Baena, el pueblo del oro líquido andaluz
Baena

Una escapada por el sur de España es el plan perfecto para pasar unos días de desconexión. Recorrer los rincones mágicos que esconde Andalucía debe estar en la wish list de todo amante del turismo. Por eso, hoy queremos recomendarte un destino que, cuando conozcas todas sus maravillas, se ha colar entre los primeros puestos de tu lista.

Situado al sureste de la provincia de Córdoba, rodeado por los pueblos vecinos de Castro del Río y Luque y asentado sobre un imponente cerro se encuentra Baena, un pueblo lleno de historia. Reflejo de lo que en su día fue Andalucía, sigue manteniendo la esencia que dejaron a su paso las civilizaciones que la habitaron.

El paisaje que forma es un absoluto deleite para la vista. Y es que los pulcros caseríos encalados extendidos desde la cima hasta el llano, apilados en calles laberínticas, crea la popular estampa propia del pueblo andaluz. ¿Quieres saber que historias esconden? Sigue leyendo y te lo contamos todo.

Un lugar lleno de historia

Le presencia de humanos en lo que actualmente se conoce como Baena se remonta hace millones de años atrás, llegando a haber creencias sobre distintos asentamientos durante el Paleolítico.

Sin embargo, las investigaciones evidencian que fue durante la Edad de los Metales cuando se produjo una ocupación clara por parte de diferentes comunidades. La llegada de nuevos pueblos procedentes del Mediterráneo oriental alrededor del siglo S.VII a.c conllevó un aumento del número de poblaciones y se despertó la necesidad de proteger y delimitar sus territorios a través de fuertes murallas. Estas urbes alcanzaron un mayor nivel de esplendor durante el periodo ibérico, que se vio reflejado en la construcción de gigantescos monumentos de índole funerario decorados con piezas arquitectónicas en forma de animal.

Un ejemplo de ello Torreparedones. Actualmente convertido en un parque arqueológico, promete teletransportarte a través de cuatro mil años de historia mientras recorres el impresionante legado dejado por distintas civilizaciones, desde la ibera romana hasta las asentadas durante la Edad Media. Y es que las excavaciones arqueológicas llevabas a cabo en la zona demuestran que el territorio estuvo constantemente poblado.

La mayoría de los restos hallados datan del periodo romano. De todas ellas, la más relevante se corresponde con la recreación de Livia la emperatriz, personificando a una diosa, o la famosa escultura llamada Leona de Baena, encontrada en el Cerro del Minguillar (lugar donde piensa que se localizaba la ciudad ibérica Iponuba).

Todos estos restos arqueológicos ensalzan el valor histórico y cultural del municipio. Y es que es tal la relevancia de Torreparedones que ha llegado a llamarse la Pompeya andaluza. ¿Quién es capaz de resistir a estas monumentales obras de arte? Déjate conquistar por la magistral puerta de acceso, el gigantesco foro de una superficie aproximada de 700 metros cuadrados, las termas o el mercado.

Tras los asentamientos durante la Edad Media, llegó la dominación musulmana. Las primeras noticias de la presencia islámica en el territorio se corresponden al siglo IX. Los historiadores afirman que la procedencia del topónimo de Baena es el vocablo árabe Bayyana. Sin embargo, este también se corresponde con la traducción del nombre de una de las numerosas urbes romanas que perduró hasta los visigodos.

Los restos conservados del legado árabe no son muchos ya que la caída del califato supuso un brutal saqueo por parte de los bereberes que escapaban hacía el sur. A partir de ahí, se produjeron innumerables conflictos promovidos por la conquista cristiana del territorio. No fue hasta 1401 cuando Fernández de Córdoba consiguió doblegar al pueblo y tomar el poder de Baena.

Su vasta historia ha posibilitado la conservación de un gran número de monumentos que han sido testigos del devenir del pueblo. Tanto la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe como la Iglesia de Santa María la Mayor son piezas arquitectónicas únicas y un must en tu visita.

Dónde se produce el oro líquido andaluz

El mar verde que se extiende por toda la campiña cordobesa lo sitúa como una de las zonas olivareras más representativas de España. En Baena, fue el pueblo musulmán quien introdujo en el pueblo el cultivo de la aceituna y este se ha extendido hasta nuestros días. Y es que, gracias al Picudo, el tipo de olivo asentado en la provincia, se ha establecido una verdadera industria que ha desencadenado en la producción de uno de los mejores aceites de oliva. Su intenso sabor, acompañado de un atractivo verde que hipnotiza la vista, configura un producto de excelentísima calidad calificado como oro líquido.

Para conocer cómo se produce el proceso de elaboración del aceite y la importancia de la Denominación de Origen de Baena, te recomendamos que visites el Museo del Olivar y el Aceite.

Este lugar rinde homenaje a la cultura milenaria más importante de Baena. Con el objetivo de transmitir al visitante la pasión y cuidado que vuelcan los baenenses en la producción del principal atractivo gastronómico de la localidad, se ha creado un entorno dinámico y educativo en el que se puede vivir una verdadera experiencia a través de los cinco sentidos. Conocer la antigua maquinaria con la que se molían las aceitunas, recorrer la almazara y empaparse de la historia del olivar.

¿Sabías que el aceite puede usarse como fuente de luz y calor? Esta y otras curiosidades más son algunas de las cosas que puedes aprender en el oleotaller. Además, los visitantes pueden explorar las más de tres mil variedades de aceite de oliva y catar el fascinante aceite de Denominación de Origen de Baena.

Otros atractivos turísticos de Baena

Los amantes de la geología tienen en Baena una cita para conocer una de las cavidades yesíferas de mayores dimensiones de la península ibérica. Localizada únicamente a 8 kilómetros del municipio, la Cueva del Yeso es una opción perfecta para una escapada rápida. La singularidad de este lugar viene dada por la presencia de una colonia de murciélagos considerados en especie de extinción y la existencia de diversas especies de crustáceos con forma de gamba que han encontrado en este lugar su hábitat perfecto de todo el mundo.

La visita se compone de un recorrido de 200 metros y tiene una duración aproximada de una hora. Únicamente se encuentra abierto la primera planta de las dos por las que se compone la cueva cuya boca de entrada se ubica en la Salina de Cuesta Paloma, una zona muy próxima al Puente de Maturra.

Es importante tener en cuenta que el clima que se da en el interior de la cueva es muy diferente al que puedes encontrar en el resto de la provincia de Córdoba. Las características orográficas hacen que, durante todo el año, el recinto mantiene una temperatura constante de 21º aproximadamente. Sin embargo, al tener una humedad superior al 90%, la sensación térmica es muy parecida a un clima tropical.

Por otro lado, desaconsejamos esta actividad a personas que padecen claustrofobia o problemas cardiacos.

No olvidamos la magia de las fiestas y ferias baenenses. Estas tradiciones ancestrales, marcadas por la esencia de los antepasados que confluyeron en el pueblo, evocan una una atmosfera de goce y diversión. La más importante de todas es la Semana Santa, donde por las calles serpenteantes procesionan multitud de cofradías al ritmo de las marchas de los tambores.

Otra opción es visitar el Mercado Medieval que tiene lugar durante el mes de septiembre o disfrutar bailando sevillanas en la Feria Real. Y es que el aire que se respira en Baena te dejará totalmente embriagado y con muchas ganas de regresar de nuevo.

Actividades organizadas en Baena