Museos en Lisboa
Lisboa

Son muchos los monumentos, atracciones y propuestas culturales que ofrece la capital portuguesa y sin duda, entre todas ellas, los museos ocupan una posición sobresaliente.

No solo los viajeros se acercan a ellos con la inquietud de conocer más sobre la ciudad, su cultura y sus gentes; muchos son los lugareños que se aproximan en un ejercicio de autoconocimiento, buscando respuestas sobre sus ancestros, su evolución y el profundo nexo que aun hoy, los acerca a su reconocido folclore y tradición. Tal como sucede con el Museo del Fado, uno de los imprescindibles que ver en Lisboa.

Y es que, si hay algo que maravilla a los visitantes de la ciudad es comprobar como esa ecléctica que caracteriza cada uno de sus rincones se da cita en la gran diversidad de espacios, galerías y recintos que exhiben parte de la historia de una de las localidades más bellas de Europa.

Nosotros os proponemos un viaje por diez de los mejores museos de Lisboa, conocedores de nuestra subjetiva osadía, pues las inquietudes que mueven a cada ser humano no son firmes ni únicas. Aun así, ¿nos acompañáis?

(Nuestros) diez mejores museos de Lisboa

La oferta museística en Lisboa, se encuentra distribuida por toda la ciudad, siendo el conocido barrio de Belém la zona que alberga mayor número de ellos. Esto no supone ningún problema, ya que la ciudad cuenta con una red de transportes públicos excelente, entre los que, sin duda, el tranvía es indiscutiblemente el rey.

Empecemos!!

Museo del Fado

Situado en el carismático Barrio de Alfama, uno de los más visitados de la ciudad, encontramos el Museo del Fado. Oda a ese género musical nostálgico y desgarrado, tan arraigado en la cultura e historia portuguesa.

Erigido en el lugar que lo vio nacer, este espacio inaugurado en mil novecientos ochenta y ocho se ha convertido en todo un símbolo nacional gracias a su extensa colección de trajes, partituras, instrumentos y publicaciones que hablan por sí solos de su tradición y reconocimiento; pero también de sus artistas, como la célebre Amalia Rodigues. Una visita ineludible que nos acerca a la Lisboa más profunda y decadente.

Fachada del Museo del Fado, Lisboa.

Museo del Azulejo

Algo más al noroeste encontramos otro de los referentes culturales lisboetas, el Museo del Azulejo.

Ubicado en el antiguo convento Madre de Deus, este edificio de estilo "Manuelino" es ya de por sí digno de ser visitado. Sus claustros, su iglesia y los paneles de azulejos holandeses de su interior son la antesala de lo que encontramos tras sus muros; un espacio dedicado a la producción artesanal y tradición que acompaña a estas piezas.

La colección cuenta con más de siete mil obras datadas entre el s. XV hasta la actualidad, donde se encuentran ejemplares de distintos países, épocas y estilos que narran la evolución del que fue uno de los motores económico más importantes del país.

Fachada del Museo del Azulejo, Lisboa.

Museo de Oriente

Más de dieciséis mil piezas se dan cita en este espacio dedicado exclusivamente a acercarnos a la cultura asiática. Un extenso patrimonio recopilado gracias a las relaciones comerciales que el país tejió con el lejano continente en tiempos pretéritos.

Máscaras, armaduras, kimonos y otras obras que nos permiten adentrarnos en una de las partes más trascendentales de la historia lusa, como fuere la llegada de los portugueses a Oriente. Una propuesta que evoca la esencia y ecléctica que se da cita en la arquitectura y el espíritu de la ciudad.

Fachada del Museo de Oriente, Lisboa.

Museo Nacional dos Coches

En el Picadeiro Real del Palacio de Belém, sede también hoy de la Escuela de Equitación de la capital; el Museo Nacional dos Coches (Museo Nacional de Carruajes) es quizás una de las visitas más pintorescas que ofrece Lisboa al turismo.

Fundado por la reina Amelia de Orleans en mil novecientos cinco como espacio de exhibición de carrozas y carruajes pertenecientes a la familia real, su amplia colección está considerada como una de las mejores del mundo en lo que a su género se refiere; con piezas tan antiguas y célebres como el carruaje que utilizó el rey Felipe III durante su viaje a Portugal a finales del s. XVI o el que el Papa Clemente donó al rey Juan V. Además, alberga una curiosa serie de cochecitos de bebé de época y otros enseres. Una oferta cultural nada convencional.

Carroza expuesta en el Museo dos Coches, Lisboa.

Museo da Electricidade (Central Tejo)

Ubicado en una antigua central eléctrica a orillas del Tajo, la visita al Museo de la Electricidad está concebida como una de las actividades lúdicas mejor valoradas entre las familias.

Aunque actualmente el edificio forma parte del MAAT (el Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología de Lisboa), sus instalaciones siguen acogiendo maquinaria antigua y recreaciones a escala que nos permiten imaginar y comprender cómo se desarrollaba la producción de electricidad tiempo atrás.

Además, el museo cuenta con un par de espacios dedicados al reconocimiento de la labor científica y a la comprensión y desarrollo de experimentos vinculados a este fenómeno.

Señalar que su visita puede realizarse de manera independiente a la del Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología (situado en el contemporáneo edifico colindante) aunque sugerimos adquirir la entrada conjunta; ya que los dos espacios forman parte de un proyecto dedicado a fomentar el discurso crítico y la práctica creativa sobre todas aquellas acciones que llevamos a cabo y qué por ente, influyen en el mundo en el que vivimos.

Fachada del Museo de la Electricidad, Lisboa.

Museo Nacional de Arte Antiguo

Construido en mil ochocientos ochenta y ocho, el palacio de los Condes de Alvor, alberga uno de los museos más importantes del país, el Museo Nacional de Arte Antiguo.

En él se exponen algunas de las obras de arte más representativas del mundo, concebidas entre los s. XII y XIX.

Más de cuarenta mil pinturas, dibujos y grabados entre los que destaca el tríptico de "La Tentación de San Antonio", de El Bosco; una gran selección de piezas de arte decorativo como telas, candelabros y vajillas y una extensa biblioteca especializada en historia del arte; conformando el patrimonio material de una de las colecciones públicas más notorias que encontramos en la ciudad.

Obras expuestas en el Museo Nacional de Arte Antiguo, Lisboa.

Museo Calouste Gulbenkian

Se trata de una de las joyas museísticas de la capital, aún por descubrir. Un verdadero diamante en bruto.

Apartado de los circuitos turísticos habituales, el Calouste Gulbekian custodia una excelente colección de piezas datadas entre la Edad Antigua y la Edad Media, joyas de estilo Art noveau firmadas por el célebre René Lalique, numerosos lienzos de procedencia europea pintados entre los s. XVI y XIX y esculturas y otras obras de arte decorativo eminentemente significativas.

Actualmente, y después de su remodelación, el museo se encumbra hoy como uno de los más accesibles al público, gracias a sus amplias salas y al emplazamiento de puntos informatizados que muestran los datos más relevantes sobre las obras expuestas, el edificio y sus servicios. Una visita que nos permite aproximarnos a las obras de manera consciente y a través de múltiples perspectivas, permitiéndonos retroceder en el tiempo a través de su observación.

Fachada del Museo Calouste Gulbenkian, Lisboa.

Museo de la Marina

Erigido como todo un símbolo patriótico, el Museo de la Marina dedica su espacio a la conservación y divulgación del glorioso pasado naval del país, estrechamente vinculado a los descubrimientos y rutas comerciales que se establecieron con Oriente.

Construido bajo el mandato del rey Luis I de Portugal, apasionado oceanógrafo y consumado navegante, el edificio muestra una exposición de más de diecisiete mil piezas entre las que figuran maquetas, barcos e instrumentos de navegación que atestiguan la potencia de la Marina portuguesa desde la Era de los Descubrimientos hasta el s. XIX.

Entre sus posesiones más importantes destaca un conjunto de seis embarcaciones fluviales a remo del s. XVIII utilizadas por la realeza.

Fachada del Museo de la Marina, Lisboa.

Museo do Aljube

Situado en el corazón de Lisboa encontramos el Museo do Aljube, un antiguo centro penitenciario, hoy convertido en espacio conmemorativo y de reflexión sobre la dictadura de Salazar y la represión que supuso el régimen.

El edificio cuenta con diferentes plantas que acogen exposiciones temporales y permanentes, siempre en torno a la figura del dictador.

Los primeros pisos muestran fotografías, periódicos y datos que hablan sobre la llegada al poder de Salazar y la lucha clandestina que se inició para revocar su política; con acontecimientos tan destacables como la "Revolución de los Claveles".

A partir de la segunda planta encontramos el espacio dedicado a la memoria de la oposición, con desgarradores testimonios sobre las torturas que se ejercían en los centros penitenciarios y campos de concentración por obra y gracia del poder.

Finalmente, el tercer piso alberga una exposición sobre las colonias africanas de Portugal y la lucha en territorios de ultramar, con libros y manuscritos que atestiguan los centenares de asesinatos cometidos durante el régimen.

Obras expuestas en el Museo de Aljube, Lisboa.

Museo Colección Berardo

Inaugurado el veinticinco de junio de dos mil siete, el Museo Colección Berardo se define como uno de los más visitados de Lisboa.

Concebido como un gran espacio de exhibición de arte contemporáneo, su moderna arquitectura alberga una colección privada de más de ochocientas obras que José Berardo reunió a lo largo de dos décadas; entre las que destacan firmas tan célebres como las de Picasso, Dalí, Warhol, Duchamp o Nauman.

El espacio pretende dar a conocer diversos contextos culturales y movimientos de manera cronológica, con la finalidad que el visitante construya su propio viaje en el tiempo definiendo así la evolución de las artes plásticas a partir de inicios del s. XX.

Ubicado en el recinto del CCB (Centro Cultural de Belém) el museo acoge también exposiciones itinerantes, conferencias y otras actividades pedagógicas.

Fachada del Museo Colección Berardo, Lisboa.

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