¿Qué ver en Nápoles?
Nápoles

Por todos es conocido el potencial arquitectónico y cultural de Italia. Un país mimado por las grandes civilizaciones antiguas que, a su paso por este, dejaron huella en sus bellas localidades. Construcciones monumentales, ruinas y tradiciones que hoy las salpican, erigiéndolas como verdaderos museos al aire libre. Y Nápoles es sin duda, una de las mejores muestras de ello.

Situada al sureste de la península, en la región de la Campania, la ciudad es la tercera con más extensión, después de las turísticas Roma y Milán.

Considerada como uno de los epicentros artísticos más importantes del Mediterráneo, Nápoles se presenta como todo un espectáculo, un verdadero teatro bajo el firmamento donde confluyen historia, color, mar, gastronomía y folclore.

Misteriosa, alegre, caótica y decadente, ¿qué tiene esta ciudad que a ninguno deja indiferente?

Estos son para nosotros algunos de sus secretos.

Diez lugares imprescindibles en Nápoles

Spaccanapoli

Vía Benedetto Croce, conocida popularmente como “Spaccanapoli” (rompe Nápoles), es una de las calles más importantes de la ciudad y la que da nombre a su centro histórico; declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en mil novecientos noventa y cinco.

Dividiendo la ciudad a través de su trazado rectilíneo, pasear por esta pintoresca rambla es la mejor manera de conocer la auténtica vida napolitana.

Comercios, restaurantes, monumentos y edificios destacados como la Catedral, el Palacio de Pandola o la estatua del dios Nilo, acaparan las ávidas miradas de los transeúntes que, absortos por la romántica decadencia del entorno descubren el alma de la ciudad.

Comercios en Spaccanapoli, Nápoles.

Catedral de Nápoles

Conocida como el “Duomo di Nápoli”, la Catedral Metropolitana de Santa María de la Asunción es uno de los principales edificios litúrgicos de la ciudad. Construida en mil trescientos catorce sobre las ruinas de un antiguo templo griego dedicado al dios Apolo, esta edificación de alma gótica posee innumerables elementos barrocos que enriquecen su semblante.

Su interior, compuesto por tres naves, alberga obras de un valor incalculable; como el baptisterio más antiguo de occidente o la Capilla del Tesoro de San Genaro, donde se custodian medio centenar de estatuas y bustos de plata o algunas de las reliquias del santo. La más curiosa, las cápsulas que guardan su sangre, la cual según dicen, licua durante la celebración de algunos actos.

Pero el tesoro cuenta con otras piezas de extremada valía, como la espectacular mitra con piedras engarzadas donada por uno de sus fieles devotos, el orfebre napolitano Matteo Treglia. Una colección de más de veinte mil joyas, que compite con otras tan prestigiosas como la de la Reina de Inglaterra o la de los Zares de Rusia, y que actualmente se encuentra en el “Museo del Tesoro di San Gennaro”, ubicado en las inmediaciones de la catedral.

Fachada de la Catedral de Nápoles.

Capella Sansevero

Se trata de uno de los espacios más importantes y visitados de la ciudad.

Ubicada en una pequeña callejuela en el centro histórico, este museo barroco en funciones, cautiva por su belleza arquitectónica y el halo de misterio que desprenden algunas de las célebres obras que alberga su interior. Entre ellas, el Cristo Velado, obra de Guiseppe Sammartino, en la que podemos contemplar la figura de Cristo cubierto por un sudario. Una escultura de virtuosísimo talento en el que los marmóreos pliegues del velo fúnebre caen sublimemente sobre la anatomía del protagonista como si de un fino tejido se tratara.

Como dato curioso señalar que en la cripta se encuentran las conocidas como “máquinas anatómicas”; una macabra reconstrucción de los cuerpos de un hombre y una mujer sin músculos a partir de restos humanos, hierro y cera en el que se muestra el sistema circulatorio.

Interior de la Capilla de Sansevero, Nápoles.

Basílica de Santa Clara

Construida entre mil trescientos diez y mil trescientos cuarenta sobre los vestigios de unos baños romanos del s. I, la Basílica de “Santa Chiara” forma parte de un complejo monumental en el que figuran un monasterio con preciosos claustros ajardinados recubiertos de azulejos de mayólica; un pequeño yacimiento arqueológico y un museo que alberga restos de algunos de los frescos que Giotto pintó en su día en el interior del edificio.

Considerada como la mayor iglesia de estilo gótico de la ciudad, Santa Clara ha sido testigo de guerras, terremotos y saqueos, resguardando entre sus muros innumerables pasajes de la historia de Nápoles y algún que otro fantasma.

Interior del claustro de la Basílica de Santa Clara, Nápoles.

Piazza del Plebiscito

Algo alejada del centro, al final de Vía Toledo, encontramos la Piazza del Plebiscito. Un enorme espacio de veinticinco mil metros cuadrados custodiado por dos majestuosas estatuas ecuestres que da asilo a algunos de los edificios más importantes de la ciudad, como la Basílica de San Francisco de Paola o el “Palazzo Reale” y que, dadas las dimensiones, nos permite admirar la magnificencia de estos.

Cerca de ella, también encontramos otros tan representativos como el Teatro San Carlo (declarado Patrimonio de la Humanidad) o las Galerías Umberto I, uno de los imprescindibles que ver en Nápoles.

Plaza del Plebiscito, Nápoles.

Galerías Umberto I

Esta gran construcción de finales del s. XIX, es una de las galerías comerciales más visitadas de la región.

Se trata de una edificación en la que confluyen diversos materiales entre los que predominan el mármol travertino, el acero y el cristal.

Su cubierta, una majestuosa cúpula de techado vidriado, evoca el estilo arquitectónico de la época. Por su parte, el pórtico de la entrada principal, en Vía San Carlo sostiene un conjunto de arcos que dan acceso al interior donde, alrededor de una plaza ortogonal pavimentada con mosaicos, se dan cita algunos de los establecimientos y comercios más exclusivos de la ciudad. El espacio también es testigo de numerosos eventos como desfiladas o actividades festivas.

Sin duda, una visita en la que aunar historia, cultura y ocio a raudales.

Galerías Umberto I, Nápoles.

Quartieri Spagnoli (El Barrio Español)

Nápoles mantiene un fuerte vínculo histórico con España y ha formado parte de sus conquistas territoriales fuera de las fronteras en repetidas ocasiones. Es por ello que, parte de los vecindarios del centro de la ciudad se conocen como “Quartieri Spagnoli” (barrios españoles).

Surgido entre los s. XVI y XVII en torno a los cuarteles de las guarniciones militares españolas que se encontraban en los arrabales de Ferdinando, Avvocata y Montecalvarioes, el “Barrio Español” es uno de los más folclóricos y artísticos de la localidad. Un verdadero reflejo de la cotidianidad napolitana.

Calles estrechas que se extienden desde el puerto hasta las laderas de las montañas y multitud de comercios e iglesias que se entreveran de manera caótica con las casas y el ambiente popular. Una estampa que puede parecer abrumadora, pero que embriaga y en la que finalmente, quieres participar.

Barrio Español, Nápoles.

Castel dell’Ovo

Dominando el golfo de Nápoles, sobre el islote de Megarine, encontramos el castillo más antiguo de la ciudad, el dell’Ovo.

Conectado a tierra firme por un puente de cien metros de longitud, esta imponente ciudadela fortificada cuenta con varias terrazas, galerías de estilo gótico, una iglesia y dos grandes torres desde donde las que se divisan las panorámicas más impresionantes de Nápoles y el Vesubio.

Según cuenta la leyenda, el poeta latino Virgilio escondió en él un huevo mágico que tenía el poder de mantener en pie toda la fortaleza y que su rotura habría provocado el derrumbe del castillo y una serie de catástrofes en la ciudad. Posteriormente, el castillo volvió a sufrir algunos daños durante el reinado de Juana I, así que, para evitar una situación de pánico entre la población por unos presuntos nuevos incidentes, la reina juró haber substituido el huevo. Sin embargo, el relato fantástico surgió durante la Baja Edad Media, probablemente para justificar de manera creativa por qué el “Castrum Lucullianum” se había ganado el sobrenombre del “Castello dell'Ovo”.

Añadir que su interior alberga una zona de exposición con una amplia colección de cerámicas y otros objetos pertenecientes a las civilizaciones que habitaron la zona.

Imagen nocturna del Castillo del Huevo, Nápoles.

La Nápoles Subterránea

Una de las propuestas más curiosas e imprescindibles de Nápoles es visitar la “ciudad” que se esconde bajo nuestros pies. Un laberíntico y angosto entramado de túneles, catacumbas y refugios antiaéreos situado a cuarenta metros de profundidad que muestra la evolución histórica de estas galerías desde el período grecorromano hasta su recuperación como foco turístico en el s. XIX.

El yacimiento arqueológico de Foro de Neapolis, las ruinas de un antiguo mercado romano o las Catacumbas de San Gennaro y San Gaudioso son algunos de los tesoros que se esconden bajo las adoquinadas calles napolitanas y que podréis descubrir a través de alguno de los múltiples tours que se ofrecen al visitante. Una experiencia totalmente inmersiva.

Imagen de la Nápoles subterránea.

El Metro de Nápoles

Como hemos descubierto, esta bella localidad italiana no solo cuenta con históricos palacios, iglesias y castillos, su subsuelo atestigua el paso de una ferviente historia que escribe sus primeros pasajes en griego. Pero también es cierto que, como cosmopolita ciudad europea que es, Nápoles ofrece un transporte público francamente atractivo; y lo decimos de manera literal.

Muestra de ello la línea 1 del metro, coloquialmente conocida como “Metrò dell'Arte” y considerada “la più bella d’Europa” (la más bonita de Europa) gracias a la arquitectura e instalaciones de arte contemporáneo que encontramos en muchas de sus estaciones.

Un trayecto cultural con apeadero ineludible en Garibaldi, Toledo y Universitá, paradas en las que han intervenido algunos de los creadores más prestigiosos de nuestro tiempo con obras que comprenden desde el humilde Arte Povera hasta los diseños arquitectónicos más minimalistas y vanguardistas. Fotografías, performance, grafismo… Nunca antes la cultura estuvo tan al alcance de nuestras manos.

Estación del Metro de Nápoles.

Como escribió Johann Wolfgang Von Goethe en su famoso Viaje a Italia, “vedi Napoli e puoi muori” (ve Nápoles y luego muere); porque simplemente, después de descubrirla te convencerás de que en ella ya lo has visto todo.

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