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El Castillo de Olavinlinna: La fortaleza medieval más al norte del mundo

Finlandia, ese país nórdico que nos traslada al corazón de Escandinavia para vivir paisajes imposibles. Auroras boreales cargadas de romanticismo y turismo natural para poder escalar las vertientes más inclinadas o conquistar las cimas más nevadas.

En este lugar de ensueño se encuentra un monumento que sirve como base de la memoria histórica medieval de dicho país. El Castillo de Olavinlinna, es un edificio que hace justicia a la concepción que tenemos de los palacios de los cuentos de hadas y las novelas de caballerías españolas.

Un Castillo en el norte

El castillo de Olavinlinna acabó su construcción alrededor de 1475. Este fue diseñado por el noble sueco Erik Axelsson Tott, una eminencia de su época y uno de los arquitectos más importantes en el contexto del final de la Edad Media.

Situado en una pequeña isla del lago Saimaa, esta era una de las fortalezas más modernas de su momento, compuesta por una ciudadela, un patio de armas y cinco torres redondas de cañón, haciéndole, obviamente, un edificio de calibre militar y no tanto una residencia de cinco estrellas.

Durante la Gran Guerra Nórdica (1700 - 1721), Rusia conquistó partes del sur de Finlandia y, en la guerra ruso-sueca de 1741 - 1743, Suecia intentó recuperar los territorios perdidos, entre ellos Olavinlinna fue capturada por los rusos en 1742.

Una vez pactada la paz, se convirtió en una de las fortalezas fronterizas rusas junto a una base militar. Esta fue modernizada bajo la vigilancia del famoso general ruso Alexander Suvorov, uno de los nobles más relevantes del Imperio Ruso.

Tras la Guerra de Finlandia de 1808 - 1809, esta consiguió la independencia de Rusia de manera económica. Eso sí, por mucho que tuviera autonomía, Finlandia continuaba dependiendo de las decisiones del gobierno ruso a la hora de gestionar el país.

Por culpa de la influencia de los futuros comunistas, el castillo de Olavinlinna perdió su función estratégica y se convirtió en una atracción turística.

Esta fortaleza vivió su primer festival de ópera en 1912, manteniendo esta tradición durante 110 años a fecha de hoy. Cada julio, este palacio es el escenario principal del Festival de Ópera de Savonlinna.

El tour del Castillo de Olavinlinna

Realmente no hay muchos monumentos de este calibre que se conserven tan bien como este castillo. Uno de los pocos contendientes sería, por ejemplo, el Castillo de Olite, en Navarra, aunque, siendo sinceros, tanto su estilo arquitectónico, como el propósito con el que fue construido, no podía ser más diferente.

Vamos a explorar todas las zonas que componen el tour de este castillo.

Salón del Rey

El tour empieza en el Salón del Rey, que aunque tenga dicho nombre, nunca se celebró en el castillo ninguna reunión real que se sepa a día de hoy. Originalmente, fue utilizado más como comedor que otra cosa, acabando siendo una capilla en los años posteriores.

En las paredes podrás contemplar que hay una serie de agujeros carbonizados. La razón de ello es que los nobles tenían distribuidas varias hogueras para poder calentarse durante el invierno, donde solía hacer un frío de justicia.

Por desgracia, toda la decoración del castillo fue destruida durante los años por varios incendios que arrasaron con todo lo que encontraban por delante, trayendo como consecuencia el hecho que no podamos saber cómo lucía la alcazaba en su época.

Campanario

Con un muro de 3 metros de grosor, la torre del campanario era la estructura principal a la hora de defender el castillo, sobre todo contra los ataques rusos, quienes fueron más insistentes a conquistarlo debido a su mentalidad imperialista.

La única manera de poder entrar y salir del campanario era a través de un agujero del techo. A partir de una cuerda, escalaban y descendían en el caso de que necesitaran hacer el mantenimiento u organizar la defensa de la fortaleza.

Esta cámara también actuaba como almacén provisional donde, sobre todo, se guardaban armas, la comida de los reyes y otros objetos de valor para que quedaran lo máximo protegidos posible.

Hall central

El Hall Central realmente hacía honor a su nombre, pues originalmente llegó a tener hasta dos pisos de altura. Aquí se accedía a las estancias de los criados y en el piso superior, se encontraban las residencias para invitados o familiares de la nobleza.

Por suerte, todavía se puede leer la estructura antigua a través de las marcas dejadas en las paredes junto a la estatua de San Olaf, uno de los guardianes más importantes de la historia finlandesa.

Estatua de San Olaf

El rey Olaf fue un vikingo noruego que vivió en la Edad Media y fue uno de los conquistadores que arrasaron con Gales, los Francos y los ingleses, entre otros. Olaf se hizo famoso ya no solo por convertirse en uno de los primeros reyes de Noruega, sino porque durante su estancia en la Europa Central se convirtió al cristianismo.

A partir de ese momento, muchos caballeros y nobles lo elevaron a protector de los soldados y a patrón del castillo y de la libertad para expandir el mensaje cristiano por toda la raza vikinga.

Modelo Olavinlinna

El castillo de Olavinlinna solía tener unas cinco torres hace siglos, las cuales fueron destruidas por desgracia entre las diferentes guerras que vivió Finlandia, entre ellas por los ataques de los rusos durante los eventos bélicos.

Hoy en día, esa sección fantasma del palacio se utiliza para mostrar a todos los visitantes un modelo completo del edificio donde se encuentran, dándole una escala interesante sobre su volumen, y exponiendo su imagen real, aunque recreada, para que la gente se haga una idea de cómo era de verdad este lugar.

Cámara de Tott

La cámara de Tott no contendrá un basilisco, pero sí que es una sala subterránea dedicada al creador del castillo: Erik Axelsson Tott. Esta cámara irreductible se encuentra en la segunda torre de la fortaleza, la cual expone a su público una estatua de una cabra negra.

La razón es muy sencilla: la leyenda dice que, una vez que el castillo estaba bajo asedio, apareció una cabra negra que, escalando los muros principales, se situó en el punto más alto y que, a partir de soltar un rugido aterrador, los enemigos pensaron que era el demonio y desaparecieron.

Capilla

Es imposible visitar un castillo medieval que no tenga una capilla. En este caso, esta se creó durante el Imperio Romano de Oriente, cosa que sirvió para darle forma al tipo de mentalidad y cristiandad que se respiraba entre esos muros rocosos.

Lo más terrorífico recae en una apertura en la pared para que pudiera caber una sola persona. Estos individuos solían ser o criminales, víctimas de alguna enfermedad o incluso las mujeres que estaban pasando su menstruación mensual, pudiendo así atender a misa pero sin molestar.

Pasillo interno

Aunque solo sea algo transitorio, prepara bien la cámara, pues hay un pasillo interior y rústico que necesitarás usar para cruzar de torre en torre, pues no hay otra manera de hacerlo.

La ventaja de este impás es que te permitirá tomar las mejores fotos aéreas del castillo y con una luz y visibilidad que nunca habrías conseguido de otra manera, incluso con un dron.

El váter medieval

Una de las curiosidades de esta visita es poder contemplar cómo los medievales hacían sus necesidades y qué pasaba con el resultado de dicha contienda.

El mecanismo era muy sencillo: una taza de madera donde, una vez sentados, todos los orines y defecaciones iban directamente al lago, alimentando flora, fauna y el agua en una sola acción. Para que después nos digan que no era eficiente esta gente.

Un pequeño detalle, era que el agujero era más grande que una persona, así que, si te despistabas, o habías comido fuerte el día anterior, era muy posible pasar a formar parte del ecosistema creado en las profundidades del lago.

Muros cortina

Los famosos muros cortina eran una parte fundamental de cualquier castillo, pues eran responsables de frenar cualquier invasión prematura a los terrenos interiores, haciendo que la batalla se produjese más allá de la muralla, pudiendo dar ventaja de esta manera a los arqueros.

Obviamente, con el paso de los años, y la evolución de la tecnología militar, el muro cortina tuvo que adaptarse a la pólvora, haciendo que se originaran unas pequeñas aperturas para poder colocar los cañones y, de esta manera, bombardear sin piedad a quien osara acercarse a territorio aliado.

El Gran Patio

Brevemente, el Gran Patio muchas o la mayoría de veces no se puede disfrutar porque actúa como escenografía del escenario principal del festival de Ópera que se organiza anualmente.

Aparte de sus funciones estivales, el gran patio es una localización que, el resto del año, está totalmente abierta. Aquí es donde se reunían todos los trabajadores del castillo, desde herreros, cuidadores de caballos, jardineros… Todos tenían lugar en estas murallas.

Torre de Kijl

Esta es la tercera torre del Castillo de Olavinlinna, conocida también como la torre de Kijl por el hecho de que está dedicada al personaje de Nils Kijl, quien fuera el comandante del castillo a principios del siglo XVII.

Siendo la torre más alta, fue construida en el punto más bajo de la isla, esta estructura es la más simple de todas, negando incluso en su construcción la estructura necesaria para hacer hogueras.

No obstante, si eras uno de los encargados de resguardar la torre, y te quedabas dormido el castigo era que para despertarte, te tiraran al lago desde el ventanal de la atalaya. Un destino muy cruel, sobre todo si es invierno y el agua está gélida.

El Bastión

Originalmente, una incorporación rusa al castillo original, el bastión es, resumidamente, un medio para reforzar todavía más el palacio, aunque también incorporaba funciones como ventilar el interior del humo de los cañones, etc.

La razón real de su utilización fue que, si bien fuera una torre más de defensa, debido a la explosión de pólvora que hubo en sus compartimentos, se tuvo que reestructurar el espacio para poder sacarle un rendimiento útil, incluso a lo que empezaron siendo solo ruinas.

Ruina de la Torre de San Erik

La Torre de San Erik era una de las infraestructuras que se diseñaron en el primer modelo del castillo. Por desgracia, esta fue reducida en el siglo XIX después de que fuera protagonista en varias batallas entre finlandeses, rusos y suecos.

Lo sorprendente es que, durante una excavación en 1960, se encontraron varios tesoros escondidos, sobre todo en forma de bolsas de cuero con monedas del medievo, algunas armas o, incluso, vestimentas y escritos datados de la época de entreguerras.

Anclajes del muro

Los anclajes del muro fueron una tecnología medieval desarrollada, precisamente, para la construcción de castillos como el de Olavinlinna, capaces de sujetar todo el peso del muro

Festival de Ópera de Savonlinna

Es increíble pensar que, durante la construcción del castillo de Olavinlinna, y sus subsecuentes mejoras, sus arquitectos y diseñadores, sin querer, crearon una de las mejores acústicas del mundo, haciendo que el gran patio, una vez al año, sea transformado para interpretar algunas de las mejores óperas jamás creadas.

Dentro del bastión

Si bien hemos visitado el exterior del bastión, ahora toca adentrarnos en las entrañas del mismo para descubrir más secretos escondidos en este castillo.

Una de las cosas más curiosas es que, donde antes había cañones, gracias a unas cámaras pétreas generadas exclusivamente para ello, hoy en día son utilizados como los vestuarios de los artistas de la Ópera, junto a crear un pub estilo irlandés en el piso inferior.

Y, como apunte final, si eres una persona que quiere disfrutar de una boda especial, el gran patio puede ser alquilado para, precisamente, celebrar cualquier tipo de unión entre murallas centenarias.

El Valle de Suvorov

Pasando de largo del bastión se llega al Valle de Suvorov, dedicado al general ruso del mismo nombre. En el mismo valle, un río de agua dulce cruza toda la fortaleza de norte a sur, cosa que se convirtió en la principal fuente de agua de tanto habitantes, trabajadores y nobles que habitaban dicha localización de ensueño.

Este canal de agua también ayudó a evitar morir de deshidratación cuando el castillo sufría cualquier tipo de asedio que, en este caso, no eran pocos.

Gran Salón

Como última parada, totalmente opcional y no siendo parte del tour, está el Gran Salón que, en honor a su nombre, se ha convertido en el restaurante principal del castillo donde, a precio de turista, podrás disfrutar de algunos platos estrella de la gastronomía finlandesa.

El Castillo de Olavinlinna es realmente perfecto para ilustrar el ingenio humano a la hora de crear, mantener, innovar y crear una sociedad alrededor de una fortaleza en medio de un lago en el país escandinavo.

Si decides visitar dicho palacio de belleza anormal no dudes que estarás tomando una de las mejores decisiones de tu vida.

Horario

Lunes, miércoles, jueves y viernes de 10 a 16h; sábado y domingo de 11 a 16h. Martes cerrado.

Precios

12 euros (Precio completo), 8 euros (Estudiantes, pensionistas y parados), 6 euros (Niños de 7 a 17 años), Gratis (Menores de 7 años)

Contacto

Teléfono: +358295336942

Web: kansallismuseo.fi/en/

Dirección: 57130 Savonlinna, Finlandia (ver en Google Maps)

Ubicación del Castillo de Olavinlinna en el mapa

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