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El Barrio Gótico: Una visita entre la realidad y el mito del centro de Barcelona

Los cascos antiguos de las ciudades acostumbran a ser el punto de atracción de muchos visitantes que acuden a las mismas y son foco de mucha de la actividad cultural, social o gastronómica de una urbe. Además, en ellos se acostumbra a disfrutar de mucha de la arquitectura histórica del sitio llevando nuestra imaginación a décadas o incluso siglos atrás, cuando la vida funcionaba de otra manera. Pero ¿qué ocurre cuando lo que vemos a nuestro alrededor está meticulosamente planificado para atraer al turista? Pues que nos encontramos en una mezcla entre mito y realidad, entre barrio y parque temático.

Y es que durante todo el siglo XIX, Barcelona estaba haciendo grandes esfuerzos por ser una ciudad de industria, desarrollo y modernidad de referencia. La burguesía catalana estaba en un doble proceso de crear grandes factorías, empresas e instituciones que dieran prestigio a la nación. Todo ello unido a una población llana que tuvo mucha implicación en el éxito de estos propósitos a través de su trabajo y un lento pero incesante aumento de su cultura, aseguró que la ciudad se convirtió en un epicentro de la vanguardia. Cataluña estaba viviendo una Renaixença (Renacimiento) que buscaba crear una gloria actual reflejándose en una pasado medieval icónico.

La culminación de toda esta evolución secular llegaría en 1888 con la Primera Exposición Universal que acogía Barcelona y que atraería a más de dos millones de visitantes a la ciudad condal. Sectores industriales, artísticos y literarios catalanes se verían reforzados con los tratos con otros países de alrededor del mundo que tenían sus ferias dentro de la Expo. El propio cartel oficial del evento hacía referencia al estilo gótico que la cultura de la Renaixença quería reivindicar y en estas ferias había una cultura de construir edificios imponentes para acoger las diferentes secciones de la feria. Esa mentalidad de construcción ferial y épica histórica plantaría su semilla entre los urbanistas de la ciudad durante décadas.

Paralelamente existía una gran controversia con el Pla Cerdà, que configuraba como era el crecimiento urbanístico de la ciudad desde 1860. Este plan ideado por el ingeniero Ildefons Cerdà suponía una búsqueda del saneamiento de la ciudad encerrada en las murallas, con menos jerarquía social y en la que se circulaba basándose en los ejes de la ciudad: la montaña, los ríos y el mar. Al pueblo llano le convencía, pero a la sección de burgueses, políticos y arquitectos en Barcelona no les agradaba que se aprobase este plan desde Madrid. La revancha tenía que llegar de alguna forma y sería a través de ofrecer otro elemento revolucionario para la ciudad: se le reinterpretaría su corazón.

La realidad antes del mito

El Barrio de la Catedral

Si a cualquier ciudadano de la Barcelona de finales del siglo XIX y principios del XX le hubiéramos pedido indicaciones del Barrio Gótico, seguramente recibiríamos una mueca de extrañez. Para los barceloneses el centro de la ciudad era el Barrio de la Catedral y este llevaba desde el último tercio de los 1800’s mutando por el impulso demográfico, cultural y económico de la ciudad. El arte modernista y la influencia del arquitecto y teórico francés Viollet-le-Duc a nivel internacional, llevaron a reforzar el espíritu gótico de la Renaixença que a veces sutilmente y a veces de forma muy patente modificaban la cara de los edificios. El ejemplo paradigmático es la Catedral de Barcelona.

Este templo dedicado a la Santa Cruz y a Santa Eulalia recibió el gesto que facilitaría el resto de la historia. Con esto nos referimos a que aprovechando la ocasión de que en 1888 había la Expo y que no se habían hecho obras relevantes en él desde 1463, parecía un buen momento para contagiar sus adentros góticos a su carcasa exterior. En 1882 se convocaría un concurso para realizar la fachada, el cual ganaría Josep Oriol Mestres que había sido el arquitecto del primer edificio del Eixample del Pla Cerdà y a cargo de los asuntos arquitectónicos de la catedral desde 1855.

Horario

Visitas turísticas: De lunes a viernes de 10 a 18’30 h, sábados y vigilia de festivo de 10 a 17h y domingos de 14 a 17h

Precio

9 euros (Individual), 7 euros (grupos)

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Su diseño se basaba en el concepto original que había dejado diseñado en 1408 el arquitecto Carles Galtés de Ruán cosa que convencería a Manuel Girona i Agrafel, uno de los promotores clave de finales del siglo XIX en la ciudad. Y aunque la obra no llegaría a su forma final hasta 1913 cuando se acabaría la torre central o por su nombre culto, el cimborrio, por August Font Carreras. Paralelamente entre 1908 y 1913 a unos pocos metros, se construyó la Vía Laietana, la cuál era un proyecto de Ildefons Cerdà y que serviría para crear un camino directo entre l’Eixample y el puerto de la ciudad.

Para poder crear esta avenida, se tendría que hacer un exhaustivo trabajo de demolición de una zona de edificios que ocupaba 80 metros de ancho por 900 de largo. Esa obra se llevaría por delante varios palacetes medievales de los que se iría extrayendo elementos arquitectónicos para su reciclaje o en los casos más extremos edificios enteros piedra a piedra. Todo ese material se podría reaprovechar para el que sería el ambicioso proyecto de futuro para el Barrio de la Catedral. Mientras que Adolf Florensa buscaría seguir una estética metropolitana más cercana a Chicago para la avenida, Pere Falqués lucharía frente a las autoridades políticas para lograr construir bajo la misma los túneles para una futura línea de metro. Esta también se finalizaría en 1913.

L’Eix Transversal: El precedente de la renovación

Pero esta no era la primera ocasión en la que se hacía una vía de tal calibre que configurase de manera ordenada el espacio del casco antiguo barcelonés. Y es que si Via Laietana con su construcción se iba a convertir en el Cardo del renovado centro (calle vertical principal en las urbes imperiales romanas que conducía al foro central de las mismas), ya existía un Decumano (calle horizontal) desde hacía casi un siglo. La unión de las calles Ferrán, Jaume I y Princesa junto a la Plaza Sant Jaume configuraba el conocido como Eix Transversal (eje transversal). Su objetivo era unir las dos fronteras naturales del casco antiguo de izquierda a derecha: las Ramblas (izquierda) y el Parc de la Ciutadella (derecha).

Su relevancia turística es clave en el centro de la ciudad y si seguimos su recorrido desde las Ramblas podemos ir encontrando varios sitios de relevancia. Como referencia el acceso se encuentra a la altura del Gran Teatre del Liceu pero en la acera opuesta y destaca por su aspecto elegante de suelo adoquinado, edificios elegantes a ambos lados y su ascenso a la plaza del Ayuntamiento. Este tramo, que es la calle Ferrán nos dispone a la derecha el acceso a la Plaça Reial (plaza real). Este primer punto de interés fundado en 1848 es una importante plaza muy frecuentada por el turismo y la población de la ciudad con mucha actividad cultural sea por sus restaurantes, eventos culturales y una relevante sala de música jazz como el Jamboree.

Su arquitectura se inspira en el estilo neoclasicista que promovería Napoleón en París y nació al ser demolido el antiguo convento de Santa Madrona. Esta plaza y la calle Ferrán estaban dedicadas al por entonces rey de España, Fernando VII. Si volvemos al recorrido de l’Eix y de nuevo a nuestra derecha tenemos la Iglesia de Sant Jaume, la cual era la que daba nombre a la plaza que hay unos metros más adelante. Ese hecho ocurre debido a que el templo estaba ubicado en ese sitio frente al actual Palau de la Generalitat, hasta que se decidió ampliar la plaza en 1840. En ese momento se derrumbaría la iglesia y el cementerio contiguo a la misma trasladándose sólo la primera al punto actual.

Eso nos deja de resultado una Plaza Sant Jaume amplia en la que tal como entramos desde Ferran, tenemos a la izquierda el Palau de la Generalitat y a la derecha el Ayuntamiento de Barcelona. La fachada del Palau de la Generalitat que vemos actualmente es una de las obras más relevantes del Renacimiento catalán y realizada por el artista Pere Blai. El interior del edificio es eminentemente gótico y tiene varios espacios de una gran belleza como el Patio Gótico o el Pati dels Tarongers (patio de los naranjos). Afortunadamente también se conserva la fachada original en el lateral izquierdo (calle Sant Honorat). Un espacio digno de ser visitado ya que es gratuito, eso sí, con reserva obligatoria.

Precio

Gratuito

Contacto

De manera orientativa, las dos calles que rodean la fachada del Palau (Sant Honorat a la izquierda y Bisbe a la derecha) nos conducen a la catedral. Dicho esto, pongamos los ojos en el otro lado para encontrarnos con la conocida como Casa de la Ciutat de Barcelona o más comúnmente, el Ayuntamiento. Este edificio le ocurre algo similar al de la Generalitat, ya que su fachada original gótica queda en su lateral izquierdo (calle de la Ciutat) la cuál fue construida por uno de los arquitectos civiles más importantes de Cataluña, Arnau Bargués entre 1399 y 1402. Pero la fachada de gala, como no podía ser de otra manera, acabó en la plaza de gala.

Y es que la fachada neoclásica de Josep Mas i Vila es una obra de indudable relevancia dentro del arte catalán del siglo XIX (1847). Pero por desgracia su construcción supuso un cierto daño a la fachada gótica deformando su forma plana original y el arco del acceso antiguo. Y respecto al espacio interior se pueden apreciar elementos de un gran valor histórico tanto en lo político como en lo artístico como el Saló de Cent, la Galería Gótica o la Capella del Bon Consell. En este caso las visitas también son gratuitas y se deben concertar previamente. Pero si queremos seguir con la historia del recorrido debemos avanzar en él.

Horario

Domingos: 10:30, 11:30 y 12:30h (visitas en catalán), 11 y 12h (visitas en castellano) y 10h (visitas en inglés)

Precio

Gratuito

Contacto

Para ello avanzaremos al último tramo de l’Eix dentro del Barrio Gótico, la calle de Jaume I. Este breve tramo que nos lleva hasta Vía Laietana se formó entre 1849 y 1853 y se remata en la misma con la conocida como Plaça de l’Àngel. Su nombre viene dado por la leyenda que cuenta que en el traslado de los restos de Santa Eulalia desde Santa María del Mar a la Catedral, el féretro resultó imposible de levantar a la altura de esta plaza. Eso se habría dado como un acto divino ya que alguien había robado un dedo de los restos y que sería acompañado de la aparición de un ángel que señalaría al culpable del robo.

Como conmemoración de este hecho, si venimos por la calle Jaume I y miramos hacia la plaza, veremos un edificio con la escultura de un ángel señalando. Este espacio aunque no supone el fin de l’Eix Transversal (que continúa por calle Princesa), sí que supone el límite del barrio. Su evolución a lo largo de la historia es bastante curiosa, ya que durante la Edad Media sería un espacio de comercio limítrofe de la ciudad con una vila a su alrededor (eran la Plaza y la Vila del Mercadal), para luego pasar siglos más tarde a verse como el propio centro de Barcelona. En ese tiempo ya habría tomado el nombre de la Plaça del Blat (plaza del trigo) por ser el espacio de venta principal de este trigo.

Una cruz oculta entre la trama urbana

Antes de la transformación del barrio, otros puntos del Gótico ya eran de un alto valor histórico sin precisaron de grandes transformaciones para mantenerse en el listón de lo que vendría. Empezando por la parte más alta tendríamos la Iglesia de Santa Anna, un templo de origen románico y estilo gótico oculto en un discreto portal de la calle con su mismo nombre. Para ser más exactos su ubicación queda encajonada entre Plaza Catalunya, el Portal del Angel y su calle, haciendo de su encuentro toda una sorpresa. Su función actual a parte de la eucarística, es la de comedor social y hospital de campaña.

Otro templo interesante sería la Iglesia de Sant Just y Pastor ubicada en la Plaça Sant Just a la que se puede acceder desde la calle Jaume I y bajando por la calle Dagueria. Igual que la catedral, esta construcción tiene un origen gótico que conserva en su interior y se habla de ella como el último templo gótico que se hizo en el barrio, ya que se acabó en 1574. El otro elemento que tiene con el templo mayor de la ciudad es que su fachada es neogótica, cosa que nos demuestra lo mucho que caló el estilo dentro de las calles de este barrio. Pero si este templo queda en el extremo de la Vía Laietana, tenemos otro más cercano a la otra frontera natural, las Ramblas.

En el punto medio de esta confluida calle de Barcelona se encuentra un mosaico de Joan Miró en el suelo y si en nuestro lado derecho tenemos el Teatro, a nuestra izquierda veremos una pequeña plazoleta llamada Plaçeta de la Boquería. A través de ella tomaremos la calle Cardenal Casañas que queda a la izquierda y avanzaremos por ella hasta que nos de la bienvenida la Plaça del Pi. A nuestra derecha veremos otro templo simbólico del gótico catalán, Santa Maria del Pi. Su construcción se alargó entre 1319 y 1497, cuando se pudo acabar su campanario. A partir de ese momento viviría dos momentos de gran popularidad entre la población, primero en el siglo XVI y luego en el siglo XVIII cuando figuras religiosas y políticas montaron sus círculos intelectuales entre ceremonia y ceremonia.

Para cerrar la cruz de iglesias relevantes antes de la gran revolución del barrio nos iremos a la parte más baja del barrio casi llegando al puerto. Nuestra recomendación sería reseguir las Ramblas hasta el final, donde ya empezaremos a ver la estatua de Colón. En ese punto nos desviaremos a la izquierda por la calle de Josep Anselm Clavé y la seguiremos viendo como primero asoma por nuestra derecha la Plaza de Medinaceli y luego nuestro destino ubicado en la Plaza de la Mercè. La Basílica de la Mercè que vemos en la actualidad es un edificio barroco de gran interés debido a su influencia de edificios romanos de esta era artística. Su fachada es llamativa por la forma de su óculo aplanado por los polos y su interior por la imponencia y pompa que desprende su estructura.

Horarios
  • Iglesia de Santa Anna: De lunes a domingo de 8:30 a 19h
  • Basílica de Sant Just y Pastor: Lunes, miércoles, jueves y sábado de 10 a 13h y de 19 a 20:30h. Martes, viernes y domingo de 10 a 13h
  • Basílica de Santa María del Pi: De martes a sábado de 11 a 18h
  • Basílica de la Mercè: De lunes a domingo de 9 a 13:30h y de 16:30 a 20h
Precios
  • Gratuito
  • Basílica de Santa María del Pi: 10 euros (precio base) y 8 euros (descuento para menores de 25 años y mayores de 65 años)
  • Basílica de la Mercè: 5 euros (visita guiada)
Contacto

Iglesia de Santa Anna

Basílica de Sant Just y Pastor

Basílica de Santa Maria del Pi

Basílica de la Mercè

El mito del Barrio Gótico

En las obras de construcción de la Vía Laietana entre 1908 y 1913 se había perdido entre otras construcciones, mucha herencia arquitectónica gótica. Pero todo un grupo de celebridades catalanas del mundo de la arquitectura tenían entre ceja y ceja hacer resurgir el fénix de entre las cenizas de los palacios caídos. Lluís Doménech i Montaner, Adolf Florensa, Agustí Duran i Sampere o Josep Puig i Cadafalch fueron algunos de los artistas de principios de siglo que habrían fomentado la remodelación y reaprovechamiento de material histórico para crear un espacio turístico idóneo de cara a la Exposición Internacional que llegaría a Barcelona en 1929.

Pero esta idea no vino de la nada sino como heredera de la antes nombrada Renaixença que fomentaba el orgullo nacional catalán y quería convertir a Barcelona en un emplazamiento turístico de primer nivel. Sumemos todas las modas influidas por el gótico del siglo XIX y principios del XX que aludían a una visión romántica del pasado y a un constante revisionismo y lavado de cara de las viejas glorias. Además Barcelona estaba siendo cuna y posada de una de las generaciones de artistas más potentes e innovadoras de Europa. Por último, en 1911 el periodista Ramón Rucabado pondría la base del concepto de Barrio Gótico en mente de todos los que lo promoverían.

En la Plaza del Rey

Después de largo tiempo de debatirse cómo se aplicaría esto a la realidad del barrio y se llegó a la conclusión de modificar los edificios modernos del perímetro con un estilo gótico fidedigno. Un primer modo de aplicación fué haciendo limpieza de elementos arquitectónicos que rompiesen con la estética deseada y reaprovechar piezas de los edificios góticos derrumbados para unificar visualmente el entorno. Un ejemplo claro sería la Plaça del Rei en la que se ubicaba una fuente neogótica en el centro y los muros mostraban ventanales y accesos de forma mucho más irregular que en la actualidad. La idea era transmitir la solemnidad de un enclave tan simbólico quitando lo mundano y ordenando lo mítico.

Esta plaza que queda situada en la parte posterior izquierda de la catedral nos muestra un conjunto de edificios unificado pero que pertenecen a siglos diferentes. A la izquierda tenemos el Palau del Lloctinent del siglo XVI que servía de hogar del representante del rey en Cataluña y que ahora es la sede institucional del Archivo de la Corona de Aragón. Tras del palacio podemos ver el Mirador del Rei Martí, que es esta torre con 5 plantas construida en el mismo siglo XVI y que contenía un conjunto de pasillos secretos para acceder al palco real de la Catedral. La parte central del conjunto había estado dos siglos siendo usado como iglesia del Convento de Santa Clara (1720-1936) pero este sería expropiado durante los años 30 y recuperado como Saló del Tinell en los años 50.

Este salón del siglo XIV había servido como espacio de eventos reales y ceremonias, para luego usarse como sitio de reunión de escribanos que le valió el nombre de Saló del Borboll (salón del tumulto) por el constante jaleo de sus actividades. Finalmente en el extremo derecho y sustentada en la muralla está la Capilla de Santa Ágata. Este espacio fue construido entre 1302 y 1311 durante el reinado de Jaume II de Aragón y Blanca de Anjou y sirvió de capilla real durante varios siglos y conserva una de las obras pictóricas más importantes del gótico catalán, el Retablo del Conestable de Jaume Huguet (1464). Tanto el salón como la capilla son visitables con guía a través del museo de historia de la ciudad.

En el año 1931 se cerraría la plaza aprovechando uno de los palacios ubicados donde ahora estaba la Vía Laietana. La Casa Padellàs es uno de esos curiosos pero bellos edificios góticos construidos en el impás al renacimiento catalán (1497-1515) y que fué trasladado piedra a piedra para recibir una suerte de justicia histórica. Durante sus primeros años en la nueva ubicación, vivió una intensa actividad arqueológica a su alrededor redescubriendo buena parte del poblado romano. Las excavaciones y la reconstrucción de la casa iban de la mano y eso marcó su destino al convertirse en el Museo de Historia de Barcelona en 1943 acogiendo los restos descubiertos.

Horario
  • MUHBA Casa Padellàs: De lunes a viernes de 10 a 14h y de 16 a 19h
  • MUHBA Plaça del Rei: De martes a sábado de 10 a 19h y domingos de 10 a 20h
Precios

MUHBA Casa Padellàs y Plaça del Rei: 7 euros (entrada normal), 5 euros (menores de 29 años y mayores de 65), gratis (menores de 16 años)

Contacto

MUHBA Casa Padellàs y Plaça del Rei:

A espaldas de la Catedral

El otro gran ejemplo que podemos poner de cómo se concretó esta creación del Barrio Gótico es a través de las galas que querían otorgar a las calles y edificios circundantes a la Catedral. Se reaprovechó una puerta neoclásica que había de acceso en la Plaza del Rey para el que sería el Museo Frederic Marés, que queda en el lateral izquierdo de la catedral en la plaza de Sant Iu. Este museo aprovecha la parte trasera y el patio del palacio de la Plaza del Rey para ubicar sus exposiciones. Su colección, herencia del escultor que da nombre al centro, es realmente interesante para los amantes de la escultura de todas las épocas.

Horario

De martes a sábado de 10 a 19h y domingo de 11 a 20h

Precios

4,2 euros (entrada general), 2,4 euros (entrada con descuento)

Contacto

En el lateral del ábside de catedral tenemos otro edificio que se benefició de esta reformulación y que es la considerada residencia oficial de los Presidentes de la Generalitat, la Casa dels Canonges. Este edificio que abarca el espacio entre las calles Pietat y Bisbe se le transformó de una construcción desgastada de aspecto mundano a todo un robusto edificio adornado con ventanales góticos. Ramón Reventos, Joan Bellver y Jeroni Martorell fueron los que planificaron su estética actual, buscando el que podría haber sido su aspecto como casa señorial catalana aunque aún se especula cual era su aspecto y función real por historiadores del arte.

En el lateral de la calle del Bisbe se le añadió una de las obras más simbólicas del barrio, el Pont del Bisbe (puente del obispo) de Joan Rubió i Bellver. Este puente de estilo neogótico sirve como conexión entre el conjunto de la Casa dels Canonges y el Palau de la Generalitat. Los presidentes Francesc Macià, Lluís Companys y Josep Tarradellas la usaron de residencia, pero luego no volvió a cumplir esta función hasta la pandemia de 2020, la cual hizo que el presidente Joaquim Torra se tuviera que encerrar a trabajar en ella. Pero si volvemos al propio puente, aunque es un elemento turístico muy apreciado, el artista Le Corbusier al visitar Barcelona en los años 30 lo calificó como una obra nueva, florida y podrida.

Dos edificios a destacar más de este tramo serían los restos del Templo de Augusto que se encuentran en la calle Paradís, tras el ábside de la Catedral y el Palau Episcopal de Barcelona. Este último edificio que sirve de sede del Archivo Diocesano de Barcelona, tiene origen en el siglo XII y nació apoyado en la muralla de la ciudad pero a partir de ahí va recibiendo diferentes evoluciones a lo largo de los siglos. En el siglo XVII se hizo la fachada que da a la actual Plaça Nova y hasta en 1928 esta estructura estaría recibiendo actualizaciones teniendo protagonismo en la faz del Barrio Gótico.

Horario
  • Templo de Augusto: De martes a sábado de 10 a 19h, lunes de 10 a 14h y domingos de 10 a 20h
  • Palau Episcopal: De lunes a viernes de 9 a 13h
Precio
  • Templo de Augusto: Gratuito
  • Palau Episcopal: Gratuito
Contacto

Templo de Augusto

Palau Episcopal

Sant Felip Neri

Otro enclave con un valor turístico se encuentra tomando un pequeño callejón a la derecha de calle del Bisbe llamado calle de Montjuic del Bisbe. Tras transitar su estrecho recorrido nos encontraremos una pintoresca plaza con una iglesia de fachada algo dañada a nuestra derecha, Sant Felip Neri. Este templo barroco conserva en su piel las cicatrices de la metralla que explotó en enero de 1938 durante la Guerra Civil y que sirve como recordatorio de las más de 40 personas que murieron ahí y de la destrucción del resto de casas de su alrededor. Adolf Florensa se haría cargo de la reconstrucción de la plaza organizando varias fachadas y los accesos a la misma.

La Plaça Nova y la muralla

El desenlace de nuestra exploración por la historia del Barrio Gótico se va a basar en mostrar lo que acabó de asentar todo el proyecto que llevaba en pié desde las primeras décadas de siglo XX. Y es que la convulsa realidad tanto en casa como en el resto mundo hasta los años 50 retrasó un proceso que se planeaba para más de 20 años atrás. Pero como dice la frase: “Nunca es tarde si la dicha es buena”. En los años 40 ya se había procedido al derribo de varios edificios frontales a la Catedral pero bajo el hecho de que habían sido gravemente dañados por los bombardeos de la Guerra Civil.

Entre 1947 y 1958 se irían expropiando y derribando los edificios que aún quedaban ocupando la zona de la que ya llamaban Plaça Nova (plaza nueva). Su objetivo era crear una gran avenida peatonal frente al templo que permitiera su visión con perspectiva, incluidos los que llegasen a la plaza desde el acceso de Portal del Ángel (la avenida comercial más importante de la ciudad). Pero otro asunto de interés era ofrecer visibilidad a otros edificios históricos ahí presentes y que le podían ofrecer bombo histórico al nuevo enclave en mente.

En el lado izquierdo de la Catedral estaría el primero de ellos, la Casa Pía Almoina. Esta construcción a caballo entre el Gótico y el Renacimiento siempre había pasado desapercibida entre el ahogo de edificios que había hasta los años 40, pero su existencia vivía a hombros de las murallas romanas. Actualmente su función es acoger al Museo Diocesano de Barcelona donde se exhiben piezas de arte y reliquias religiosas. En el otro lado del rellano del templo tenemos la Casa de l’Ardiaca. Esta construcción en realidad surge de la fusión en 1870 del Palau de l’Ardiaca (palacio del arcediano) con el Palau del Bisbe (palacio del obispo) por el arquitecto Joan Garriga.

Pero de nuevo, estos dos palacios o casas señoriales tenían una base mucho más ancestral basada en las murallas y sobre todo en varias de las torres de la misma. En 1919 el edificio sería adquirido por el Ayuntamiento de Barcelona para establecer el Archivo Histórico de la Ciudad y recibiría varias restauraciones por Josep Goday o Adolf Florensa. A través de esta edificación se ha ido recuperando un tramo de acueducto de la ciudad que traía agua del río Besós y también desde Collserola. Por otro lado el acceso al edificio es estilo grotesco romano que es de las primeras interpretaciones del Renacimiento que hubo en Cataluña y justo a su lado hay un buzón modernista creado por Lluís Doménech i Muntaner y Alfons Juyol.

Para acabar este extenso repaso al Barrio Gótico, debemos hacer referencia a las Murallas Romanas per se, las cuales se han puesto más al descubierto en todo este proceso. Su restauración se hizo mayoritariamente a mediados del siglo pasado añadiendo baldosas planas en las zonas donde faltaba muro y se necesitaba sujeción. Uno de los sectores más bellos para contemplarlas es en la Plaza Ramón Berenguer, donde detrás de la escultura dedicada a este rey catalán, se ubica la parte de muralla que sustenta la Capilla Real de Santa Ágata. Vistas como esta, la nueva perspectiva amplia de la Catedral o el acceso entre murallas por la calle del Bisbe nos hablan de una muy bien planificada teatralidad.

Horario
  • Museo Diocesano de Barcelona (Pia Almoina): De lunes a viernes de 10 a 18h y fines de semana de 10 a 19h
  • Archivo Histórico de la Ciudad (Ca l’Ardiaca): De lunes a viernes de 9 a 20:45h y sábado de 10 a 20h
  • Visita a las Murallas a través del MUHBA: De martes a sábado de 10 a 19h y domingos de 10 a 20h
Precio
  • Museo Diocesano de Barcelona (Pia Almoina): 8 euros (entrada general), 6 euros (entrada reducida), gratuito (menores de 12 años), 15 euros (combinado con la Catedral)
  • Archivo Histórico de la Ciudad (Ca l’Ardiaca): Gratuito
  • Visita a las Murallas a través del MUHBA: 7 euros (entrada normal), 5 euros (menores de 29 años y mayores de 65), gratis (menores de 16 años)
Contacto

Museo Diocesano de Barcelona (Pia Almoina)

Archivo Histórico de la Ciudad (Ca l’Ardiaca)

Dirección: Carrer de Santa Llúcia, 1, 08002 Barcelona (ver en Google Maps)

Visita a las Murallas a través del MUHBA

Lugares de interés del Barri Gòtic (Barcelona) en el mapa

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