Auschwitz

Visitar Auschwitz, la fábrica de la muerte

Agosto de 1944. Los aliados han conquistado las costas de Normandía y se preparan para arrasar con el Tercer Reich y el resto de sus aliados.

Un avión de reconocimiento sobrevuela Polonia y detecta que, cerca de la ciudad de Katowice, se encuentra lo que parece una planta química fabricada por los Nazis, así que decide tomar unas fotografías para llevarlas de vuelta a la base. Una vez allí son reveladas y, ante el shock y la sorpresa de muchos, se descubre una de las verdades más terroríficas de nuestra historia.

Eso no es una planta química, sino una fábrica de exterminio y campo de concentración.

Los Nazis lo llaman Auschwitz.

Ubicación de Auschwitz

Este artículo se dividirá en dos partes: primero, el contexto histórico completo. Segundo, cómo visitar Auschwitz con todas las facilidades e información existente.

Aprovechamos para advertir que este artículo contiene información y imágenes que pueden herir sensibilidades.

Dicho todo esto, empezamos.

Contexto histórico para visitar Auschwitz

Auschwitz, el reino del terror

Llegará el día en que termine esta horrible guerra y volveremos a ser personas como los demás, y no solamente judíos. Anna Frank

El peor destino posible

No era la primera vez que los aliados oían de un concepto similar. En 1942, justo cuando Hitler estaba en medio de su campaña Rusa y había conquistado Stalingrado, los aliados consiguieron interceptar mensajes de Enigma, la máquina de comunicación por excelencia del Tercer Reich, probando que habían habido ejecuciones del Reich en Rusia de una manera retorcida y anormal.

Si bien en ese momento no se pudieron relacionar los hechos, quedaba claro que el imperio alemán estaba empezando a hacer pruebas para algo… O eso creían. La verdad es siempre más cruda que la conjetura.

Los campos como Auschwitz-Birkenau llevaban funcionando casi dos años.

Fotografía aérea de Auschwitz, 1944

Auschwitz es, sin duda, el conjunto de edificios más trascendentales de nuestra historia. Nunca nada como esto se había visto antes. Una extensión importante de terreno donde gente de varias etnias (sobre todo judíos), con enfermedades mentales, “extrañas” orientaciones sexuales, malformaciones físicas… Todos eran llevados con un único y determinante propósito: su exterminio para purificar la raza.

En Mein Kampf, Adolf Hitler ya avisó que su intención era crear una raza superior más equilibrada, donde la gente que no cumplía unas características físicas y mentales era castrada químicamente para que no pudiera reproducirse o, en el caso más extremo, forzada a subir a un tren que la llevaría a la muerte.

La llegada al campo

Después de un viaje de tren infame donde todos los prisioneros iban de pie durante más de 48h, el sonido de perros ladrando y hombres y mujeres por igual gritando en alemán les recibían ante el olor a carne quemada y putrefacción.

Al descender, empezaba la selección. Los más vulnerables: niños, mujeres embarazadas, gente con enfermedades mentales y físicas... eran llevados a la cámara de gas directamente. Los que tenían la “suerte” de sobrevivir, eran desnudados de toda pertenencia, les cortaban el pelo y los metían en las duchas para “desinfectarlos”. Después de eso, y tatuarles su número de serie, venía el camino a las barracas y al nuevo infierno en el que muy pocos sobrevivirían.

Muchos han sido los supervivientes que han confesado que, el objetivo del proceso inicial, era destruir tu identidad. Que renunciaras al hecho de que eres una persona pues, si lo conseguían, te convertías en su esclavo hasta el último de tus días.

Ilustración de un preso de Auschwit 1

El día a día

La guerra más terrible que se vivía en ese lugar era la hambruna. Los prisioneros sólo comían un plato de sopa al día con, si tenías suerte y conocías al repartidor, un trozo de patata o zanahoria.

Si tenías que ir al servicio durante la noche, un cubo te esperaba en la barraca, utilizado por más personas de las que se osa admitir.

El último que llenaba ese cubo era el encargado de vaciarlo en el exterior.

Todo olía a podredumbre. Todo olía a carne calcinada.

La ropa que todos los prisioneros habían perdido, zapatos, joyas, abrigos… Todo era devuelto a Alemania para ser reciclado para la población aria, ignorante o voluntariamente ignorante a lo que de verdad sucedía cerca de su casa.

El olor a carne y ceniza no solo venía de las chimeneas. Cuando no había espacio en las incineradoras, debido al volumen de cadáveres existente, estos se quemaban en una hoguera al lado de las barracas ante la atenta mirada de los presos.

Había diferentes trabajos a realizar en Auschwitz. No todos con la misma perspectiva de supervivencia.

La construcción era lo más duro, pues, indiferentemente de un frío extremo o calor sofocante, estaban horas, y horas, y horas trabajando hasta que, o caías muerto, o había llegado tu hora o… muchos suponían que algún tipo de milagro.

Siempre cabía la posibilidad de lanzarse contra las vallas eléctricas que cubrían todo el lugar. Morías instantáneamente y sin sufrir. Para muchos, ese era el mejor de los regalos. No obstante, si te cogían antes de poder llegar a tu destino, te esperaba el veneno invisible.

Irónicamente, lo considerado como “el mejor trabajo” era el concepto del "comando de la mierda". Básicamente consiste en limpiar las letrinas diariamente y pasarte el día encerrado en ellas. ¿Lo más sorprendente de todo? Era el mejor destino posible. Era mucho mejor meter tus manos en los excrementos, literalmente, con la recompensa de resguardarse del frío y el hecho de que los alemanes nunca se acercaban a ese lugar.

Había exhaustivas examinaciones físicas. Si no les gustaba tu piel eras discriminado por ello, pero no con simples insultos, sino castigos, humillaciones y, en el peor de los casos, una visita al Doctor Mengele.

Por desgracia, la supervivencia de esta gente se basaba en la suerte y en estar en el momento adecuado en el sitio adecuado.

Ilustración de un preso de Auschwit 2

Estructura de Auschwitz-Birkenau

Si algún día queréis visitar Auschwitz, es importante entender bien la estructura de esta fábrica de exterminio, cosa que diseccionamos a continuación.

Auschwitz-Birkenau estaba dividido en 44 subcampos, con tres principales muy marcados: Auschwitz I, II y III.

Auschwitz I

Siendo el campo principal, Auschwitz I fue creado a partir de 1940 con la exportación de prisioneros alemanes, sobre todo asesinos y violadores, que fueron usados tanto de mano de obra al principio como, más tarde, caponatas para apalizar y amenazar a los primeros prisioneros civiles que nada tenían que ver con esta chusma.

Durante el primer año se creó una expansión de 40km cuadrados denominada como la zona de desarrollo, reservada para uso exclusivo de funciones y trabajos del campo.

Los primeros prisioneros reales fueron trasladados desde Sachsenhausen, siendo delincuentes residenciales. La escala subió cuando empezaron a llegar prisioneros políticos polacos que venían directamente de una pesadilla similar: el campo de concentración de Dachau.

Los objetivos de Auschwitz se marcaban en encarcelar a todos los enemigos directos del nacional socialismo, presuntos o reales, y a las autoridades de Polonia cuando Alemania invadió el país para compartirlo con Rusia. También era importante traficar prisioneros, convertidos en esclavos, para ser proporcionados a la SS para trabajar en construcción u otros proyectos secretos.

Finalmente, un tercer motivo muy marcado era el hecho de exterminar a todo núcleo humano, dividido en pequeños grupos, para resguardar la seguridad e integridad de la Alemania Nazi y la SS.

Como todos los campos, Auschwitz I tenía una cámara de gas y un crematorio. A medida que pasaban los meses y se incrementó el número de prisioneros, estos números se multiplicaron exponencialmente.

Paisaje de los edificios de Auschwitz 1.

Auschwitz II - Birkenau

En octubre de 1941, una segunda parte del Auschwitz original fue añadida a su base. Un lugar que se convertiría en la base para llevar a todos los judíos extraditados por toda Europa al campo de concentración: Birkenau.

Construido como 10 subcampos separados por alambres de púas eléctricas, este era el campo con más prisioneros que nunca tuvo Auschwitz. Patrulladas por agentes de la SS y, desde 1942, con perros muy agresivos, las barracas de prisioneros estaban divididas entre hombres y mujeres de varias etnias y orígenes aunque, sobre todo, eran familias judías.

Auschwitz acabó convirtiéndose en el campo de concentración de referencia. El modelo a seguir para todos los demás donde el Tercer Reich puso más recursos y personal, creando la fábrica de exterminio más terrorífica de todos los tiempos. Muchos documentos han demostrado que los hornos siempre estaban en funcionamiento; las chimeneas vomitaban ceniza humana a todas horas; las cámaras de gas estaban reinadas por la desesperación y el olvido.

Nadie sobrevivía.

Si bien Treblinka adquirió una fama más perturbadora por el hecho que era, pura y simplemente, una composición de cámaras de gas donde solo se exterminaba sin opción a nada más, Auschwitz daba la falsa esperanza a sus presos que, si trabajaban y se lo ganaban, algún día serían libres.

Nunca lo fueron y, si consiguieron escapar, fue por una valentía fuera de límites. Nada más.

El arma del crimen tenía nombre: Zyklon B, un pesticida alemán creado a partir de cianuro de hidrógeno, junto a un absorbente nombrado tierras diatomeas. Si bien fue utilizado en otros campos, sólo en Auschwitz-Birkenau llegaron a matar a más de millón y medio de personas.

Las cámaras de gas y hornos se fueron incrementando en número hasta 1943, pues la cantidad de prisioneros era tan importante que no había manera de exterminar a todos y cada uno de ellos con el diseño anterior.

Al llegar a Auschwitz-Birkenau, los judíos eran divididos en dos grupos: los que podían trabajar y los que iban directos a las cámaras de gas. Como se muestra en la película Sophie’s choice (1982), no todas estas decisiones eran fáciles para muchos…

Imagen de Birkenau, el segundo campo de Auschwitz.

Auschwitz III

Conocida más como Monowitz, Auschwitz III fue la parte de este campo de concentración perfecta pues, sin querer, fue mal interpretada por los aliados más de una vez cuando buscaban pruebas definitivas de fábricas alemanas de armamento.

Si bien es verdad que se acabó encontrando en 1944, realmente se confundió con una fábrica de aceite y, los aviones aliados, fueron incapaces de interpretar, hasta al cabo del invierno del mismo año, qué era lo que realmente estaba teniendo lugar en este infierno donde era imposible imaginar que fuera mínimamente real.

También utilizado como campo de educación laboral, aquí se impartían clases para ser mejores trabajadores, pues los presos obligados a ir habían roto la normativa Nazi, una creada según intereses políticos que nada tenía que ver con la eficiencia de sus trabajadores, sino sobre la sumisión de su población para que no hicieran preguntas.

En el otro lado del mundo, y habiendo conquistado ya París, los aliados empezaron a estudiar la opción de bombardear Auschwitz o, como mínimo, las vías de los trenes para evitar la llegada de más presos. Cuando se descubrió la naturaleza real del campo de concentración, Winston Churchill estaba absolutamente furioso; uno, por no saberlo antes y, dos, por no haber hecho nada al respecto a estas alturas.

Después de varias deliberaciones, los aliados, como conjunto, llegaron a la conclusión de no bombardear Auschwitz, si bien todo estaba preparado para ello. La razón fue para no desviar recursos de la guerra y centrarse en ella para exterminar al Tercer Reich. No obstante, como toda nuestra historia, esta se basa en la ironía y las contradicciones pues, durante los años, se ha demostrado que había recursos de sobra para el bombardeo y, por si eso no fuera suficiente, al final se decidió bombardear Monowitz, pues se creía una fábrica importante fuera del campo de concentración. No solo se destruyó prácticamente Auschwitz III, sino que algunas bombas desviadas cayeron en Auschwitz I y II, matando tanto a prisioneros y agentes de la SS.

Antes de la llegada de los rusos el 27 de enero de 1945, la misma SS desmanteló las cámaras de gas y crematorios para no dejar pruebas de sus atrocidades.

Vista aérea de Auschwitz III, Monowitz.

La siguiente biografía es absolutamente real. Recomendamos leerla de manera seguida para poder abarcar toda la información y rigurosidad del papel de esta persona en el Holocausto.

Adolf Eichmann, el arquitecto de la muerte

Cuando se menciona el nombre de Eichmann, muchas son las personas que desconocen este personaje. Lo más común es hablar de Hitler, Himmler o Goebbels, pero hay que tener en cuenta que, si bien estos eran las caras más visibles, todo imperio necesita un cerebro, y más en lo que conviene a esta versión macabra de uno basado en mucha de la simbología del imperio romano.

Siendo un niño maltratado en el colegio y sin ambiciones aparentes, Adolf Eichmann era tratado de judío, de manera despectiva, debido al tamaño natural de su nariz. Si bien parece un dato más de la ecuación, dicho trauma jugaría un papel fundamental en el futuro del Nazismo.

Cuando Reinhard Heydrick, quien inventó el concepto de Auschwitz y otros campos, se reunió con él en 1941, Eichmann vio la oportunidad de lanzar su carrera en el Tercer Reich de manera imponente.

Entonces, sus tareas son asignadas: Eichmann debe encargarse de crear informes de los judíos y sus organizaciones en Alemania para dar parte al Reich y encontrar brechas que permitan iniciar su acometida para eliminarlos para siempre.

Debido a una eficiencia escalofriante, Adolf Eichmann va ascendiendo rápidamente de puesto hasta convertirse en primer teniente de la SS de Himmler, creando en Austria, una vez conquistada, una oficina para la expulsión y extorsión de la población judía. En 1939 creó algo similar en Polonia.

Al finales de ese mismo año 1939, Eichmann volvió a ascender hasta coordinador general de asuntos judíos y evacuación de todo el Tercer Reich. En otras palabras, se convirtió en el arquitecto de la muerte, encargándose de gestionar en su totalidad toda la logística de los trenes que exportaban los presos a todos los campos de concentración, entre ellos, Treblinka, Dachau, Theresienstadt y, por supuesto, Auschwitz.

Para 1940, más de un millón de prisioneros fueron reubicados en el campo de concentración determinado. Si bien Auschwitz fue el que más recibió, Treblinka y Dachau no se quedaron cortos.

Adolf Eichmann inventó un sistema logístico sobre cómo coordinar los trenes dedicados a trasladar a todo preso para trabajar o ser exterminado. Todo esto valía desde el número de trenes, construcción de raíles y nuevas líneas, diseño de vagones para hacer caber tanta gente como fuera posible… En total, administraba el transporte a 164 campos de concentración; lo que se conocía popularmente como los trenes del terror.

Adolf Eichmann también se encargaba de los listados de todos los judíos que debían ser exterminados según el criterio del Tercer Reich. Junto con la logística de los trenes, estas listas llegaban a la SS, que repasaba cada nombre en asistencias obligatorias donde cada judío debía presentar tarjeta de identidad y, en caso de confirmarse, subir a su tren en cuestión y acabar en algún capo del este.

Otra aportación letal, nunca mejor dicho, de Eichmann fue cundo sugirió cambiar la metodología de las cámaras de gas para siempre. Aunque, antes de concluir este asunto, por si no hubiera suficiente con lo mencionado, también creó el concepto de las “falsas duchas”, que en el fondo eran cámaras de gas, para que no cundiera el pánico y los judíos no supieran hasta el último momento que, en realidad, estaban muriendo sofocados por un gas en concreto: el Zyklon B. Esta también fue una invención de Eichmann que, sumado a todo lo demás, realmente le convirtieron en el arquitecto y ejecutor esencial del holocausto nazi.

Ya hacia el final de la guerra, en 1944, Adolf Eichmann hizo mano de su retorcida malicia para hacer varios estudios en Hungría y deportar su población judía a Auschwitz. Concretamente, 400.000 personas fueron reubicadas entre Birkenau y Monowitz, haciendo que la SS tuviera que elevar la velocidad de exterminio, llegando a calcinar cuerpos fuera de los crematorios por falta de espacio.

Ya a principios de 1945, cuando se demostró que los rusos estaban llegando a Auschwitz, la SS fue ordenada a desmantelar todo el campo y a retirar sus actividades de toda Polonia. No obstante, Eichmann se negó en rotundo a dejar sus operativas y, como contradicción al Reich, no hizo más que acelerar los exterminios. Cuando no tuvo otro remedio, lo abandonó todo y, con la ayuda de un obispo amigo del Nazismo, consiguió un pase humanitario para trasladarse a Argentina, huyendo del juicio de Nüremberg.

Gracias a un chivatazo de una amiga de su hijo pequeño, el padre de esta lo denunció a las autoridades israelíes, los cuales lo capturaron por la fuerza, llevándolo a la nueva formada Israel y, después de un juicio donde no tenía posibilidades, Adolf Eichmann fue condenado a muerte bajo la soga.

Es importante entender lo que la ambición de un solo hombre puede representar para la humanidad. En concreto más de 2 millones de vidas, aunque todo número puede ser manipulado.

Adolf Eichmann, el arquitecto del holocausto.

Los Nazis y la solución final

Las primeras pinceladas se podían prever en el Mein Kampf. La solución final contra la cuestión judía es uno de esos momentos que nadie puede, o quiere, calibrar sus emociones para entenderlo.

Cuando Alemania perdió la Primera Guerra Mundial se culpó a los judíos por ello, diciendo que, debido a que se habían hecho con el control de todas las riquezas, el país había perdido toda economía, provocando el final de la guerra.

Cuando el partido nacional socialista llegó al poder en 1933, desde los altos cargos se empezó a elevar un plan político y social para poder después justificar atrocidades imposibles de imaginar.

Gracias a un lavado de cerebro de una población abierta a la manipulación, el Tercer Reich convenció a una gran parte de Alemania que había una conspiración judía para conquistar Europa. Años después, cuando un político polaco y judío asesinó a un diplomático alemán en Francia, el ministro de propaganda Goebbels tuvo la excusa perfecta para anunciar que el pueblo judío quería lanzar a Alemania en una guerra contra los franceses.

Entonces, se produjo el evento clave que instauró y forjó lo que más adelante llevaría al exterminio de este pueblo.

Prisioneros judíos en un campo de concentración.

Kristallnacht, la noche de los cristales rotos

9 de Noviembre de 1938. El punto de inflexión del odio judío por parte de la Alemania Nazi. Del 9 al 10 de Noviembre, grandes grupos de violentos que compraron la propaganda de Goebbels salieron a las calles para destruir los aparadores de todos los negocios judíos, destruir casas y Sinagogas, hasta cazar a estos por la calle y, entre palizas y asesinatos, dejar un total de 90 muertos.

La SS y la Gestapo se ocuparon personalmente de detener a más de 30 mil judíos varones y enviarlos a los campos de concentración activos en el momento, siendo el más terrorífico de ellos Dachau.

No hubo piedad ni segundas oportunidades. Familias enteras perdieron todo en una noche. Los judíos capturados eran obligados a humillarse públicamente ante las risas y la apatía de ciudadanos que habían perdido todo el sentido de la ética y humanidad.

El día de después de la Kristallnacht, se baneó a los judíos de poder participar de la manera que fuera en la economía alemana del Reich. Se multó a la congregación judía a pagar 400 millones de dólares y todos los niños judíos fueron expulsados de los colegios alemanes. Todo negocio judío fue transmitido a los arios, literalmente, dejándoles en la ruina y un futuro muy oscuro.

Este evento fue clave para alimentar la publicidad antisemita del Tercer Reich, llevando las consecuencias del mismo hasta los campos de concentración, fábricas de exterminio y la solución final.

Instantánea tomada la mañana después de la noche de los cristales rotos.

A consecuencia de la Kristallnacht, los gobernadores de regiones, obligados por los dirigentes del Reich, impusieron una nueva norma, algo que ningún judío podía romper y era de máxima prioridad: llevar la estrella de David cosida en su ropa para poder identificarles.

La estrella de David es una de las simbologías más importantes del judaísmo tanto como de culturas pasadas, y presentes, hebreas. Conocida también como el Sello de Salomón, la estrella de David es, a día de hoy, el símbolo que define el estado de Israel.

Volviendo a esa trágica noche de 1938, el Tercer Reich se puso en movimiento y, por orden prioritaria del Führer, se desmantelaron los grupos violentos formados por civiles alemanes para limpiar la imagen del gobierno nazi. ¿Por qué esa acción para, supuestamente, defender a los mismos judíos a los que querían destruir? Pues porqué, en realidad, el Tercer Reich no pretendía hacer nada de eso, si no seguir con su plan social: forzar la emigración de la población judía alemana para, una vez tenerlos a todos controlados en los guetos y otros campos prematuros como Dachau, lugar donde tuvieron lugar los peores experimentos con humanos después de Auschwitz, proceder a su inmediato exterminio.

En los campos se fueron contratando, en parte de manera voluntaria, a soldados ucranianos, fieles al Reich, para oprimir tanto a judíos, gitanos, homosexuales… Todo tipo de gente que no cumpliera el estándar de la raza aria. En el documental de Shoah (1985), el documento audiovisual más importante jamás creado sobre el holocausto, su director, Claude Lanzmann, viaja a Ucrania donde, incluso años después de lo sucedido, seguían llevando esvásticas como si fuera su mayor orgullo.

En enero de 1942, la solución final fue aprobada por el Tercer Reich, una serie de leyes que dictaminaban que los judíos de Europa debían ser exterminados para siempre, pues eran los culpables de todos los males de este mundo aunque, en el fondo, fue una manera por parte del Führer para encontrar consuelo en el hecho de que, en realidad, él tenía un 50% de su sangre del mismo origen que lo que quería destruir.

La operativa empezó a funcionar. La logística de Eichmann preparó trenes y raíles. Las fábricas de exterminio encendieron sus hornos.

Dachau, Buchenwald y Theresienstadt como acogida temporal; Treblinka, Auschwitz I y II, Ravensbrück, Lublin como ejecutores sin escrúpulos.

Testimonios reales declararon que la SS se dedicaba a violar a todas las judías que querían y, acto seguido, las metían en la cámara de gas con esa sonrisa de quien cree haber cumplido con el objetivo otorgado por un ser supremo.

Los guetos, al vaciarlos de toda persona existente, eran rellenados en menos de 24h con la siguiente ola a ser exterminada. Y así durante años.

La “eficiencia” de Treblinka llegó al nivel de exterminar a 200 personas por hora.

En lo que inquiere a Auschwitz, fue el último lugar en ser declarado oficialmente campo de concentración. Después, el Nazismo ya se ocupó personalmente de que no quedara atrás.

El holocausto se convirtió en una forma de vida para muchos, tanto hombres como mujeres de la SS, hasta enero de 1945 cuando, al saber que se acercaban los rusos, hicieron todo lo posible para exterminar a tantos judíos como fuera posible antes de destruir las instalaciones y huir, siguiendo la armonía de toda la valentía demostrada.

Ilustración que plasma el trato humano hacia los presos de Birkenau.

Liberación y epílogo de la tragedia

Hoy en día podemos acceder a todo tipo de información en referencia a Auschwitz, desde imágenes, documentos, entrevistas, documentales… No obstante, una colección de imágenes en concreto, grabadas el mismo día de la liberación de Auschwitz en enero de 1945 por un camarógrafo ruso, no vieron la luz hasta 1985, 40 años después. Es importante entender que esta información gráfica estuvo 40 años en la sombra por motivos un poco en el aire. No fue hasta la jubilación de este militar que, por fin, el metraje fue rescatado y publicado.

Este es el documento más terrorífico, perturbador y oscuro en referencia al holocausto que existe; sino de los que más, según el punto de vista.

La liberación de Auschwitz empezó cuando, a principios de 1945, y después de la conquista de Varsovia, los rusos se dividieron en varios escuadrones para ir a buscar y liberar los campos de concentración más cercanos.

30 millas al sur-este se encontraba Auschwitz, junto a Birkenau y Monowitz. Las primeras imágenes de Birkenau reflejan solamente las barracas desde una vista aérea.

Una vez dentro, se producen una consecución de planos basados en lo que el mismo camarógrafo ruso describe como “lo más terrorífico que nunca había visto y las peores grabaciones hechas durante toda la guerra”. Llegó a definir a los judíos como “esqueletos con piel”.

Cuando los rusos llegaron, la SS aprovechó para matar a 248 personas más, intentando cumplir con la solución final hasta el último momento.

Intentar entrevistar a los supervivientes fue imposible. Prácticamente no podían hablar o, por esa norma, mantenerse en pie. 222 prisioneros murieron en la misma liberación cuando intentaban llegar a los camiones de evacuación.

Lo que debería haber sido alegría por la libertad tan deseada eran, en realidad, caras neutras e indiferencia a todo ello. Habían renunciado a todo menos a respirar.

Cuando Auschwitz quedó vacía, los médicos rusos y polacos procedieron a investigar las causas de la muerte real de todos los cadáveres encontrados.

Autopsias realizadas a 200 niños. Muertos de hambre y enfermedades varias.

Los adultos, muertos por asesinato, hambruna o fusilamiento. Las cenizas y las cámaras de gas a parte.

Muchos jóvenes infectados forzosamente con enfermedades como el tifus o la lepra.

Centenares de niños liberados de la fortaleza de los horrores del doctor Menguele, uno de los monstruos más peligrosos de la historia.

Si bien volvieron a sus casas, ninguno de los prisioneros pudo olvidar en vida lo sucedido, perseguidos por estrés postraumático, alucinaciones, terrores perennes…

Los niños, aunque fuera de manera inconsciente, nunca superaron su terror a los perros de la SS, los uniformes, el humo blanco, muchos olores y el alemán como idioma.

Fotograma real del metraje ruso sobre la liberación de Auschwitz.

Apunte final

Auschwitz fue el lugar con más cámaras de gas, hornos, trabajo forzado y experimentos con humanos (sobre todo con niños) de la consecución de eventos definido como holocausto.

La desgracia nunca antes vivida, descrita magistralmente por Primo Levi en Se questo è un uomo (1947).

Auschwitz fue la culminación para entender cómo de bajo puede llegar a caer la raza humana; en qué pozos podemos llegar a navegar cuando somos totalmente emocionales pero descaradamente apáticos; cuando somos individualmente inteligentes y, después, colectivamente insensatos; cuando nos dejamos manipular sin criterio por figuras que deforman y reconstruyen la realidad a su antojo.

Si alguna vez queréis entender cómo la psicología de masas y la manipulación emocional han determinado nuestra historia, solo tenéis que leer la obra magistral de Wilhelm Reich, La psicología de masas del fascismo (1933), escrita el mismo año que Adolf Hitler llegó a la cancillería alemana. Por ende, visitar Auschwitz es una actividad que se debe llevar a cabo al menos una vez en la vida para recordarnos entre todos lo que jamás puede volver a suceder.

Aquel que salva una vida, salva el mundo entero. Proverbio judío.

Experimentar la visita a Auschwitz

Os hemos contado la historia, ahora viajemos al presente, concretamente a cómo visitar Auschwitz hoy en día, todas las opciones disponibles, el museo Auschwitz-Birkenau y los subsecuentes lugares de memoria histórica, patrimonio de la humanidad y otros.

Cómo llegar

Visita a Auschwitz desde Varsovia

Si partimos de Varsovia, y después de ir durante una hora y media hacia el oeste, siempre mejor por carretera (coche o bus) encontramos el campo de concentración de Auschwitz. Si bien hoy en día es un lugar cargado de polémica respecto al turismo masivo que pasa por ahí, Auschwitz ha sido convertido en un museo con la única y exclusiva misión de recordar a todas las generaciones, presentes y futuras, qué sucedió durante el Tercer Reich, la solución final, y el holocausto judío que tuvo lugar entre 1939 y 1945.

Tomando el control de un pueblo polaco y nombrándolo Auschwitz porque sonaba más alemán, los nazis construyeron infraestructuras, o reinventaron las existentes (establos de caballos), para crear la fábrica de exterminio más letal de la historia.

Otro dato muy importante para definir la iniciativa de haber convertido Auschwitz en un espacio de reflexión y memoria histórica es el hecho de que visitar el campo en sí es totalmente gratuito. No obstante, siempre será mejor hacerlo con un guía especializado, los cuales salen económicos y, aparte de eso, vienen con todos los idiomas más importantes para no perder detalle alguno.

Hay ofertas especiales en caso de grupos grandes de hasta 20 personas: un taxi Airbnb os recogerá en el aeropuerto de Varsovia y os llevará hasta el bus especial que lleva a Auschwitz. Una vez allí, se os proporciona un tour guiado para todo el grupo y especializado que abarca todo el campo de concentración (Auschwitz, Birkenau y Monowitz).

Visita a Auschwitz Cracovia

Cracaovia es la mejor ciudad desde la que visitar Auschwitz por su proximidad.

Partiendo de la segunda ciudad más importante de Polonia, que una vez fuera capital, Cracovia ofrece muchas ofertas en forma de packs para conseguir un tour completo hasta Auschwitz que suelen durar entre 6,5 y 7 horas aproximadamente. Estas ofertas incluyen recogeros puerta a puerta, proporcionar un guía en vuestro idioma nativo y un modo de transporte de buena gama.

Los niños hasta 4 años participan de manera totalmente gratuita. De los 5 a los 17 años sale más o menos a 47€ por persona y, los adultos, ascienden de 50 a 53€.

Obviamente, hay otras ofertas y muy variadas, aunque la veracidad de las mismas es difícil de concretar.

Si vais en vehículo privado, para llegar a Auschwitz desde Cracovia solo debéis tomar la autopista principal durante 1,5 h y, una vez allí, hay un parking gratuito.

Normas de conducta

  • No se puede entrar con comida externa al campo de concentración o, por esa norma, ningún tipo de bebida. Si queremos consumir algo, hay diferentes lugares en el exterior del campo donde podemos comprar lo que necesitemos para saciar nuestro apetito.
  • Tampoco se puede entrar con una mochila de tamaño normal o grande. Solo se admiten bolsas de mano o neceseres en caso de tener que llevar algo específico y lo que necesitemos en caso de urgencia.
  • Como tercera norma, aunque más que una norma es un consejo, vestir siempre adecuadamente y mostrad todo el respeto y más cuando entréis en el lugar. Auschwitz no tiene nada que ver con el concepto tradicional de vacaciones o un viaje casual. Se va allí a aprender y concienciarse. Si no podéis hacer eso no perdáis el mínimo tiempo en ir o acercaros ahí.
  • Otra condición obligatoria es pasar por detectores de metales, tanto nuestro material como nosotros, pues nunca sabes lo que podría esconderse en las maletas de turistas, sobre todo los que no saben ni cómo han llegado hasta allí.
Vista aérea tomada por el ejército rojo de las barracas de Auschwitz 2, Birkenau.

El trabajo te hará libre

Como hemos dicho, Auschwitz, más que una construcción virgen, fue una adaptación y remodelación de una villa ya existente. Los nazis lo adaptaron a sus necesidades aunque, si uno observa el campo, muchos edificios tienen caminos de grava entre ellos, conectándose como si realmente fueran un pequeño pueblo donde la muerte era la rutina entre paredes enclaustradas de gritos y horror.

Solo podréis visitar 2 de los 3 campos, la razón es es el hecho de que, si bien Auschwitz I y Auschwitz II, o Auschwitz Birkenau, se conservan en perfecto estado, a excepción de lo que destruyó la SS antes de abandonar el campo, Monowitz (Auschwitz III), como hemos explicado, fue destruido por un bombardeo aliado. Si bien los dos campos visitables se encuentran a 3km entre ellos, hay buses especiales que os llevarán allí. No obstante, para una experiencia completa, se recomienda ir andando y, aunque se tarde más de media hora, experimentar paisajes que os perderéis si vais en transporte motorizado.

Es muy importante y recomendable reservar entradas en temporada alta, y unas 4 horas antes, pues, como en todo lugar, siempre existen fechas señaladas cuando se juntan todos los picos de vacaciones y el mundo queda inundado de turismo antes de volver a la rutina de septiembre. También informar que de 10h a 14h, Auschwitz queda limitado solo a visitas guiadas para que no haya un overbooking de gente y se bloquee el campo.

Imagen de archivo sobre la famosa frase "el trabajo te hará libre".

Visitar Auschwitz I

Habían cerrado las puertas enseguida pero el tren no se puso en marcha hasta por la tarde. Nos habíamos enterado con alivio de nuestro destino. Auschwitz: un nombre carente de cualquier significado entonces para nosotros pero que tenía que corresponder a un lugar de este mundo. Primo Levi, Si esto es un hombre (1947).

Auschwitz I, el campo original, es un recorrido no apto para las personas con una sensibilidad fuera de un contexto normalizado. Allí contemplaremos horrores nunca antes vistos: desde fotos hasta objetos de las víctimas; documentos para contextualizar lo sucedido; las montañas de millones de zapatos pertenecientes a millones de personas asesinadas; su ropa, su pelo… Hay que estar mentalmente preparado para experimentar la barbarie que tuvo lugar allí. Una cosa es leerlo en un libro; verlo en una película… otra muy diferente es estar allí, donde prácticamente puedes palpar la desgracia con la punta de tus dedos.

Si bien el campo puede parecer pequeño a simple vista, eso lo hace todavía más perturbador. ¿Cómo en un lugar de dimensiones tan reducidas hicieron caber cientos de miles de personas? Los antiguos establos de caballos, reconfigurados para convertirse en literas, son una respuesta directa a vuestras preguntas. Todas las instalaciones de los prisioneros están abiertas a ser visitadas. Desde literas a letrinas; camastros, los muros de fusilamientos y la puerta que llevaba a un destino seguro: la muerte.

Lo peor de esta visita es cuando se llega a la cámara de gas y crematorio I. No hace falta deciros lo que pasa allí dentro o lo que podréis encontrar. No obstante, lo que sí que os podemos decir es que entrar allí es totalmente opcional. Mucha gente no puede soportar la presión de ese lugar y puede padecer ataques de ansiedad y de pánico. Os recomendamos que meditéis bien vuestra capacidad emocional y, sobre todo, vayáis preparados, pues nunca habréis experimentado nada igual.

Finalmente os quedará visitar la plaza sin nombre donde los nazis pasaban lista de todos los judíos diariamente para controlar que no hubiera habido fugas o, en el peor de los casos, para determinar quién sería ejecutado a día de hoy.

Visitar Auschwitz II - Birkenau

Cierto, la visita a Birkenau no podrá parecer tan impactante como su hermano mayor, no obstante, si estudiamos bien el contexto y lo sucedido, Birkenau es uno de los lugares más terribles de nuestra historia. Con un tamaño insultantemente grande, Birkenau es famoso por la imagen inmortal de las vías del tren que atraviesan ese portal infernal para ser recibidos por agentes de la SS con perros adiestrados para odiar a quien se le ordene.

Los esqueletos de las cámaras de gas y crematorios destruidos por los nazis durante su huida en enero de 1945 también se encuentran aquí.

Este es un lugar de reflexión, no de exposición. Hay carteles con texto pero son, sobre todo, historias que ocurrieron durante esos días negros en la Polonia nazi. Si vais con un guía también os contará cosas que, si no estáis preparados, os descolocarán totalmente.

Partiendo de la plataforma de selección al llegar, podremos hacer un recorrido que nos llevará por las diferentes fases que vivían estas pobres víctimas. Si optamos por visitar las ruinas de los crematorios y cámaras de gas, podremos contemplar como todavía quedan restos de esos que fueron incinerados hace decenas de años. Otro lugar es la “enfermería”, un lugar que cumplía de todo menos con su nombre, pues el paso del doctor Mengele por esos lares creó una nueva definición del concepto monstruosidad. Junto a ese terror, existía lo conocido como “la sauna”, territorio donde los nazis hacían desnudarse a los judíos para, una vez les hubieran cortado el pelo, llevarlos a trabajar o a su exterminio.

Como ya os hemos dicho, Auschwitz III - Monowitz, no puede ser visitado.

Explicaciones a parte, es importante que todo esto lo viváis vosotros mismos y, por nuestra parte, solo os demos unas pequeñas nociones.

Alojamiento y estancias en Varsovia

Escogemos Varsovia como sitio de alojamiento porque es la ciudad, en rango de importancia, más cercana a Auschwitz.

Os proponemos opciones calidad/precio que se adapten a unas necesidades medias. Si queréis buscar hoteles lujosos no los encontraréis aquí. Entonces, sin ningún orden determinado, tenéis las siguientes opciones:

Exclusive beauty and spa

Situado en el corazón de Varsovia, y a 1,7 km del palacio Wilanow, este hotel ofrece un alojamiento romántico e íntimo con acceso a un jardín y terraza. Con el aeropuerto de Frederic Chopin como opción más viable al estar solo a 9km de distancia.

Por noche, este hotel os sale por 27€ con: Habitaciones para no fumadores, habitaciones familiares, bañera de hidromasaje / jacuzzi, terraza, calefacción, jardín.

Dirección

Władysława Lercha 16/1, Wilanów, 02-992 Varsovia, Polonia. (ver en Google Maps)

Teléfono

Old town heart IV

Situado en la misma Varsovia, rozando el Palacio Presidencial, este bonito apartamento incorpora una cocina totalmente equipada, TV, sala de estar y, en sus cercanías se encuentra el Gran Teatro de la Ópera Nacional y disfruta del aeropuerto de Frederic Chopin como opción más viable al estar solo a 8km de distancia.

Por noche, este hotel os sale por 52€ con: Parking; WiFi gratis; servicio de habitaciones; calefacción; jardín.

Dirección

3/5 Kozia, Śródmieście, 00-070 Varsovia, Polonia

Studio nr 2

El Studio nr 2 close to Medicover and Paley Institute se encuentra en Varsovia y presenta una oferta con aire acondicionado, balcón y una proximidad de 8 Km al aeropuerto de Frederic Chopin.

La habitación cuenta con 1 dormitorio, TV, lavadora, baño con ducha y cocina equipada con lavavajillas y nevera.

El apartamento está a 1,6 km del palacio de Wilanow y a 7 km del palacio Lazienki.

Una noche de alejamiento sale a 67€.

Dirección

11 Herbu Janina 15, Wilanów, 02-972 Varsovia, Polonia.

NextHome Boutique Apartments Karolkowa

El NextHome Boutique Apartments Karolkowa, localizado a 700 metros del Museo del Levantamiento, ofrece un servicio con aire acondicionado y balcón, WiFi gratuíta y párquin privado.

La habitación dispone de cocina con lavavajillas y microondas, TV, armario y sofá.

El aeropuerto Frederic Chopin de Varsovia es el más cercano y queda a 6 km.

Una noche de alejamiento sale a 40€.

Dirección.

7A Karolkowa, Wola, 01-207 Varsovia, Polonia.

Apartment 82A

El Apartment 82A ofrece vistas a la ciudad y se encuentra en Varsovia, al del Gran Teatro de la Ópera Nacional de Polonia, el Museo de Historia de los Judíos Polacos y el Museo del Levantamiento de Varsovia.

El monumento al gueto judío se encuentra cerca del hotel, con el aeropuerto Frederic Chopin se halla a 9 km.

Una noche de alejamiento sale a 40€.

Dirección

aleja "Solidarności" 82A, Wola, 00-145 Varsovia, Polonia

Sin duda, Auschwitz es una experiencia que nunca olvidareis y, si bien puede parecer muy duro y, en algunos casos, decidáis que hubiera sido mejor no saber nada de ello o sus detalles, pensad que vuestro miedo es imprescindible para evitar que se repita una tragedia de estas proporciones.

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