Aurora Boreal

La magia de las Auroras Boreales

La naturaleza es la definición de la belleza más absoluta. Si bien la mayoría de los habitantes de este planeta podemos ver algún eclipse lunar y, puntualmente, un eclipse solar (aunque total es muy improbable), hay un fenómeno en concreto cargado de magia e incapaz de dejarnos indiferentes, situado en el norte de este mundo, concretamente en Laponia.

Hablamos de las Auroras Boreales.

Cómo se crean las Auroras Boreales

Como muchos de los fenómenos astronómicos que tienen lugar en la Tierra, debemos buscar el origen de estas luces celestiales en la misma fuente de energía que nos permite poder vivir en dicha superficie: el Sol.

Si bien es una estrella de tamaño estándar en comparación con otras esferas de plasma en nuestra galaxia, el Sol es el responsable principal del origen de dichas Auroras pues, debido a las altas temperaturas de su núcleo (14 millones de grados), junto a la presión sufrida en el mismo, las partículas de hidrógeno se fusionan para crear helio y, durante dicha reacción, se libera una importante cantidad de energía. Esto crea diferentes campos magnéticos que, al salir del territorio solar, se convierten en plasma, uno que viaja a 8 millones de km/h y tarda 18h en llegar a la Tierra.

Una vez acaricia el territorio terrestre, el plasma colisiona con el campo magnético de la Tierra. Este, para protegernos del ataque radioactivo de nuestra estrella, desvía las ondas de plasma hacia el espacio. No obstante, algo ocurre en ese momento. Debido a la colisión de estos dos campos magnéticos, se crea una especie de gas solar que viaja hasta nuestros polos, difuminado en un color verdoso, creando así las Auroras Boreales.

Nuestro campo magnético acaba recuperándose de la colisión, preparado para la siguiente, pues nuestro Sol siempre está en modo de combustión y enviando regalos en forma de plasma.

Infografía del viento solar.

¿Dónde ver las Auroras Boreales?

No hay ninguna duda de que el mejor lugar del planeta para contemplar este fenómeno es en Laponia, un territorio geográfico situado en el norte de Europa y compuesto por Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. Añadir que, aunque no forme parte de Laponia, Islandia es otro país característico para hallar la mansa tormenta solar.

Si bien estos tres primeros suelen ser los indicados para disfrutar de verdad las Auroras Boreales, hay que especificar la metodología necesaria en cada caso, pues en cada país funciona de manera diferente.

Auroras Boreales en Noruega

La mejor época para disfrutar de las luces del norte suele variar entre Enero y Marzo, pues durante esos meses la luz en este país es exageradamente escasa ya que el sol nunca acaba de salir. Eso permite menos contaminación lumínica, dando nitidez al fenómeno. Los mejores lugares para verlas son el país escandinavo, Cabo Norte, Tromsø, Svalbard, Islas Lofoten y el Valle de Alta.

Artículo relacionado: La Laponia Noruega

Auroras Boreales en Islandia

En la isla del hielo, este fenómeno se puede contemplar prácticamente desde todos los lugares, aunque si bien es cierto que en Akureyri y Reikiavik son puntos urbanos perfectos para verlas, también hay la opción de coger el coche e, incluso, alquilar un barco o hacer un tour específico para ello. De septiembre a abril son las épocas perfectas para ir y, tened siempre en cuenta, que no se produce cada día dicho espectáculo, uno que puede durar de 10 minutos a toda la noche.

Auroras Boreales en Finlandia

En este país, el espacio de tiempo para ver las Auroras Boreales baila entre Septiembre y Abril, potenciadas de Noviembre a Febrero donde, prácticamente las 24h del día yacen en la oscuridad. Por otro lado, un buen lugar sería el Arktikum Garden, situado en el norte de Rovaniemi, pues no es necesario utilizar el coche y se pueden ver a ojo desnudo mientras das un paseo nocturno.

Qué tener en cuenta durante tu viaje a las auroras boreales

Antes de transportarnos a la parte nórdica del planeta a ver las auroras boreales, hay diferentes informaciones que debemos tener estudiadas si no queremos colisionar con el fracaso o, simplemente, tener una experiencia anticlimática. Hay cosas que siempre damos por supuestas pero que, en realidad, nunca deben ser obviadas:

  • Siempre hay que estudiar y revisar la información meteorológica del país que decidamos visitar, pues las luces del norte son imposibles de ver en días nublados o con la mínima perturbación visual. Debe ser un cielo virgen, despejado de toda molestia, o será imposible alcanzar esa tan ansiada experiencia que todos deseamos.
  • Calcular el estado lunar también es un detalle de máxima importancia. Si bien un cuarto menguante no será nunca un problema grave, la proyección de una Luna llena deteriorará la visión de las Auroras, limitando su máximo potencial y dejándonos con ganas de más. Es como si alguien quisiera hacer una fotografía y hubiera un flash permanentemente en el cielo.
  • Si bien informarse de esto es más complicado, la actividad solar será otro de los pilares a tener en cuenta, pues si bien esto es casi imposible de saber, siempre podemos consultar a la NASA o la Agencia espacial Europea, donde seguro encontraremos lo que buscamos. Y, si no, siempre podemos intentar contactar con ellos para pedirles ayuda.
  • El norte del norte. Sí, aunque parezca una tontería, si conseguimos llegar hasta poder oler el polo norte, tenemos infinitas posibilidades más de hallar el fenómeno astronómico en toda su gloria. En el caso de la Laponia, si conseguimos dejar atrás la civilización, cargados de mantas de grosor bíblico, siempre habrá un lugar en medio de la nada donde la luz es un vago recuerdo. Si eres friolero, olvídate, porque estaríamos hablando de temperaturas demasiado negativas hasta para el más optimista. En Islandia se recomienda viajar hasta los Fiordos del Oeste o al norte de Reikiavik, pero con la orientación suficiente para no acabar en Groenlandia.
  • Hacer vivac es otra alternativa interesante, pues si pasamos la noche contemplando las estrellas es muy probable que una tormenta solar decida visitarnos en forma de destellos verdosos como el corazón de un bosque. No hace falta decir que el saco de dormir debe tener más capas que una cebolla y una capacidad para mantener el calor más que el mismo núcleo solar.
  • Se recomienda hacer caso a los locales en referencia a cómo hallar las luces y experimentarlas como es debido. Si bien aquí os planteamos algunos consejos, no hay nada mejor como los habitantes de esos países para que nos trasladen su tan compleja sabiduría respecto a cómo encarar dicha aventura y lo necesario para no sufrir el más mínimo contratiempo.

¿Cuando se pueden ver las Auroras Boreales?

Sin duda, teniendo en cuenta las condiciones climáticas en que se basan los países nórdicos, la mejor época para viajar se vale de entre finales de Agosto a finales de Abril. Como bien se sabe, en esos lugares, se cumplen 2 estaciones climáticas muy marcadas: 6 meses de luz y 6 meses de sombra. Eso es debido al eje de la Tierra, 23.4º, y al hecho de que, al estar en un extremo tan alejado del Ecuador, el Sol golpea nuestro planeta de manera variable durante la extensión de un año.

Teniendo en cuenta que si la Tierra fuera plana, tuviera un eje de 0º o el golpeo de los rayos ultravioletas según la época y hemisferio, todo esto no sería posible.

En la franja de tiempo que hemos comentado, nuestro planeta nunca se encuentra cara a cara con el astro de plasma en lo referente a la Laponia e Islandia. Eso provoca, obviamente, el Sol de medianoche; ese umbral de luz lejano que parece querer saludarnos pero que se arrepiente en pocas horas.

Es importante entender esto para subrayar la evidente conclusión de que, si durante 6 meses el Sol no golpea directamente esas zonas, la acumulación de frío es mayúscula, haciendo que, a medida que pasan los meses, las temperaturas irán cayendo cada vez más, pues nunca tienen la posibilidad de recuperarse.

Si dicha noción os asusta, será mejor viajar hacia Octubre, dado a que disfrutaréis de la oscuridad pero el frío real aún no habrá llegado. Por el contrario, si deseáis ver el fenómeno en su máximo potencial, deberéis arriesgar una gripe e ir de Diciembre a Febrero, cargados de lana y con la disposición mental respecto a la dureza de la situación. Siempre os podéis poner un documental sobre Tunisia mientras estáis allí.

Actividades recomendadas

Lo más importante a destacar es que no caigáis en la desesperación. Las Auroras Boreales no siempre aparecen con la misma intensidad, color o duración. Es totalmente arbitrario, así que hace falta estar siempre atentos porque, en pocos minutos, todo puede cambiar a mejor o peor, dependiendo de muchos factores naturales imposibles de controlar.

Como conclusión, la Noche Polar es la que define la autenticidad de nuestra capacidad para experimentar las Auroras Boreales. Si bien estos lugares, para visitarlos, sería mejor en verano, siempre os faltaría algo; esa parte que echas de menos y convierte un lugar en algo único, y más si te fascina la astronomía.

Relacionado

¿Qué te ha parecido este artículo?