto más cercano a la capital neerlandesa es el Amsterdam Schiphol el cual está a unos 17km del centro. De este aeropuerto sale el tren Sprinter que debemos tomar hasta la llegar a Station Lelylaan y haremos transbordo al tranvía de la Línea 1. Con este transporte haremos un recorrido de siete paradas hasta que lleguemos a la parada llamada Amsterdam, Rijksmuseum. Esta parada se ubica junto al puente que nos lleva al acceso principal del museo.

Ubicación del Rijksmuseum en Ámsterdam

Cartel de ‘iAmsterdam’

Para los que buscan hacerse la foto en el famoso y gigante cartel de ‘iAmsterdam’ es importante señalar que éste fue retirado de enfrente del Rijksmuseum por decisión del ayuntamiento en diciembre de 2018 debido a la masificación de turistas.

Desde entonces se encuentra en el exterior del aeropuerto de Schiphol.

Lugares cerca del Rijksmuseum

  • Museo Van Gogh (a 350 metros)
  • Leidseplein (a 670 metros)
  • Heineken Experience (a 720 metros)
  • Vondelpark (a 1 kilómetro)

Opciones de entradas online

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